TIEMPOS DE DESMEMORIA
Villahermosa, Tabasco a 30 de diciembre de 2018. Se fuga un sexenio. El sexenio del Lic. Arturo Nuñez Jiménez. Aquel que levantó tantas expectativas, que se cobijó bajo la bandera del “cambio verdadero”, como decía el spot de campaña.
Que fugaces transitaron seis años desde que la izquierda tomó por primera vez el poder político en Tabasco. Desde que la ciudadanía tabasqueña manifestó su apoyo mayoritario a la coalición formada por el PRD, PT, MC y el entonces movimiento, morena.
Que rápida carrera hizo el tiempo. Cuan tropezada. Cuantos obstáculos. Nadie imaginaba ese desarrollo, mucho menos ese desenlace.
Y es que al Lic. Arturo Núñez, hombre de grandes cartas políticas, economista de formación, creativo, cómico, y de una enorme altura intelectual difícilmente equiparable por sus homólogos de diferentes generaciones, le tocó, como decimos, “la rifa del tigre”.
Porque parece que junto con el júbilo de la victoria política en Tabasco, vino también la mala suerte, que a la postre, resultaría pésima. Nuestro país, y sensiblemente nuestra entidad, vivirían entre otras desgracias, la peor debacle petrolera de los últimos años con sus aciagas consecuencias.
Y como saldo, el desarrollo se tradujo en un esfuerzo de las distintas dependencias que no pudo abatir el primer lugar de desempleo a nivel nacional ni las altas cifras de pobreza e inseguridad.
Y el desenlace, se tradujo en faltante de recursos y falta de pagos de sueldos y prestaciones a burócratas y pensionados que desembocó, una vez más, en la anarquía bloqueo-fílica que volvieron a esta Villa, caótica, emulando en su justa dimensión lo sucedido hace seis años.
Sin embargo, aún con ello, es ostensible el despróposito y la mala fe consecuencia de la obtusa desmemoria. Se ha volcado parte de la ciudadanía hacia el escarnio contra el gobernador que se va, mientras compara y exculpa en una maniobra de visible malabarismo emocional a su hoy recluso predecesor.
Hay que recordar, que el desarrollo y el desenlace del sexenio aquel, el de Andrés Granier, tuvo sus destacables particularidades.
Como sacarnos de la cabeza aquella inundación, que así como provocó el desastre atípico, devino en la recepción de millonarios recursos de origen nacional e internacional también atípicos.
Como pasar por alto las diferentes circunstancias económicas y de salud del sector petrólero de aquel sexenio.
Como ignorar que un mes antes de finalizar su sexenio, Andrés Granier pidió un empréstito de 4 mil millones de pesos que ofensivamente le autorizó la bancada de mayoría priista en el Congreso, endeudando a los tabasqueños por 20 años.
Como olvidar aquel desenlace de gobierno caracterizado por bloqueos de burócratas, contratistas y proveedores que colapsaron la ciudad por falta de pagos.
Como soslayar la tragedia de los hospitales tabasqueños en los que la carencia producto del saqueo se tradujo en sentencia de muerte.
Son tiempos de desmemoria. Absolver al anterior gobierno de su responsabilidad histórica nos condena al sofisma. Exculpar a los arquitectos de la destrucción del porvenir de Tabasco, es entrar en complicidad con ellos. Nos volvemos así, sus mejores secuaces.
Como mencionaría una y otra vez Rafael Correa, expresidente ecuatoriano “prohibido olvidar”.
Twitter: @MartinezBriceno