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La Verdad del Sureste

SIGUE LA TÁCTICA DEL PÁNICO


El Gregueriano: Mantener en zozobra a la población y desestimular la afluencia de votos.
De acuerdo con la organización Article 19, 36 periodistas han sido asesinados en México en el sexenio de Peña. Durante el primer semestre de 2017, cada 15.7 horas fue agredido un periodista. Los funcionarios públicos son los principales responsables de los ataques.
    Antier afirmaba, que la violencia no solo emana del crimen organizado y que también surgía de la delincuencia común y de la violencia institucionalizada –que usa sicarios, contrata gatilleros, que están al mejor postor- ya sea para quitar del camino a un socio, cómplice o adversario, ya sea para enrarecer el ambiente y aprovechar el momento de confusión y sacar algún provecho-.
    Si analizamos las 2 declaraciones oficiales respecto al asunto Huerta, nos daremos cuenta hacia dónde se quiere llevar el tema: sin prueba científica alguna y cual si fuesen expertos investigadores o MPs eficientes, se afirmó ya: a) que no fue un robo; y de inmediato se afirma como conclusión b) fue una ejecución directa.
    Es decir, saquemos del ámbito de la delincuencia común el asunto y pasémoslo al ámbito de la delincuencia organizada y dejemos de ver la delincuencia institucionalizada y la violencia al “mejor postor”.
    Afirmé que: al generalizar la fuente de la violencia y la inseguridad y achacarla sólo al crimen organizado y narcotráfico, se dejan de lado otras fuentes poderosas y productoras de violencia e inseguridad.
    Al propalar en ruedas de prensa (hacerse publicidad los ineptos –o coludidos vaya usted a saber- empleados del gobierno en la “procuración de justicia”) teorías del caso que ni vienen bien a los casos, se genera confusión para, después, emitir una “conclusión” y culpar a cualquier “chivo expiatorio”.
    El presumible asesinato de un locutor o periodista más en el territorio nacional demuestra palpablemente que la “estrategia” que los gobiernos neoliberales hace dos décadas han implementado para detener la violencia y otorgar seguridad a la población y a su integridad física y sus bienes, es un fracaso aplastante. No sirve, como tampoco sirve el Nuevo Sistema de Injusticia penal impuesto por esos gobiernos cupulares neoliberales.
    El silencio vergonzante de los incompetentes, inútiles e ineptos empleados del gobierno se presenta a gritos en declaraciones de prensa para desviar la atención sobre los puntos serios y graves de los homicidios y propiciar confusión; así, después, lograr salir con alguna burrada, medianamente creíble, que señala a cualquier “chivo expiatorio”. Ya bordé el año pasado, en octubre, acerca de “La Teoría de Los Patsys”.
    El silencio exponencial de los culpables se presenta en las teorías del caso emitidas de antemano, presunciones y expresiones sin sustento: unas dichas al calor del momento y otras dichas como si de antemano ya se supiese que el crimen se iba a perpetrar.  
    México cerró 2017 con cifra récord de 29 mil 168 homicidios intencionales, un alza del 27% con respecto a 2016; aunque las estadísticas no especifican cuántos de los asesinatos son atribuibles a las bandas del crimen organizado, el gobierno federal y los estatales procuran señalarlas como las principales causantes de esos homicidios.
    Según el Sistema Nacional de Seguridad Pública, tomando como comparación el número de Averiguaciones Previas (antes), y Carpetas de investigación abiertas (ahora) cada año, el año pasado fue el de mayor cantidad de homicidios en la historia del país.
    En 2011, que fue el más sangriento del nefasto sexenio del panista FeCal, se iniciaron 22 mil 409 investigaciones por asesinato frente a las 23 mil 101 del año pasado del quinto año del priista Peña. Datos del mismo SNSP arrojan que, en función de la cantidad de víctimas, México pasó de 17 mil 336 muertos en 2014, a 18 mil 707 en 2015, a 22 mil 962 en 2016 y más de 29 mil 168 en 2017.
    Ese es el México que quieren ocultar los culpables del desastre –los gobiernos neoliberales privatizadores del PRI y del PAN- y que quieren perpetuar; a la vez, que quieren heredar a nuestros hijos y nietos.
    La FEADLE, en 6 años 5 meses -julio de 2010 al 31 de diciembre de 2016- había registrado y recibido 798 denuncias por agresiones contra periodistas. 798 denuncias de las cuales, a la fecha –abril de 2018-, más del 99.7% no se han resuelto ni esclarecido; las pocas que las autoridades dicen haber esclarecido padecen la pena de que no se cree su “solución”.
    De esas 798 denuncias, 47 fueron por asesinato, la FEADLE informó que solo tiene registro de 3 sentencias condenatorias: una, en el año 2012; y otras 2 en 2016. O sea: el 99.7% de las agresiones no ha recibido una sentencia ni se han resuelto.
    Un México donde sólo en 2017 hubo 36 periodistas asesinados: 5 en el Veracruz panista de Yunes Linares.

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