El idioma nos pone trampas. Cuando escribimos o hablamos sucede que en algún momento nos ponen nerviosos, las dudas acerca de la corrección de alguna palabra. La gramática y el diccionario son nuestros mejores amigos. Hablar y escribir correctamente es una tarea que preocupa y que sin embargo, cuando lo hacemos bien, nos colman de felicidad.
¡Cuántas veces nos atrapa la letra a! Los que saben de estas cosas señalan de que es un galicismo (galicismo: proviene del latín, gallicus, francés. Es un vocablo de la lengua francesa empleado en otra). Así vemos expresiones como problemas a resolver o actividades a realizar. Por lo general se advierte en lenguajes comercial u/o administrativo. Es preferible decir: problemas que hay que resolver. También nos topamos con frecuencia con expresiones como éstas. Avión a reacción, olla a presión, cuando lo correcto es: avión de reacción, olla de presión.
En muchos casos escuchamos abdicar como sinónimo de dimitir. Su significado es “renunciar a unos derechos o dignidad determinada” y sólo debe utilizarse para hacer referencia a reyes, príncipes, pontífices o emperadores. El rey abdicó. Se dice impreso. No imprimido. Se dice: licua no licúa. Carteles anuncio que se pega en sitio público.
En cambio cártel significa “acuerdo entre dos empresas con el fin de controlar la producción y los precios de un producto” y también “organización delictiva vinculadas al tráfico de drogas o de armas”: el Cártel de Medellín. No olvidemos que hay tres acentos: prosódico, ortográfico y diacrítico. El prosódico es el que se pronuncia; el ortográfico es el que se pronuncia y escribe y, el diacrítico es el que señala diferencias entre dos palabras que tienen las mismas letras. La prosodia es la parte de la gramática que enseña la recta pronunciación y acentuación de las letras, sílabas y palabras. La ortografía nos enseña a escribir correctamente y el diacrítico se aplica a los signos ortográficos que utilizamos para dar a una letra algún valor especial. Los diccionarios señalan como ejemplos dé (de dar) y de (preposición): “quiero que le dé las gracias” y “vengo de Ciudad del Carmen”. Otro día continuamos.
¡Cuántas veces nos atrapa la letra a! Los que saben de estas cosas señalan de que es un galicismo (galicismo: proviene del latín, gallicus, francés. Es un vocablo de la lengua francesa empleado en otra). Así vemos expresiones como problemas a resolver o actividades a realizar. Por lo general se advierte en lenguajes comercial u/o administrativo. Es preferible decir: problemas que hay que resolver. También nos topamos con frecuencia con expresiones como éstas. Avión a reacción, olla a presión, cuando lo correcto es: avión de reacción, olla de presión.
En muchos casos escuchamos abdicar como sinónimo de dimitir. Su significado es “renunciar a unos derechos o dignidad determinada” y sólo debe utilizarse para hacer referencia a reyes, príncipes, pontífices o emperadores. El rey abdicó. Se dice impreso. No imprimido. Se dice: licua no licúa. Carteles anuncio que se pega en sitio público.
En cambio cártel significa “acuerdo entre dos empresas con el fin de controlar la producción y los precios de un producto” y también “organización delictiva vinculadas al tráfico de drogas o de armas”: el Cártel de Medellín. No olvidemos que hay tres acentos: prosódico, ortográfico y diacrítico. El prosódico es el que se pronuncia; el ortográfico es el que se pronuncia y escribe y, el diacrítico es el que señala diferencias entre dos palabras que tienen las mismas letras. La prosodia es la parte de la gramática que enseña la recta pronunciación y acentuación de las letras, sílabas y palabras. La ortografía nos enseña a escribir correctamente y el diacrítico se aplica a los signos ortográficos que utilizamos para dar a una letra algún valor especial. Los diccionarios señalan como ejemplos dé (de dar) y de (preposición): “quiero que le dé las gracias” y “vengo de Ciudad del Carmen”. Otro día continuamos.