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La Verdad del Sureste

Urdimbres y texturas

ACTIVISTAS SOCIALES Y LA DEFENSA DE LA CASA DE TODOS


El activista social actual, no es el guerrillero que pasa hambre y carencias, y se esconde para luchar desde la selva (claro, hay excepciones); el activista social actual es el que camina a lado de los ciudadanos cuidando bosques, resguardando aguas, evitando talas innecesarias, el que cuestiona la presencia de mineras extranjeras, porque al final de cuentas, ese fragmento de tierra que habitamos y el medio ambiente, es de nosotros. Sin falsos nacionalismos, pero con el derecho de defender aquello que nutre no sólo el estómago, sino también el estar, el habitar. Es también el que lucha por los derechos de los marginados y está de ladi de los desvalidos. 
    Emiliano Zapata, Francisco Villa, El Che Guevara. En ellos coincide el sentido ético de la ayuda solidaria, el liderazgo, el caudillismo en el mejor sentido, las causas que implicaban acompañar. Claro en un sentido diferente para cada situación y contexto. Es en el tiempo donde se les asignó ese papel determinante que su vida dejó como impronta: héroes, líderes, guerrilleros, revoltosos decían. Eran otros los tiempos, pero las necesidades se han acumulado que ahora es más complejo el entorno y numerosas las demandas. 
    Ahora se trata de defender aquello que el nivel de racionalidad y lógica permite abanderar: el medio ambiente, me parece es lo fundamental porque es cuidar la casa de todos. En el medio ambiente, los filósofos  han conferido el habitus, escrito esto para referir lo que implica tener vidas en un contexto homogéneo; este puede ser bosques, reservas ecológicas. Todas con una inmensa riqueza que no se ve a simple vista, pero que otros saben lo que implica su explotación. 
Antes se luchaba por una idea, por un logro en diferentes rubros: laborales, religiosos, fundamentados en una idea de vida, y así sucesivamente. Es este el tiempo de los defensores del entorno, de lo real cercano, de los defensores ambientales. El tiempo en que seguir la lógica de la defensa del medio implica una condena de muerte porque el interés de los nuevos tiranos está en apropiarse del mundo.
    Fuerte, ¿no? Es así, los datos son tremendamente alarmantes. Por lo menos  185 personas fueron asesinadas el año pasado en todo el planeta por defender el derecho a tener un lugar digno para vivir, según Global Witness, una organización dedicada a documentar casos de abuso medioambiental donde los conflictos y la corrupción son la base de esos crímenes. Son 185 defensores del medio ambiente que han quedado en el camino en la defensa de la naturaleza. 
    “Muchos pequeños agricultores, indígenas y activistas ambientales son perseguidos en sus países de origen, especialmente en América del Sur y el sureste asiático, debido a los intereses madereros, mineros y de la agroindustria sobre sus tierras.”  Refiere el estudio presentado recientemente.
    Es decir que hay tres asesinatos por semana. Aunque ciñéndonos al contexto, la mayoría de esos crímenes se cometen en zonas alejadas como selvas, y aldeas remotas, por lo tanto es factible que las cifras que registra el estudio sea un aproximado como suele suceder cuando no se denuncia por miedo, o bien, les hacen parecer un accidente. Se han documentado 1,176 asesinatos de defensores de la tierra y el medio ambiente desde el 2002 a la fecha. Esos crímenes se han cometido al amparo del aislamiento geográfico, y de los derechos sobre la tierra, que en ocasiones resultan débiles de sostener.
    Brasil se convirtió en el año 2015, en el país más peligroso para los activistas ambientales. Registró un total de 50 homicidios. En esa lista le siguen Filipinas, Colombia, Perú, Nicaragua y República Democrática del Congo. Todos crímenes de defensores del medio ambiente y quienes más sufren son las comunidades indígenas, por ser  defensores de tierras ancestrales.
La responsabilidad ha caído en las industrias extractivas, la minería (42 casos de homicidio), según reporta Global Witness, Otras causas principales fueron la agroindustria, las presas hidroeléctricas, los derechos de agua, y la tala. 
    ¿Qué es lo que ha hecho crecer esta situación? La impunidad, la falta de compromiso por parte de los gobiernos, para asumir la protección del medio ambiente, aun teniendo leyes que estipulan la protección del mismo. Se encarcela a gatilleros y gente contratada para ejecutar los crímenes, pero jamás se investigan las redes de intereses detrás de esos asesinatos. 
     La situación es para no ignorarse. Esa idea de literatura de ciencia ficción en donde se recrea un mundo deteriorado ambientalmente, y los malos controlan los recursos naturales, pudiera no estar del todo alejado. 
    Sobre todo en la actual crisis de materias primas. Es el tiempo en que defender el ser. El habitar se ha vuelto necesario para preservar la cuota de las futuras generaciones. Ya en su momento, algún CEO de una corporación afirmó que se agenciaban espacios para reclamar, y privatizar tierras, agua, aire, sin pensar que restan con ello, posibilidades de supervivencia a los nietos y bisnietos de las actuales generaciones. 
    Sí, el ejercicio de la defensa de los derechos en general implica un riesgo; más aún cuando esa defensa tiene que ver con el medio ambiente. Contradicción por donde se le vea. Es en el medio donde existimos, vivimos. Entonces esa insistencia en acumular para ciertos sectores, hace que algunos dejen de ser humanos. 
    En Tabasco, es una tarea que tienen no sólo los activistas sino sobre todo sectores como el que está a cargo de Ricardo Fitz, responsable ahora de la Sernapam, área que además le corresponde el asunto de la energía, clave para el futuro de Tabasco.

 

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