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La Verdad del Sureste

LA VERDAD INCÓMODA SI OAXACA PUDO, TABASCO TAMBIÉN CARLOS PÉREZ MENDOZA


El PRI es invencible, no podemos con él; tiene mucho dinero. Tiene a todo el gobierno de su lado. La gente vende su voto por la pobreza. Son algunas de las frases que escuchamos cuando se habla de que llegó la hora del cambio en Tabasco.
    Pero se nos olvida que pueblos más numerosos y dispersos, más pobres y golpeados como los oaxaqueños lograron derrotar, con pocos recursos y con mucha dignidad, a los caciques del PRI. Con votos tumbaron a las familias que se habían apropiado de ese sufrido pero combativo pueblo.
    Nuestros hermanos oaxaqueños le dijeron ¡basta!, a los priístas que ahí no habían dudado en recurrir al crimen, como se pudo ver en aquella terrible fotografía de un maestro asesinado a golpes por “activistas” de Ulises Ruiz. Por cierto que este nefasto personaje, mapache favorito de Roberto Madrazo, vino a hacer sus enjuagues electorales en Tabasco durante el madrazato y también con Manuel Andrade. Se decía invencible también, pero los oaxaqueños lo derrotaron vergonzosamente en el 2012.
    En la tierra de Benito Juárez mordieron el polvo Ulises Ruiz, José Murat, y todos los expertos en “ingeniería electoral”, compra de votos, secuestros y asesinatos, represión por hambre y marginación. No pudieron cuando el pueblo decidió poner fin a esa dictadura disfrazada.
    Todavía recordamos aquellos terribles días del 2006 cuando las calles coloniales de la capital oaxaqueña se cubrieron de fuego, pólvora, lágrimas, sangre, de maestros, campesinos, estudiantes, amas de casa que se levantaron en contra de Ulises Ruiz a quien acusaban de desviar recursos a la campaña de Roberto Madrazo. El panista Vicente Fox envió a tropas del ejército disfrazados de policía federal para reprimir a los opositores; decenas de heridos, numerosos desaparecidos, centenares de detenidos no lograron frenar la decisión de nuestros hermanos quienes finalmente el 4 de julio del 2010 derrotaron a un partido que se creía dueño del poder.
    Más de 70 años del PRI terminaron en uno de los estados en los que se decía imbatible. En donde los priístas más reaccionarios consideraban su reserva de votos. Una decisión del pueblo y una digna conducta del los dirigentes partidistas de Convergencia, PRD, Partido del Trabajo y del PAN, llevó a una alianza que derrotó con más de 700 mil votos al PRI.
    Ese mismo año, otras plazas en las que el PRI presumía de tener el control como Sinaloa y Puebla, también fue derrotado.
    Ahora que los que se apropiaron del tricolor y del poder en Tabasco (Granier, Alí, Madrazo, Andrade, Mayans y compañía), se ven perdidos, están corriendo la voz que “al PRI no se le derrota, que en Tabasco está muy fuerte”. Como no les funcionó el “efecto copete”, de Peña Nieto, pues para eso juntaron las elecciones, están inventando el “efecto bipolar” con Jesús Ali. Pero una vez engañaron con la “popularidad” del Chelo Granier, que sería el mejor gobernante y resultó el pero.
    Como dice López Obrador: al pueblo lo pueden engañar una vez, pero no siempre. Si Oaxaca pudo, los tabasqueños con más razón pues hay líder y hay candidato. Pero sobre todo, es nuestra oportunidad de castigar a los ladrones.
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