EL “QUINAZO” Y EL “ROMERAZO” II
El Gregueriano: Creo al igual que Camille Sée que no es cierto que la historia se repite: “Dicen que la historia se repite; lo cierto es que sus lecciones no se aprovechan”.
Pese a que conocemos lo dañina que puede ser una caer en una situación o circunstancia –que ya se experimentó con anterioridad en uno mismo o en personas de nuestro entorno y contemporáneas-, encontramos que son errores que se repiten de forma constante.
Ejemplo preclaro es EU. Tras el temible crack de 1929, en el que millones de personas se arruinaron por culpa de la especulación y la ambición sin límite en EU, se repitió el mismo error en 2008.
Ejemplos europeos han sido muchos; decenas de líderes trataron de gobernar todo el viejo continente (Alejandro Magno viajó por toda Asia para anexionarse un buen número de territorios; el Imperio Romano y sus ambiciosos emperadores que devoraban todo pueblo que tenía a la vista y vastos territorios; Napoleón Bonaparte; el dictador austro-húngaro-alemán, Adolf Hitler) lo intentaron sin éxito. Repiten en error y fracasan.
Para explicar la falta de memoria histórica del ser humano, por ejemplo Confucio, tejió una historia con moraleja sobre el tema. Tras encontrarse con una mujer que lloraba desconsoladamente porque su familia había sido devorada por un tigre en ese mismo lugar, todos se sorprendieron de que ella permaneciese allí (nada le importaba a esa mujer, pues el sentido de su vida había desaparecido). Confucio les hizo una curiosa observación a sus seguidores. Les dijo que “un gobernante tirano siempre sería peor que cualquier tigre devorador de hombres”.
¿Cómo puede suceder que después de miles de años de aquella expresión de Confucio, los tiranos sigan existiendo en buena parte del mundo? Peor aún, que sean bastante los ciudadanos que pidan a gritos que un gobernante no tirano, actué como tirano.
Freud, apunta que existen dos “pulsiones” en el ser humano: a) la pulsión de la vida (o eros) –se resume en nuestro instinto de autoconservación (alimentarse, descansar o el sueño, etcétera, entran dentro de este apartado-, y b) la pulsión de la muerte (o tanatos); tanatos nos lleva a la búsqueda del placer sublime, lugar donde no existen preocupaciones, angustia o dolor. (este estado solo se consigue con la muerte), por lo que de forma inconsciente tendemos a la repetición compulsiva de errores en la búsqueda del placer sublime y del bienestar absoluto.
Siguiendo y desarrollando las ideas de Freud, al psiquiatra J. D. Nasio, apunta que cada ser humano posee: a) un inconsciente que le mueve como fuerza de la vida (lo que le llevaría a repetir comportamientos felices); y también existe la pulsión de la muerte, lo que hace que b) los humanos repitamos inconscientemente conductas que nos llevan al dolor, al fracaso, a la frustración e incluso a recrear neurosis de la infancia.
¿Qué sucede cuando observamos que esta tendencia a repetir errores podría ser natural en el cerebro humano?
¿Hay alguna forma de evitar repetir constantemente los mismos errores? Paul Preston, un filósofo f la historia resalta la importancia del estudio de la historia como una de las formas adecuadas de que un pueblo no repita constantemente los mismos errores. Evidentemente no solo radica en conocer la historia. También debemos saber cómo somos. Cada individuo es único y por tanto un mundo por descubrir.
Parece obvio que estudiar la historia de los pueblos y conocer detalladamente el cerebro humano a nivel individual y colectivo puede llegar a ser la única solución para no repetir constantemente los mismos errores.
Esta larga perorata va dirigida a los trabajadores petroleros del país y a los maestros que se quejan de la porquería de líderes sindicales que tienen. Y que, a grito abierto piden se dé un “manotazo” a sus sempiternos “líderes” sindicales. Que piden se actué como tirano para quitarse de encima a un líder sindical tirano.
Dirigida a quienes le piden a un Presidente demócrata, que se convierta en tirano. Que le piden a quien fue electo democráticamente, intervenga en la elección de un sindicato; que con ello le piden deponga su respeto por la libertad laboral y sindical. Petroleros y docentes: olvidan la historia del país o no aprenden de sus evidentes lecciones.
Petroleros y maestros: sus líderes “sindicales” les dañan a ustedes, pero dañan más al país. Es altamente corrosivo para la nación el actuar de ellos, pero más grave si el fenómeno se alía con la indolencia del trabajador o el docente que se ubica en una zona de confort y se “resigna” a aceptarlos.
A la frase del filósofo español Jorge Agustín Nicolás Ruiz de Santayana: “El pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla”, he de sumarle esta: “Sólo el pueblo conscientemente organizado, puede salvar al pueblo”.