TABASCO CONVOCA A ANDAR EN CUADRO APRETADO
Tabasco nos convoca a andar en cuadro apretado en pos del progreso, el crecimiento y el desarrollo. No hay pretexto para no sumarse.
La política es siempre una actividad de ritmo acelerado; en periodos de elecciones se vuelve frenético, más en un ambiente tropical donde la pasión y la agitación se vuelven turbulencia pasajera –como las rachas de viento y lluvia, que azotan al trópico-. Así, el año que se fue –pero que aún nos deja su recuerdo y resultados-, más el último trimestre, pecó de agitado a frenético; pasó a lancetear con turbulentas ráfagas no sólo a los políticos sino a todos los pobladores –si quizá no de todo el territorio del Estado, si de Centro-.
Leo 2 señales en la actividad política y los políticos de Tabasco.
La madurez de los actores y partidos políticos de Tabasco durante el fenecido 2015 nos ha permitido deshacernos de aquella férrea ley del devenir de los pueblos hispanos de América a la que se refirió Alexis de Tocqueville, de quienes afirmó, que pasaban en un vértigo del desencanto al desenfreno.
Tenemos que decirlo con claridad: por encima de todos los calificativos que se hayan podido emitir, publicar, proferir o declarar de todos los grupos y partidos políticos que operan en el Estado, al final de cuentas y del periodo turbulento: todos han demostrado un alto grado de madurez. No es fácil escribirlo y admitirlo, y más por alguien como su servidor quien con frecuencia suspicazmente emite opiniones críticas y en ocasiones lacerantes respecto al actuar de políticos y partidos.
Hubo madurez y cordura, sin deponer su lucha ni abandonar sus intereses, en los 4 principales contendiente. Las aguas no se tiñeron. Esa señal emitida por los grupos, partidos y políticos nos permite afirmar que la clase política tabasqueña ha iniciado el camino de soltar las amarradas que le ataban a su infancia política. Viene a mi mente la frase de don Fray Servando Teresa de Mier al diseñar el modelo de federalismo centralizado que impuso para la nación.
Si la clase política tabasqueña conserva esa actitud a futuro, es decir, se consolida como clase política y enraíza en ella como cultura la cohesión como fortaleza y no la facción como desunión y separación, los tabasqueños conquistaremos la república (tarea que no es fácil de lograr y que no puede colmar un hombre solo).
En paráfrasis a José Martí: Lo que quede de aldea en Tabasco ha de despertar. Estos tiempos no son para acostarse con el pañuelo a la cabeza, sino con las armas de almohada: las armas del juicio, que vencen a las otras. Trincheras de ideas valen más que trincheras de piedra. No hay proa que taje una nube de ideas. Una idea enérgica, flameada a tiempo ante el mundo y la nación, puesta en acción y movimiento, para, detiene de tajo como la bandera mística del juicio final, a un escuadrón de acorazados.
Leo en el fenecido 2015 grande esperanza; y me impulsa a hablar de, la ponderación, prudencia y firmeza atemperante del timonel del barco que operó en este año turbulento. Ninguno de los avances, que se han dado en Tabasco, se hubiese podido lograr si quien gobierna el Estado, hubiese levantado los puños contra el competidor o le hubiese dado de codazos con el brazo canijo a quien no milita en su filiación.
Es admirable la sapiencia política de Núñez Jiménez, su desenvolvimiento pausado pero cadencioso de la conducción del Estado; sin precipitaciones ni acelerones; dominador del tiempo y sabiendo hacer las cosas ni antes ni después sino en el momento oportuno. Demostró que, no solo sabe que ya no podemos ser el pueblo de hojas, que vive en el aire, con la copa cargada de flor, restallando o zumbando, según la acaricie el capricho de la luz, o la tundan y talen las tempestades, sino que ha puesto a tiempo el reloj de Tabasco con el ritmo de la república.
Se acabó el gobernar por ocurrencias, con base a decisiones caprichosas y con una subcultura del poder patrimonialista y voluntarioso que recala en veleidades. La meta de sacar a Tabasco de los últimos lugares y situarlo la mitad de la tabla de posiciones está lograda en esta primera mitad del sexenio –y en algunos rubros se ubicó en el pódium de medallas de bronce-.
No es fácil lograr ese equilibrio, y más difícil lograr ese equilibrio si el Estado se contagia de la impaciencia que cunde el territorio nacional donde la desesperación resulta pésima consejera. Es imposible negar que Núñez Jiménez tiene fe en su tierra y una meta con fines bien certeros y exactos, pese a los pálidos y menguados detractores que no tienen fe en su tierra, que porque les falta el valor a ellos, se lo niegan a los demás.
Comienza 2016 y con el año el segundo medio del sexenio. Contrario a lo que pudiésemos pensar, la tarea de gobierno implicará, a partir de hoy, más esfuerzo, más dedicación; como si fuese una banda sin fin que cada día requiere que se le imprima más velocidad y fuerza para mantenerse al ritmo de la república. El Gobernador sabe: hay que dar el impulso final; sebe hacia dónde jalar el barco; muchas medallas de oro conseguirá Tabasco entre 2016 y 2018, y la conducción del timonel da la esperanza de que será entidad puntera.
¡Los árboles, en Tabasco, si es necesario, se han de poner en fila, para que no pase el gigante de las tempestades, la desolación, el olvido avasallador! Es la hora del recuento, y de la marcha unida, y hemos de andar en cuadro apretado, como las plantas de cacao en las parcelas y cacaotales. ¡Eso nos dará aún más frutos!