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La Verdad del Sureste

Trabajo doméstico no figura en tabla de salarios mínimos

Adultas e indígenas, en la peor precariedad


 

 México, DF., 7 de febrero  de 2014.- A  pesar de las recientes  reformas a la ley laboral  y de la modernización  de la vida, el trabajo doméstico  remunerado continúa  en la precariedad. Son  mujeres, en particular indígenas  y adultas mayores,  quienes están en la peor  situación: en promedio ganan  dos salarios mínimos  o menos; a 99 por ciento se  les contrata verbalmente  y a veces por conducto de  intermediarios; no tienen  prestaciones sociales y su  quehacer no está enlistado  en la tabla de percepciones  de la Comisión Nacional de  Salarios Mínimos.

 

 A demás, según explicaron  los participantes  en la mesa Situación actual  de las trabajadoras del hogar  en México, organizada  por la Universidad Autónoma  Metropolitana (UA M)  unidad Iztapalapa, la reforma  a la Ley Federal del Trabajo  (LFT) sólo añadió los  descansos que deben tener  las empleadas en este sector,  que son, para quienes  “trabajan de planta”, de  nueve horas por las noches  y tres durante el día, lo que  significa la legalización de  la jornada de 12 horas.  “Son migajas. La reforma  reafirma que las trabajadoras  del hogar no son  iguales a los otros trabajadores”,  sostuvo la académica  de la UA M-Xochimilco  Mary Goldsmith.  Recordó que la reforma  fue aprobada después  que México votó a  favor del convenio 189 de  la Organización Internacional  del Trabajo (OIT),  que estipula derechos para  estas trabajadoras, entre  ellos horarios y jornadas  laborales establecidas. 

 

“(Con la reforma) México  plantea algo considerado  retrógrado en la mayoría  de los países”.  S eñaló, además,  que en las relaciones laborales  entre empleador  (empleadora, porque son  patronas mayoritariamente)  y empleada persisten  el paternalismo y la subordinación.  Dijo que es común  que trabajadoras que  se cuentan entre el 75 por  ciento sin seguridad social  opinen que sus patrones  “las consideran parte de la  familia. Les regalan ropa  usada en lugar de respetar  sus derechos laborales”,  sostuvo. En su turno, Lorenza  Gutiérrez, trabajadora y  representante del Colectivo  de Mujeres Indígenas  Trabajadoras del Hogar  (Comith), habló de la necesidad  de que las empleadas  reconozcan su actividad  como un trabajo. “Cuando  lo veamos así, podremos  exigir esos derechos de  todo trabajador.

 

Nadie nos  reconoce nuestra labor porque  se piensa que nacimos  para hacer el quehacer. Nosotras,  como mujeres, también  tenemos sueños”.  Enrique de la Garza,  de la UA M Iztapalapa, recordó  que las trabajadoras  del hogar son empleadas  informales, como 60 por  ciento de los mexicanos  que trabajan.  “Dentro del sector  informal casi 60 por ciento  son asalariados, no son  dueños de un pequeño negocio.  Ahí hay una relación  obrero-patronal que tendría  que estar normada por  la LFT y no lo está”.  En México el trabajo  doméstico remunerado  lo llevan a cabo alrededor  de 2 millones de personas,  de las cuales 94 por ciento  son mujeres, 10 por ciento  es de origen indígena, la  mayoría sólo tiene primaria  no siempre concluida;  son casadas, más de 60 por  ciento de ellas gana dos  salarios mínimos o menos  (al- rededor de 134 pesos  diarios o menos) y 93 por  ciento no reside en la casa  de su empleador.  En la mesa también  participaron Martha  Patricia Vélez, de la Red  Nacional de Trabajadoras  del Hogar, y Blanca Esthela  Mendoza   

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