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La Verdad del Sureste

En Seguridad Pública empieza el peregrinar

Bajo efectos del alcohol dice el primer certificado médico


En Seguridad Pública empieza el peregrinar

 


(Segunda parte)

Villahermosa, Tab., 21 de abril.- En el momento en que mi esposo, yo y mis otros hijos tuvimos la certeza de que el entrenador cubano había cometido, por lo menos abuso sexual en contra de mi hija de catorce años, hablamos a la policía, continua en su relato Ondina Tum Pérez, abogada, funcionaria del Tribunal de Justicia y madre de la víctima.   
    Llegó una patrulla y se llevaron al especialista en baloncesto,  Félix Miguel Rojas Romero, cerca de la medianoche estábamos ya en  Seguridad Pública y luego en el ministerio público del CAMVI.
   Empieza todo el peregrinar.
   Cuando presentamos la denuncia en Seguridad Pública,  Félix Miguel Rojas Romero lo primero que declaró fue que, con la ayuda de mi hijo, a la fuerza, lo sacamos de su casa y lo golpeamos,  como si pudiera ser posible para mí, una mujer de alrededor de 1.50 metros y recién operada de la columna,  mover a un hombre atlético de entre 1.80 y 1.90.
   El MP levanta un certificado médico porque se queja de estar lesionado, el médico legista detecta que estaba alcoholizado en segundo grado.
   Con sorpresa, vimos después que el certificado médico que emite posteriormente la PGJE, se dejó constancia de que el entrenador no estaba ebrio, ni siquiera tenía aliento alcohólico y aparecen fotografías de él con peores lesiones que las registradas en el primer parte médico.
     La niña recuerda que la cama del cubano tenía doble edredón y cuando la mantuvo ahí,  de debajo del segundo sacaba una botella de whisky para ingerir tragos.     
     Cuando la ministerio público del CAMVI toma declaración a mi menor hija,  cuestiona la situación de víctima de la niña,  le dice que cómo es posible que siendo deportista no se defendiera de la agresión y saliera corriendo máxime que su hermana estaba afuera.    La versión de su hermana mayor,  en relación a cómo sucedieron los hechos, afirma Tum Pérez, es que la estrategia de Rojas Romero fue sacarla a ella y a su hija mayor de la casa y aislar a su hermana,  bajo el argumento de que debía estar relajada, con la recámara cerrada entraba y salía para, supuestamente, dar el masaje y entretener a la primera.
    Según la psicóloga que atiende a la joven deportista, afirmó Ondina Pérez, el cubano primero sedujo a la niña  y no la violó porque ella retrasó las intenciones del entrenador,  con sus respuestas a las preguntas que le hizo en relación al sexo, y porque ellos, los padres  llegaron a tiempo.    La niña menciona que en uno de los momentos en que estuvo a solas con él, el entrenador de baloncesto le preguntó qué tanto sabía de sexo y hasta a dónde había llegado con su enamorado, si solo a los besos o tocamientos, y si quería que la hiciera mujer .
     Mi hija también refiere que ella sabía que lo que le hacía el profesor estaba mal, pero tenía miedo y se encontraba como en shock y con mucho sueño, quizá porque Rojas Romero le untaba un líquido caliente en el cuerpo y le apretaba las piernas y los músculos, ella duró con dolor de cuerpo varios días, como si hubiera corrido mucho, aunque no presentó lesiones, aseguró Tum Pérez.
   Comienza el viacrucis  en las instituciones de procuración y administración de justicia, y la primera irregularidad, dice la madre de la agraviada,  la ministerio pública del Centro de Atención a Víctimas Menores e Incapaces (CAMVI) le toma la declaración a la niña sin que yo estuviera presente, porque me hicieron rendir mi declaración al mismo tiempo que a ella, el personal tenía prisa, estaba molesto porque era la medianoche y se quería ir a dormir.     
    Hacen que la niña declare enfrente del agresor, y reclamo a la MP, por esa irregularidad y violación a los derechos de mi hija, de lo cual se deja constancia.
    Posteriormente y en el momento en que ambas declarábamos,  se hace presente un abogado defensor del cubano, al parecer enviado por un empresario de apellido Santandreu, dueño de un colegio.
    El abogado defensor del entrenador, en voz alta alecciona a su defendido en relación a lo que tiene que declarar  e incluso se pone a escuchar lo que yo y la niña estamos diciendo y a pesar de que insisto ante la MP que el abogado no tiene por qué estar ahí, y no obstante, le permite permanecer ahí, afirmó Ondina Tum.  
    La misma MP da fe de que el acusado es aleccionado por el mismo abogado y lo consigna con agravantes.
   En la agencia del MP del CAMVI estuvimos mi hija y yo, recordó, hasta el otro día a las seis de la tarde, es decir pasamos ahí toda la noche del 3 de marzo y la mayor parte del 4,  sin comer y sin que la niña se pudiera bañar.  La MP se negó a recibir los testimonios de mi esposo y las de mi hija mayor, porque dijo que tenía que descansar y porque mi declaración había llenado cinco hojas, y la psicóloga de la misma agencia,  afirmó que mi hija, de catorce años, tiene “total madurez sexual”.
   Desgraciadamente la juez Thelma Elena Lastra Osorio, no le dio valor a que la MP dio fe de que el acusado fue aleccionado por su abogado defensor al rendir declaración ante la agencia ministerial, como tampoco al hecho de que, en el momento del suceso, trabajaba en el Instituto del Deporte de Tabasco como seleccionador de jugadores baloncesto, lo cual después negó el titular de esa dependencia.    El mismo Rojas Romero, según la madre de la víctima,  en su declaración preparatoria afirmó que trabajaba para el Indetab, incluso que ganaba 15 mil pesos, lo reitera en el Centro de Reinserción Social cuando lo entrevistan y la defensa exhibe un documento de la inscripción de las preseleccionadas, en donde aparece una foto de mi hija y sus datos.
    A todo eso no le da valor la juez Lastra Osorio ni a la circular en donde el director general del Indetab, en enero del 2014 lo nombra  en representación de ese instituto, coordinador  de selecciones de baloncesto para las olimpiadas del 2014.
    Tampoco toma en cuenta, entre otros documentos,  la copia del programa “tray out”  que firma el director de alto rendimiento, el metodólogo del INDETAB  y el propio procesado el 11 de enero del 2014, esa firma coincide con la que signó ante el MP investigador, al rendir su declaración preparatoria y al obtener su libertad provisional  bajo caución. (Continuará).

 

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