Saltar al contenido principal
La Verdad del Sureste

TEXCOCO R.I.P: FUE LA CORRUPCIÓN


Villahermosa, Tabasco a 19 de noviembre de 2018. Y salieron los opinólogos a sueldo. Los mercenarios de la información. Los ahijados del poder económico. Los agoreros del desastre nacional. Los oráculos del negro destino financiero. Los portavoces de un país en ruinas. Los adivinos del futuro aciago.

    Y nos dijeron que nos íbamos a la quiebra, y que el país se iba al despeñadero (una vez más), ignorando de forma deliberada que llevamos seis años en él.
    Porque en realidad fue eso; mas allá de los cientos de miles de mexicanos que votaron contra la construcción del nuevo aeropuerto en Texcoco, y a favor del acondicionamiento en Santa Lucía en la anterior consulta, además de los muchos millones que lo hicieron por Obrador y avalaron tal decisión propuesta en campaña el primero de julio, lo que en origen hundió el proyecto fue la ofensiva y monstruosa corrupción de la que estaba plagado.
    Se viera por donde se viera. Era la corrupción. Ya fuera en los sobrecostos de los contratos, ya fuera en la especulación inmobiliaria de los terrenos aledaños, ya fuera en el futuro del actual aeropuerto Benito Juárez. No había cloaca suficiente para el lodo de la corrupción que lo inundaba todo, y por eso querían la superficie de un lago, que con sus amplios márgenes contuviera el desastre. Esa corrupción tan característica del sexenio que termina. La del sexenio que le precedió. La del régimen. La de la clase política y empresarial coludida de las últimas décadas.
    Porque de la corrupción que marca el compás del proceder institucional en nuestro país, están contaminadas también las entrañas de las empresas privadas que se benefician de ella, y por eso mismo, cuando se preveía la victoria de Andrés Manuel, y sintieron como la continuidad del proyecto se tambaleaba, y con ello la del opaco negocio, optaron por la imprudencia económica, e invirtieron, entre otros recursos multimillonarios, el dinero de los trabajadores. La mezquindad y el deasafío al próximo gobierno. El “si me jodes a mí, te los jodes a ellos”. El salvavidas perverso, parido por la corrupción.
    Pero quienes proponen un octubre negro y una vuelta al medievalismo económico, nada dicen al respecto. O a lo mucho, algunas voces lánguidas, opinan, como panacea, que se limpie lo sucio. Como si de echar el polvo por debajo del tapete se tratara. Y se empeñan en culpar a Andrés Manuel y a exculpar a los verdaderos culpables.
    Porque como nos explica la politóloga Denisse Dresser en su reciente libro titulado “Manifiesto Mexicano”, la corrupción está vinculada con menores crecimientos del PIB. Limita los beneficios de la apertura comercial. Hace más difícil atraer la inversión extranjera. Genera una propensión a crisis monetarias, producto de decisiones presupuestales y financieras irresponsables. Desvía recursos que deberían destinarse a la provisión de bienes públicos, como escuelas, hospitales y carreteras. Informe tras informe de competitividad global preparado por el World Economic Forum señala que el principal factor que afecta hacer negocios en México es la corrupción.
Es ese el problema de raíz, y no la cancelación de un aeropuerto.
@MartinezBriceno

¿Te fue útil? Comparte: Facebook X WhatsApp Telegram

Entérate de más