TABASCO MERECE RECONCILIARSE
Tabasco ha vivido por años sumido en el encono y la confrontación política, lo cual ha costado muchísimo a su desarrollo y ha descompuesto el tejido social, que se ha polarizado en apoyo a unos y otros contendientes.
Sin embargo, Andrés Manuel López Obrador está mostrando el camino que se debe seguir para acabar con esa añeja y estéril disputa entre hermanos tabasqueños. La reconciliación pregonada por el Presidente electo es real, ahí están los ejemplos de los gobernadores de Michoacán y Campeche, quienes en campaña expresaron su animadversión por quien ahora les extendió la mano de manera auténtica.
Otro ejemplo es la reunión que sostuvo el domingo pasado con el gobernador Arturo Núñez Jiménez --con quien en años anteriores tuvo diferencias, aunque como se ve, no lo suficientemente grandes que la política no haya podido superar--, donde seguramente decidieron construir acuerdos que van más allá de los intereses personales o de grupo y que serán de beneficio para Tabasco y su gente.
Eso ha sido puesto en práctica por el gobernador electo, Adán Augusto López Hernández, quien es uno de los más interesados en que a Tabasco le vaya bien, en que se acabe el odio, el rencor, el enfrentamiento entre tabasqueños. Él ha dicho que ha llegado el tiempo de la reconciliación.
Y Adán Augusto así lo ha demostrado al expresar que en su gobierno participarán los tabasqueños más capacitados, puesto que la decisión de designar a quienes lo acompañarán en las diferentes dependencias no es un asunto de filias ni de fobias partidistas o políticas, sino de quienes tengan más experiencia.
Sin embargo, hay quienes no entienden que no entienden, y persisten en la absurda idea de que dividir es vencer, cuando lo que logran con ello es prolongar el resentimiento, avivar llamas de un incendio que quedó en el pasado.
Esos que no han logrado superar esa etapa deben entender que Tabasco se prepara para entrar en otra etapa de su historia, o es que ¿En serio quieren seguir viviendo así? ¿Desean seguir viviendo con odio y envidia hacia sus semejantes?
Llama la atención que en redes sociales se siga avivando, con mensajes de odio, una imaginaria pugna entre Andrés Manuel López Obrador y Arturo Núñez Jiménez.
Entiendo que hay muchos que se han de sentir agredidos o decepcionados por no haber cumplido sus expectativas en un sexenio o dos o tres, o por haber esperado más de algún gobernante que al final no actuó como se esperaba, pero no por ello tienen que motivar el enfrentamiento y avivar la idea de que a Tabasco le vaya mal y que muchas familias sigan enemistadas a causa de la política. Es hora de darle vuelta a esa triste página de la historia de Tabasco.
Es hora de jalar juntos y parejo, ciudadanos y autoridades, aunque ello no significa dar un cheque en blanco, sino por el contrario, apoyar las acciones del próximo gobierno, pero también señalarle sus equivocaciones.
Siempre he dicho que ayudan más a un gobierno la crítica constructiva que las falsas alabanzas. Tabasco merece reconciliarse.
SÉ FREGÓN SIN
FREGARTE A NADIE
Hace unos días vi una campaña en redes sociales, mediante la que con mensajes difundidos por conocido restaurante dedicado a la elaboración de paninos dice: “Sé chingón sin chingarte a nadie” que me pareció muy buena y original. Y esto es a propósito del logotipo oficial de un Ayuntamiento tabasqueño, cuya idea original fue copiada de la de una madre diseñadora gráfica y emprendedora, quien mandó su propuesta a petición de personas que se hicieron pasar por asesores de la alcaldesa, las cuales no solamente modificaron el diseño y lo presentaron como propio, sino que seguramente lo cobraron. A esos hay que aplicarles la frase del restaurante en cuestión, pero también decirles que no sean sinvergüenzas.