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La Verdad del Sureste

SINDICATO PETROLERO, SINÓNIMO DE CORRUPCIÓN


Pregunte a sus familiares, amigos y conocidos cuáles son las palabras que asocian más con “Sindicato Petrolero” y seguramente la respuesta de la mayoría de ellos será: “corrupción” “enriquecimiento”, “robo a Pemex” o alguna relacionada con las anteriores.
    ¿Por qué? pues porque es evidente la opulencia en la que viven la mayoría de los líderes sindicales del STPRM, quienes no pueden evitar hacer ostentación de sus propiedades, entre las que se encuentran casas, ranchos, autos y hasta yates y aviones.
    Estos líderes tampoco pueden esconder el poder que ejercen --mediante la compra de simpatías, a través del dinero, o mediante amenazas a quienes no están de acuerdo con ellos--, sobre los y trabajadores de la industria petrolera, lo cual les ha permitido mantener el control del sindicato por décadas, bajo el manto protector del Presidente en turno.
    Con el triunfo de Andrés Manuel López Obrador, estos líderes encabezados a nivel nacional por Carlos Romero Deschamps, vieron en riesgo su continuidad al frente del STPRM y actualmente maniobran para perpetuarse en el poder a como dé lugar.
    Para ello, el lunes pasado emitieron una convocatoria para renovar los liderazgos en Tabasco, por lo que trabajadores de las seis secciones existentes --14, 26, 29, 44, 48 y 50-- denunciaron en redes, con videos y boletines, que los adeptos a Romero Dechamps pretenden dar un “albazo” y perpetuarse de manera ilegal en las dirigencias, al buscar que la elección de los próximos líderes sea amañada y sin condiciones de equidad.
    ¿Por qué están actuando apresuradamente? Sencillamente porque el domingo pasado, el Presidente electo afirmó en la Plaza de Armas de Villahermosa que se acabará la corrupción y el charrismo, pero sobre todo, que habrá voto libre y secreto en el sindicato petrolero, “como en la época en que la sección 48 fue liderada por el malogrado Jorge Sifuentes Carrera, asesinado a mansalva por intereses oscuros”, dicen algunos comentarios en redes.
    La respuesta de Romero Deschamps a esto fue instruir a sus lacayos para adelantar las elecciones antes de que Andrés Manuel López Obrador tome protesta como Presidente y demostrar que tiene más fuerza en la propia tierra del tabasqueño.
    Ello, en demérito de los verdaderos trabajadores petroleros que ya están cansados de imposiciones y de elecciones fraudulentas, por lo que se organizaron e hicieron un llamado a no acudir a registrar sus planillas, puesto que la convocatoria fue emitida el lunes, el registro de participantes para el martes y la elección para este miércoles.
    Y en un comunicado enviado por grupos de watsap –que no se sabe de dónde provino pero que fue difundido entre trabajadores sindicalizados-- se señala que quien haya registrado su planilla “seguramente quedarán evidenciados que están operando a favor del régimen sindical corrupto.
    Referente a este mensaje, otros señalan que puede ser una estrategia de los propios líderes para inhibir la participación y así facilitarse el control de la elección.
    Lo cierto es que la mafia que maneja el sindicato, coludida con autoridades de la paraestatal, a la que también se ha llamado “Cártel de Pemex” está maniobrando para quedarse más tiempo al frente del STPRM y con evitar perder sus privilegios, seguir metiendo las manos al presupuesto de Pemex y repartiéndose los contratos entre amigos. Falta que Andrés Manuel López Obrador lo permita, porque de que le han causado daño a la paraestatal y al país, no hay duda.

EL “CÁRTEL DE PEMEX”

Dirigente del STPRM e involucrado en uno de los mayores desvíos de fondos de Pemex --el famoso Pemexgate-- a favor del PRI, su partido, que ha sido exhibido por la opulencia con la que él y sus hijos se pasean y conducen alrededor el mundo.
    Él es Carlos Romeo Deschamps, quien ha convertido en uno de los mayores símbolos de la corrupción e impunidad en el país, aunque las evidencias ni siquiera lo han llevado a pisar un ministerio público, pues las denuncias en su contra han sido estériles.
    Ello, debido a que pertenece a la misma clase política que el Presidente Enrique Peña Nieto, y anteriormente porque para Vicente Fox y Felipe Calderón también fue servicial.
    Sin duda, junto con los líderes de las secciones petroleras de todo el país, Carlos Romero Deschamps –cuya caída, dicen, es inminente-- es uno de los cabecillas del “Cártel de Pemex”, un monstruo de mil cabezas que se ha devorado el presupuesto de la empresa petrolera, de esa que Andrés Manuel López Obrador pretende rescatar desde Tabasco y Campeche.

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