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La Verdad del Sureste

Región Yunes


@UTufigno


La primera vez que escuché hablar del municipio de Las Choapas, no tendría más de diez años de edad. Era una extraña historia relacionada con alguien con quien habían existido lazos de familia. Se contaba que un joven profesionista había ido a trabajar a Las Choapas y que ahí había conocido a una mujer originaria del lugar, de la cual se enamoró y se quedó a vivir con ella.
    Pero no piense, amigo lector, que era sólo una historia de amor. La familia del joven estaba indignada porque no entendían cómo su hijo, joven, guapo y profesionista, se había enamorado de una “indígena analfabeta que apenas hablaba español”. La explicación que daban era muy simple: “ella lo embrujó”.
    La segunda vez que tuve referencia de Las Choapas fue en un viaje “mochilero” que realicé por el sureste del país con un grupo de amigos. Sin itinerario fijo, llegábamos a donde nos conducían los caminos. Así topamos con dicho lugar, aunque no tuvo mayor relevancia en nuestro andar.
    Ahora, por tercera vez escucho hablar de Las Choapas. Se trata de una reedición de los “videoescándalos” de 2004, pero en región Yunes, es decir, sin el mismo impacto, sin la misma intriga y con la marca registrada de quien dice gobernar el estado de Veracruz.
    Cuando en marzo de 2004 se exhibió en la principal empresa televisora el video que mostraba a un personaje de la política recibiendo fajos de billetes, la opinión pública se cimbró y el aventajado líder de las preferencias electorales fue puesto en jaque. Los medios -mayoritariamente adversos a cualquier cambio- repitieron las imágenes día y noche, por semanas enteras. Entonces surgió la “teoría del complot” de la que muchos se mofaron.
    (Las líneas que siguen a continuación están transcritas del libro de Carlos Ahumada, “Derecho de réplica”, quien fue el autor de las grabaciones).
    “Todos los días se discutía si había sido un complot, si había participado Carlos Salinas, si en él estaban el presidente Vicente Fox, Santiago Creel, Diego Fernández de Cevallos, o si estaba no sé quién más. ¡Sí! Sí estuvieron todos ellos, hoy lo puedo decir: sí, estuvieron todos”.
    Después, Ahumada narra la forma en la que conoció en la Ciudad de México a Carlos Salinas –vía el periodista Javier Solórzano y el abogado Juan Collado-, y sus encuentros posteriores en Londres y La Habana.
    “De los viajes a Londres y Cuba surgió otra reunión, que resultó decisiva para lo que se dio en llamar los videoescándalos… Al rato de haber iniciado la reunión (con Carlos Salinas), abordamos el tema por el cual íbamos: enseñarle uno de los videos de Bejarano… Salinas prendió su computadora, puso el disco y comenzaron a aparecer las imágenes de Bejarano en la pantalla. Debo confesar que durante el tiempo que lo traté, nunca lo vi tan emocionado: le brillaban los ojos y sonreía”.
    “Yo en lo personal no decidí la manera de dar a conocer los videos. Eso lo decidió Carlos Salinas. Me planteó la estrategia, junto con Diego Fernández de Cevallos”.
    “Carlos Salinas me confió que una de las cuestiones que había negociado con el presidente Fox a cambio de los videos, a través de Diego Fernández, era la exoneración de todos los cargos, inclusive el de homicidio, que mantenían en ese momento a Raúl (Salinas) en la cárcel, además de la devolución… de todos sus bienes”.
    De la burla por la teoría del complot, la confesión ulterior de Carlos Ahumada silenció las voces que no creyeron la trama urdida para derrotar al puntero en las preferencias electorales hacia 2006. Hoy ocurre algo similar.
    Si los personeros al servicio del régimen carecen de argumentos directos para frenar a quien aventaja la preferencia en las encuestas presidenciales rumbo al 2018, a pesar de contar con toda la información y herramientas tecnológicas puestas a su disposición, entonces recurren a burdas trampas como la que vimos en la que cayó la ex candidata morenista de Las Choapas.
    A diferencia de 2004, el video 2017 –región Yunes- no impactó de la misma manera, sobre todo por una razón: el diálogo de quien ofrece el dinero es tan poco natural y es tanta su insistencia en involucrar a López Obrador, que la trampa se descubre a sí misma.       

 

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