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La Verdad del Sureste

RECONCILIACIÓN Y RESPONSABILIDAD


En política, la reconciliación es una medida que incluye a todos los actores; es decir, extender la mano a los adversarios como una manera de inclusión y humildad, a fin de evitar el enfrentamiento y que ello no obstruya de alguna manera el desarrollo social

De eso ha dado muestra fehaciente el gobernador electo Adán Augusto López Hernández en un Tabasco, que durante décadas ha vivido en el encono a causa de la política, misma que ha propiciado una desintegración del tejido social, enfrentando, inclusive, a hermanos o primos.

Nadie con más legitimidad que el mandatario electo, quien obtuvo más de 700 mil votos en la elección del 1 de julio pasado, pudo haber hecho ese llamado, pues lejos de demostrar ínfulas de soberbia, ha sido humilde --ser humilde es un rasgo de liderazgo-- y ha señalado el camino que debemos tomar los tabasqueños para encaminarnos hacia el progreso.

Así como Andrés Manuel López Obrador, Adán Augusto ha dejado constancia de que quiere hacer las cosas de otro modo, y abonar a la reconciliación ha sido el paso correcto, por lo menos de inicio, pues está utilizando la política para construir y tender puentes de entendimiento, no para sobajar a sus contrincantes.

Sin embargo, la reconciliación viene de la mano de la responsabilidad., por lo que  a todos los tabasqueños, sin excepción, corresponde actuar con responsabilidad para respaldar a las nuevas autoridades que a partir del 1 de enero de 2019 se harán cargo de Tabasco por seis años.

Debemos preguntarnos qué deseamos como pueblo, si mantenernos en constante conflicto, en el encono que durante muchos años nos ha causado daño hasta el grado de enemistarnos con nuestras propias familias, a causa de la política, o darle vuelta a esa página y apoyar la gestión de Adán Augusto López Hernández como gobernador.

Estoy seguro que todo tabasqueño bien nacido deberá elegir la segunda opción, indistintamente de sus simpatías de tipo político, porque en la propuesta hay mucho de inclusión, y porque por sentido común, si le va bien al gobierno le irá bien a Tabasco y sus habitantes, y así lo han expresado ya líderes políticos, empresariales y de la sociedad civil; uno de ellos fue el presidente de la JUCOPO, José Antonio De La Vega Asmitia,

Sin embargo, también hay quienes teniendo un historial de toxicidad política, alentaron desde el principio de la saliente administración el encono contra el actual gobernador electo --e inclusive contra su hermana--, y hoy de manera cínica están llamando a la unidad en torno al gobierno electo. Esos más que conciliadores son acomodaticios y hay que seguirlos muy de cerca, porque seguramente serán los Caballos de Troya del sexenio que iniciará en 2019.

Por ello, debemos darnos cuenta de que todo lo que divide afecta enormemente al desarrollo y los tabasqueños desean ya una entidad donde haya progreso, seguridad, trabajo suficiente, buena atención médica y educación, apoyo al deporte e inversiones, a fin de disminuir los niveles de marginación, delincuencia y desigualdad social, y el principio de todo eso es la reconciliación, pero también la responsabilidad compartida.

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