UNO U OTRO ¿Y TÚ?
El Gregueriano: ¿Vives como millonario; como en Suiza o Alemania?
Claro: hay 2 grandes programas: a) el que los multimillonarios y dueños de empresas transnacionales que, aliados con el PRI y el PAN, encabezan una cúpula económica y clase política gobernante que han impuesto (programa que se denomina neoliberalismo económico) que busca privatizar todo para beneficiar al reducido grupo de capitalistas nacionales -y más a los extranjeros-, y b) el de la gran mayoría del pueblo que busca con desesperación su bienestar y amainar su pobreza y la zozobra en la que vive (programa al cual, sus detractores llaman populismo; tratan de desprestigiar y denostarlo).
La expresión o el vocablo populismo no implica “lo malo”; los neoliberales económicos y privatizadores insisten con tenacidad en darle un tono peyorativo y de sinónimo de error cada vez que lo usan. Los detractores del programa del populismo creen que señalando a alguien de populista, no sólo lo insultan sino que lo pueden presentar ante la población como “lo negativo”: como “lo que no hay que hacer” si se quiere conducir bien a una nación.
Quienes así presentan al “populismo son agigantados ignorantes; tratan de aprovechar la ignorancia, que impera sobre el término y el tema, para elevar, al rango de superstición, el descalificativo. Es la campaña evidente de una cúpula de potentados en contubernio con políticos aglutinados en PRI y PAN centralmente, a los que lo que menos le interesa es la nación y sus habitantes. Cúpula putrefacta, degradante y degradada.
Los detractores del populismo, junto con su ignorancia inmensa adosan la defensa ciega al neoliberalismo económico y a las privatizaciones, cuando realmente lo profundamente dañino es precisamente el neoliberalismo y las privatizaciones.
Hace 30 años impusieron en el país las políticas neoliberales y privatizadoras y los datos para calificar ese proyecto son de un vergonzoso desastre. Basta con hacerle, a la mayoría de los mexicanos, la pregunta ¿Vives hoy, en 2018, como en Alemania, Suiza o Finlandia? O ¿Cuándo menos vives, después de 30 años de neoliberalismo privatizador, como en Francia, Inglaterra, o de perdidas, como en EEUU o Italia? No.
El neoliberalismo económico es un fracaso que sirve para hundir a los pueblos en la miseria, provocar las quiebras de las naciones, privilegiar los intereses de unos cuantos y exponencialmente profundizar la desigualdad y la injusticia y multiplicar la inseguridad.
El 31 de octubre de 1936, Franklin D. Roosevelt, cerraba su campaña electoral por su primera reelección a la Presidencia de EEUU; dijo un discurso del que transcribo un fragmento.
El ex presidente estadunidense Roosevelt, fue calificado como populista por propios y ajenos.
Sólo para reivindicar una verdad insoslayable ponderaré que Roosevelt fue reelecto como Presidente de EEUU a los 58 años de edad (por tercera ocasión reelecto en 1940).
Dijo Roosevelt en aquel discurso: “A lo largo de 12 años esta nación ha tenido que sufrir un gobierno que no escuchaba, o veía y no hacía nada. La Nación miraba al gobierno pero el gobierno miraba a otra parte. [...] Potentes grupos de presión pugnan hoy por restaurar aquel tipo de gobierno, con su doctrina de que el mejor gobierno es el más indiferente. [...]”.
“Debemos combatir a los viejos enemigos de la paz: el monopolio empresarial y financiero, la especulación, el libre arbitrio de los bancos, el antagonismo de clase. [...] Habían empezado a ver el gobierno de Estados Unidos como un mero apéndice de sus propios intereses.
Pero nosotros sabemos que el gobierno del dinero organizado es exactamente tan peligroso como el gobierno del crimen organizado. Nunca antes en nuestra historia han estado estas fuerzas tan unidas contra un candidato como lo están hoy.”
Cambiemos el nombre del candidato y la fecha de la campaña electoral parecería que Roosevelt se estaría refiriendo al 2018 de México. Acusan a López Obrador de populista que quiere regresar al pasado y se pasa por alto que el candidato de Morena ha planteado, insistentemente, mejorar las formas de vida del pueblo que, para los últimos -gobiernos monstruos del neoliberalismo económico- (que representan un pasado que no debe continuar), no ha merecido ser visto u oído ni mucho menos atendido en sus necesidades básicas.
“La mafia (del poder) tiene dos niveles (…): el gran dinero y el pequeño dinero; (…) El gran dinero, es el corazón, el cerebro y el hígado de la mafia. Está compuesta por los gigantescos consorcios (…); manejados por los trescientos seis millonarios de ese país. …el segundo nivel de la mafia, digamos los mayordomos, o los capataces, (…) es el grupo grotesco y sonoro. El segundo nivel, el pequeño dinero, lo constituye la mafia que usted conoce, y que de vez en cuando aparece en los diarios, para saciar el deseo de escándalo de los lectores.” Internal Revenue Service, 8 marzo 1963.