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La Verdad del Sureste

URDIMBRES Y TEXTURAS

SERPIENTE, DANZA Y TAMBORES EN YOKOT´AN


Es necesario nutrir a los niños desde la cultura y su identidad, porque eso hace posible la cultura, y el orgullo por lo local.
Es necesario nutrir a los niños desde la cultura y su identidad, porque eso hace posible la cultura, y el orgullo por lo local.

 


Una serpiente emplumada acompaña al visitante desde que entra  a la “Casa de Arte Indígena Yokot’ an”  en villa Tamulté de las Sabanas, cuyo espacio fue recuperado para transmitir a las nuevas generaciones de tamultecos, la identidad, la cultura y su lengua.
    José Isabel García, coordinador de la Casa de Arte nos recibe muy entusiasta y nos presenta con los maestros que conforman el cuerpo docente del espacio cultural. Ahí los niños aprenden música, pintura, y artes plásticas en general, además de Danza.
    Cuando llegamos lo primero que salta a la vista es una enorme serpiente roja, que los niños asistentes a  la Casa de Artes han dibujado en el suelo de la galería, su sinuoso cuerpo termina en una de las habitaciones destinadas a la enseñanza de la lengua yokot´an, y por las tres habitaciones que conforman el inmueble revolotean los niños, llevando sus tambores, ocarinas, flautas, y algunos instrumentos prehispánicos que el maestro Francisco Hernández Gerónimo, les enseña a ejecutar en el transcurso de las tardes.

TAMBORES PARA INICIAR
Egresado del Centro de Estudios e Investigación de las Bellas Artes (CEIBA) Francisco Hernández Gerónimo imparte el taller de música, y  le da seguimiento a la investigación musical a través de su inquietud al fusionar instrumentos prehispánicos como tambores aztecas, mayas, ocarinas, flautas. Es un convencido de la identidad comunitaria a través del arte, de la música, para él el arte es fundamental en la vida de los niños y de las personas en general, pues determina  la forma de pensar, la inquietud por ser creativos, y sobre todo, permite acercarnos a las expresiones locales para conservarlas, y permanecer en la memoria.
    Sin miedo a la iniciación artística, los niños aprenden, no sólo música, danza y artes plásticas, también vienen a reencontrarse con su identidad, y las expresiones artísticas de su pueblo. Un tambor y la voz es lo que acompaña el acercamiento, pero también la curiosidad.

UNA DANZA QUE CONECTA A LAS PERSONAS CON LA TIERRA.
Cada paso está conectado íntimamente a la madre tierra, por eso se baila descalzo, la danza no sólo es expresión del cuerpo, es una conexión directa con el cosmos, y que los hombres bailen, no sólo implica romper esquemas culturales y prejuicios de otra índole, danzar es pues una comunicación constante, es tener noción de la existencia del cuerpo. Los niños en Tamulté de las Sabanas aprenden a danzar, no sólo para su divertimento, sino para preservar danzas vinculadas a la siembra, al momento histórico del encuentro de dos culturas. Emmanuel Valencia García es maestro de folclor, egresado de CEIBA imparte el taller de  danza,  y su esfuerzo se enfoca en preservar sobre todo el zapateo tabasqueño, está interesado en no dejar caer la danza local, pues, nos comentó que en algunos municipios se está perdiendo el interés por el zapateo. “la danza es motricidad, saber cuál es su derecha, cual es su izquierda, existe una desconexión total que los jóvenes no ubican siquiera qué es un metatarso, un músculo abductor, desconectados por completo del cuerpo, no todo es reguetón, es fundamental hacer participar a los niños desde pequeños, involucrarlos con su cultura, con la música, danza y música van vinculados. Hay muchachos que no distinguen cuál es su mano izquierda, y cual la derecha, no saben trasladarse en el espacio”. Emmanuel Valencia comentó que es necesario nutrir a los niños desde la cultura y su identidad, porque eso hace posible la cultura, y el orgullo por lo local.
    La danza  contemporánea cae bajo la responsabilidad de Wilber García García, cuyo interés se centra en el proyecto Jut Balum (ojo de jaguar) Danza Indígena Contemporánea, la finalidad como danza libre que es, pretende desarrollar la creatividad con una mirada indígena, se busca concientizar en función del entorno, y del cuerpo. “La escuela, nos dice, quizá por una cuestión de tiempo, no pone atención sobre la concientización del cuerpo, y aquí en la Casa de Artes se busca, que los problemas sociales sean canalizados, que quienes  trabajan con nosotros, expresen sus sentimientos a través de la cultura y de la danza, canalizando así, mucho de sus sentimientos, de sus emociones. La danza les permite moverse con libertad, no se sienten aprisionados, incluso hacen improvisación, esa es la parte creativa que le ofrecemos a los niños, cuando se toca a un niño a través del arte, se transforma en una mejor persona”.
    “Como docentes, dice Wilber García, esto es un compromiso, que como profesionistas cumplimos con proyectos vinculados a la comunidad, y necesitamos que el proyecto crezca más, para tocar la parte emocional, humana, de los niños y los jóvenes,  los jóvenes deben acercarse a su pueblo, a su comunidad, tener siempre presente el sentido de pertenencia.”
La Casa de Arte Indígena Yokot´an,  prevalece en la memoria de quien la visita, nadie olvida esa serpiente roja  que ondea en el suelo del espacio cultural, está viva por el esfuerzo de sus maestros y de su coordinador José Isabel García. Memoria, emblema y fuerza, que prevalece.
 

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