Se leyeron emotivos discursos y se hicieron promesas de todo tipo. Haré esto o aquello, dijeron. La gente que asistió a la asunción de las nuevas autoridades locales, celebró la ocasión y se sumó a los parabienes y expresiones festivas por la nueva etapa que inicia a partir de hoy.
Este sábado, las presidentas y presidentes municipales asumen de manera formal el cargo. Los ciudadanos esperan mucho de ellas y ellos, por ser la autoridad más próxima a la gente. Tienen ante sí una enorme responsabilidad de mejorar lo hecho por sus antecesores, de marcar diferencias y dar resultados, gobernar para todos sin importar credos ni afiliación política.
Ejercer el cargo en estos tiempos resulta más complejo que en el pasado, porque el escrutinio público es permanente y nada, o casi nada, escapa a esa mirada. Y porque hoy en día la exigencia de rendir cuentas es mayor y no se puede soslayar así como así.
Los que asumen las presidencias municipales lo hacen con muchos ánimos y decididos a trabajar intensamente por el bien de sus gobernados. Son los buenos deseos de cada tres años que, en más de un caso, se apagan conforme transcurre el trienio por múltiples razones, porque se dieron cuenta que la tarea no es sencilla, por la escasez de recursos o porque prevalecen intereses de grupo o personales por encima del interés general.
Y lo que antes era beneplácito y confianza, se torna en inconformidad, enojo y recriminaciones por no haber estado a la altura de las expectativas que se han creado en torno a su gestión municipal.
Lo hemos visto en este cambio de gobierno municipal. Lo han antecedido reclamos, denuncias y señalamientos de todo tipo en contra de los gobernantes salientes. Como la exalcaldesa de Jalpa de Méndez, a quien acusaron de no haber pagado las prestaciones salariales (pago proporcional del aguinaldo, entre otras) a los trabajadores del ayuntamiento.
Sobre ella hubo acusaciones serias durante el pasado proceso electoral. Se le acusó de haber apoyado la campaña del excandidato del PRD, Isidro López Velázquez, alias “Chilo Baila”, para jugarle las contras al candidato de su propio partido, Morena, José del Carmen Olán, quien ayer asumió la alcaldía de ese municipio.
Ya veremos cuánto dura la luna de miel entre gobernantes y gobernados.
PRIMERA PARADA
Cinco de los nuevos gobernantes, tres mujeres y dos hombres, tuvieron invitado de lujo: el gobernador Javier May Rodríguez. La asistencia del mandatario en la toma de protesta de las presidentas y presidentes municipales de Huimanguillo, Mari Luz Velázquez Jiménez; María de la Cruz López, de Cunduacán; de Centro, Yolanda Osuna Huerta; de Cárdenas, Euclides Alejandro Alejandro, y de Comalcalco, Ovidio Peralta Suárez, tiene un significado muy especial.
Cuatro de ellos tienen una identificación plena y forman parte de grupo político, indicativo de que tendrán todo el apoyo de su gobierno; es el mismo caso de la alcaldesa de Centro, con quien el gobernador ha mantenido una estrecha colaboración desde la campaña y la relación es más que cordial entre ambos.
Sin embargo, el hecho de que no haya ido al resto de los municipios a atestiguar la toma de protestas de las alcaldesas y alcaldes entrantes, no significa que habrá trato diferente para ellos. No es así.
Antes de asumir la gubernatura, May Rodríguez sostuvo una reunión con los alcaldes surgidos de las siglas del PT y Movimiento Ciudadano, a quienes les ofreció todo su respaldo y trabajar de manera coordinada por el bien del pueblo. Habrá trato parejo.
SEGUNDA PARADA
Los grupos delincuenciales quisieron desafiar al nuevo gobierno al realizar otro ataque simultáneo en diversos puntos de la ciudad, pero el tiro les salió por la culata. Hubo una respuesta puntual y efectiva de las fuerzas de seguridad: detenciones, decomisos de armas y drogas. Efectivos militares y elementos policiacos actuaron de manera coordinada, lo que no pasaba con anterioridad, y lograron frenar esta acción criminal.
El miércoles pasado, en su primera conferencia de prensa, el gobernador había advertido que su gobierno no pactará con la delincuencia organizada ni de cuello blanco. Ayer quisieron desafiarlo sembrando nuevamente el terror entre la ciudadanía, pero en esta ocasión no se salieron con la suya.
Son los coletazos de los grupos que tenían infiltrada la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, en cuyo seno aún persisten elementos que no quieren entender que estos son otros tiempos y que no se tolerarán ninguna relación de complicidad con delincuentes.
