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La Verdad del Sureste

Urdimbres y Texturas

Talento joven: una educación que considere las diferencias


En este espacio se me ha permitido cuestionar de manera directa la situación de los tabasqueños en el rubro del desarrollo del talento. Es precisamente el tiempo de acción para depositar, en el desarrollo de capital humano local, la confianza para que nuestro Estado se encuentre a la altura del talento nacional.
    Si coloco las cifras de desarrollo de capital humano mundial, comparando la media nacional, es factible que algunos se depriman, o bien se potencie el orgullo propio para salir adelante.
    Pero, las cifras son muy contundentes al referir grado de preparación escolar, de ubicación laboral y de terminación de estudios superiores. Los resultados indican que en México 11 por ciento de la población se emplea en sectores que requieren una preparación hasta el nivel superior; un 33 por ciento lo hace en áreas que solicitan una preparación de hasta nivel medio superior y 13.1 por ciento se concentra en sector de baja especialización, al precisar sólo educación de nivel básico para su desempeño.( El Financiero)
    El discurso puede variar, desde achacarle a la carencia educativa nacional la calidad de la educación la preparación de los docentes; sin duda, todos temas para un interminable foro nacional, pero que no dejan de ser piezas de un análisis más completo: la actuación de quienes integran las instituciones responsables de organizar, vigilar, evaluar y actualizar la educación en México.
    Podemos reunir en un artículo la opinión de quienes están a cargo del trabajo, de la educación, del reclutamiento de personal y todos van a coincidir en lo mismo: elevar la calidad de la educación.
    Entonces tendríamos qué mirar cómo estamos en los rubros sociales, económicos y políticos de México. El talento no puede esperar, requiere de atención, seguimiento, apoyo. Se dice que lo nuevo necesita amigos, pues eso, que nuestras generaciones de jóvenes necesitan espacios para ser, pero también para estudiar; educar no sólo es llenar de contenidos aplicativos curriculares, a una inmensa masa de niños y jóvenes; requiere de verdadera atención, y el mayor esfuerzo debe centrarse en un eje determinante: familia-escuela.
    Debe partirse del hecho, de que la escuela es un ente vivo, desde los docentes, desde los directivos, desde los niños y los jóvenes que la integran. Sólo quienes han estado cerca de ese fenómeno llamado educación, pueden comprender ese complejo proceso que es enseñar y aprender. El malabarismo que ejercen los docentes en el aula escolar, requiere no sólo de dominar los temas a estudiar, sino lidiar con la realidad de los alumnos. Y la realidad económica, social, y política de un niño en Centla, no es lo mismo que en Tenosique, sea del nivel escolar que sea.  Aún siendo dos municipios de Tabasco, la cosmovisión y la forma de la vida cotidiana no es la misma. Por eso, juzgar de primera intención el papel de la escuela en México, lleva a cuestionar el contexto y la situación de los docentes, pero en realidad es un proceso mucho más complejo, requiere de mirar con mucha objetividad el verdadero papel que le damos a la educación en el país.

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