VILEZA, RUINDAD, BAJEZA II
Hubo una escritora –Ella Wheleer Wilcox- que afirmó con gran contundencia: “El pecado de guardar silencio cuando se debe protestar transforma a un hombre en un cobarde” (To sin by silence when we should protest makes cowards out of men). Traslademos esa frase en su porción y significado central para preguntar: ¿El pecado de guardar silencio en qué transforma a una comunidad, población de un país o de una nación? ¿Es más que cobardía? ¿En vileza nacional?
¿Cómo le podemos denominar al hecho de que, como si nada, transcurra el devenir nacional deslizándose como cuchillo afilado caliente en una barra de mantequilla sin que la nación se preocupe y sin que la población se en crispe, si en dos sexenios la suma de asesinatos han traspasado los 186 mil cadáveres?
De igual manera, sin que la población prevenga o asuma que pende sobre algunos actores políticos que se oponen a la estructura de poder, amenazas veladas o directas contra su vida.
Ya le presenté parte del texto de Joaquín López Dóriga titulado “AMLO es el blanco” de fecha 15 de mayo de 2015 donde se destila una amenaza velada contra la vida de López Obrador, misma que, según López Dóriga, impulsaban un grupo de empresarios y le comenté de qué manera en los arteros asesinatos de John F. Kennedy y Luis Donaldo Colosio se operó igual. Quienes vivimos la campaña de Colosio lo sentimos tres meses antes de su crimen; incluso, Manuel Camacho Solís, uno de los principales adversarios políticos de Colosio al interior de la cúpula de poder del pri, manifestó su inconformidad respecto al plan perverso, arguyendo que él sí quería llegar a la Presidencia mas no se quería llegar a toda costa a la Presidencia y a tan alto costo.
Ahora, la perversidad y la bajeza se han asomado de nuevo, desde el primer indicio dado por López Dóriga –quien siempre formó parte de ese grupo de “empresarios” enemigos de AMLO-, indicio escrito que le causó la expulsión de Televisa.
Nuevamente, hace un mes, luego de la declaración de Joaquín Guzmán Loera el viernes 3 de febrero en un tribunal de Nueva York, se puso a circular un video en las redes sociales -que por alguna razón no se volvió “viral” pero que se distribuyó por millones-, donde los abogados de Guzmán Loera afirmaban que El Chapo les había confesado y que así había declarado en la audiencia judicial en NY, que, Peña Nieto, en una primera ocasión le había pedido que por medio de uno de sus sicarios asesinara a AMLO y a cambio le dejarían “trabajar” y no le extraditarían a Estados Unidos.
De inmediato la mayoría de la población no creyó la versión, aunque algunos me confirmaron que si le ponían enfrente a El Chapo afirmando que sí hubo esa petición y al mismo tiempo a Peña negando tal especie, ellos le creían a El Chapo. El video decía que hubo una segunda llamada del Secretario de Gobernación en ese sentido y que nunca se cerró “la negociación”.
La especie corrió y dejó su eco; esa es la finalidad de este tipo de videos y mensajes. Siembra la duda, déjalo todo en el limbo y ¡a lo mejor pasa!
La semana que terminó, de nueva cuenta, se soltó una “información” o “nota” en el mismo sentido. Decía que había existido un atentado contra AMLO y que habían asesinado a uno de sus escoltas en una colonia del norte de la Ciudad de México. Quienes conocemos la Ciudad de México sabemos que uno de los accesos al aeropuerto internacional de la Ciudad de México es por esa vía. La “nota” circuló antes de que AMLO llegase al aeropuerto de donde volaría a Monterey, Nuevo León. La especie no definía que hubiese sido un atentado directo contra López Obrador sino que, había sido durante un enfrentamiento entre policías y delincuentes que se disparaban en el momento justo en que la comitiva de líder de Morena, pasaba por ahí.
Nuevamente, la especie dejó su eco; como si ya el hecho se diese por sentado como que algún día eso va a suceder. Ahí está radicada la bajeza, la ruindad la vileza de quienes piensan estas salidas y de quienes se encuentran inmersos en el acto conspirativo. La cúpula le apuesta al olvido de la población.