Seguridad, tarea que no admite descanso
Si el gobernador Adán Augusto López Hernández apostó por la continuidad de Jorge Alberto Aguirre Carbajal al frente de la Secretaría de Seguridad Pública y Protección Ciudadana, es porque tuvo la certeza --con información de su equipo de asesores-- que el funcionario es un profesional, con una hoja de servicios limpia y, sobre todo, sin señalamientos de corrupción.
Desde diciembre de 2016 en que tomó protesta como titular de ese sector, Aguirre Carbajal ha demostrado amplia experiencia en asuntos de seguridad pública, por lo que pese a la inseguridad que registra Tabasco, se ha esforzado en combatir a la delincuencia y recuperar la tranquilidad que demanda la población.
Además de los ciudadanos, quienes tienen el pulso de la inseguridad son los comerciantes, quienes han vivido en carne propia los estragos que ha causado, pero también se han dado cuenta de los esfuerzos que se efectúan por combatirla.
Y precisamente, a finales del año pasado, el presidente de la CANACO Villahermosa, Miguel Ángel de la Fuente, consideró oportuno darle continuidad a Jorge Aguirre al frente de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana.
Además de resaltar la transparencia, seriedad y honestidad del titular de Seguridad, el líder empresarial destacó que este ha tenido la voluntad para trabajar coordinadamente con los sectores de la sociedad.
Pero, muchos se preguntarán, ¿Por qué no se ven resultados? Bueno, como es sabido, México se encuentra sumergido en un enorme escollo en materia de seguridad pública.
La sociedad vive un profundo sentimiento de inseguridad producto del incremento, en la última década, de los índices delictivos, en particular el robo en todas sus variantes, la proliferación del crimen organizado y el elevado grado de violencia social.
De ahí que solucionar el problema de la inseguridad y la violencia social requiera de acciones en la esfera de la organización policial, la lucha contra el crimen organizado y la atención de la marginación y la exclusión social.
Un claro ejemplo de ello es el lamentable hecho en Tlahuelilpan, Hidalgo, donde debido al robo de combustible de una toma clandestina, hasta la mañana del lunes se contabilizaban ya 89 fallecidos.
La verdad es que México registra desde hace mucho tiempo una verdadera crisis de sus corporaciones policiacas. Los agentes tienen una baja preparación para enfrentar los problemas inherentes a su trabajo y están mal remunerados.
Ante ello, Jorge Aguirre Carbajal se ha pronunciado por impulsar una constante profesionalización de los cuerpos policiacos y, sobre todo, dignificar la tarea policial mejorando sus salarios. Y aquí podría añadirse la necesidad de establecer en las instituciones de salud pública, por ejemplo, un área de atención a las enfermedades propias de la actividad policial, en particular las que derivan de tensión psicológica.
Sin duda, dignificar el trabajo policial también requiere de la depuración de aquellos que cuentan con antecedentes penales, que se presume tienen ligas con la delincuencia, que son corruptos, violan los derechos humanos y no cumplen adecuadamente con su trabajo.
En todo ello ha trabajado Jorge Aguirre, pero sobre todo ha puesto especial énfasis en el seguimiento a denuncias de corrupción, abuso y comportamiento inadecuado de las fuerzas públicas.
Aunque la inseguridad es multifactorial y los resultados, en ocasiones, pueden verde a mediano plazo, en la secretaría de Seguridad Pública y Protección Ciudadana se ha trabajado conjuntamente con oros niveles de gobierno, haciendo posible el intercambio de información y la elaboración de estrategias comunes en materia de prevención y lucha contra el crimen.
Se dice fácil. Sin embargo, entraña una enorme dificultad, pues el crimen organizado no se queda cruzado de brazos si se ve afectado ante las acciones de las autoridades. Es decir, es un trabajo constante que no admite descanso.
Sin embargo, hay esperanzas de que la situación de la seguridad mejore en el mediano plazo, puesto que tanto el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, como el de Adán Augusto López Hernández tienen delineadas acciones para mejorar las condiciones de vida de los sectores marginados y excluidos del desarrollo económico; en otras palabras, la regeneración de los tejidos sociales en las zonas de alta incidencia delictiva y violencia social.
Sin duda, considerar como prioridad en el combate a la inseguridad la creación de políticas de desarrollo social, propiciará que los efectos de un desarrollo económico igualitario incidan en la diminución de la inseguridad y la violencia.