URDIMBRES Y TEXTURAS.
EN BUSQUEDA DE LA COHERENCIA EDUCATIVA.
Si con el proyecto vasconcelista se buscó dar orden a la vida educativa e ideológica, a través de la columna vertebral que es la educación, la estructura educativa con el Proyecto de Educación Socialista, se ajustó a los tiempos que se acercaban, con el cambio incluso, en la duración del ejercicio político: la aparición de los sexenios, inaugurado por Lázaro Cárdenas del Río. Dos procesos qué entender en su propia dimensión: la educativa y la política, pero sin dejar de ser cercanas y complementarias.
El proyecto de Educación Socialista impulsó las escuelas rurales y urbanas, la visión era integrar a las comunidades al desarrollo del país, con el impulso que les daban las misiones culturales, pero siempre respetando a las comunidades, su cosmovisión, y consolidando su organización interna. Con el General Lázaro Cárdenas la educación socialista permitió, como su nombre lo indica, promover la organización social en la ciudad, y en las comunidades, con un alto sentido crítico y racional. Este proyecto abarcó de 1933 a 1945, perdió fuerza a partir de Miguel Alemán Valdés.
Ya definido el campo de acción de la joven Secretaría de Educación, y la actividad política de la época que bullía en perfilar nuevas formas de hacer política, sin olvidar al sistema educativo, Cárdenas del Río elimina el influjo del Ex-presidente Calles, reorienta y reestructura el partido de gobierno (Partido de la revolución Mexicana, PRM) Federalización de la Educación, unifica a los gremios magisteriales (STERM) y homologa los sueldos entre profesores rurales y urbanos, y establece las bases para la industrialización del país.
“En 1933 la campaña en apoyo a la candidatura del general Lázaro Cárdenas a la Presidencia de la República abarcaba ya a sectores proletarios, estudiantiles y políticos. En esa campaña se preconizaba una reforma al Artículo 3º constitucional para, como se sostuvo en la Convención Nacional Estudiantil Pro-Cárdenas, reunida en Morelia, Michoacán, el 16 de julio de 1933, sustituir la enseñanza laica de los establecimientos oficiales de educación primaria y superior “(Proceso,2011) El camino hacia la consolidación de una educación racional y laica, no fue aceptada con tranquilidad, los debates entre Vicente Lombardo Toledano y Antonio Caso, (marxista el primero, conservador el segundo) retumbaban hasta tocar la legislatura federal. Puede decirse que lograr la educación socialista, libre de prejuicios, llevó un arduo camino, salpicado de asambleas en el naciente PRI, de legisladores que apoyaban la iniciativa del entonces candidato Lázaro Cárdenas, y por supuesto del lado conservador, cuyas uñas aferradas no permitían avanzar con facilidad hacia un nuevo esquema educativo, donde se vislumbraba un hombre más libre, de pensamiento práctico, y humanista. El miedo a la palabra “socialista” y al llamado sectarismo socialista pesaba más, que los aires de desarrollo social, y de pensamiento crítico que se buscaba establecer. Para cuando se aprobó la reforma al artículo 3° y 73 (8 de octubre de 1934) los conservadores avanzaban a pie y la reforma en patines.
El diputado Arnulfo Pérez precisó: “La Escuela Socialista va a despertar en la niñez un sentimiento de rebelión, un sentimiento de repulsión incontenible contra todos los latrocinios cometidos por la plutocracia, amparada en las leyes individuales y respaldadas por el poder público. La Escuela Socialista va a formar en los niños el sentido de clase, indispensable para la organización de las masas y para realizar tarde o temprano la Revolución Proletaria.”(Proceso 2011)
Ese discurso pronto se consolidaría con el llamado proyecto de Unidad Nacional, pero a la larga, definiría un perfil de alumno racional, pensante, que desembocaría en la formación de un ciudadano participativo. Precisamente, el esquema que más se combatiría en los años futuros. Con Manuel Ávila Camacho(1940-1946) se reforma el artículo tercero, sobre todo el referente a la educación socialista, que se convierte en una educación para la paz, la democracia y la justicia social (1945). Se inicia el periodo de desastres administrativos con Luís Sánchez Pontón (1940-1941) que en sus afanes de reorganizar la SEP provoca un desastre administrativo y financiero en ésta. Es decir, en términos generales, aquel impulso inicial de transformación educativa se dejó de lado, la educación socialista, considerada democrática y con impulso hacia una reforma progresista, de pronto ya no era necesaria, y los sexenios siguientes se encargaron de desmantelarla, para promover la educación tecnológica, más centrada en brindar resultados a corto plazo. Lázaro Cárdenas no estaba más para defender el sentido nacionalista, de hecho, posterior a Miguel Alemán, el perfil educativo fue completamente modificado, pensar en la escuela, ya no fue prioridad. Terreno abonado para un caldo de cultivo llamado movimiento estudiantil de 1968. Ni siquiera fue posible el diálogo entre estudiantes y autoridades, ¿quién detiene a alguien que piensa, y percibe la cerrazón de un gobierno represor? En el fondo, reordenar y modificar la educación, siempre estuvo motivado por la tendencia a desmantelar un excelente proyecto educativo cuya misión era crear mexicanos pensantes e independientes, creativos, sin miedos. Son ya 50 años de aquel día en que la sangre hecho raíces en la plaza de las tres culturas, las demandas siguen en pie. Y muchos no olvidamos, son nuestro referente.