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  • Martes 24 de Febrero de 2026

Vuelta Continúa

Adiós al taxímetro; necesario investigar a Chicho Oropeza

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Por José Martínez


La impopular medida del taxímetro, impuesta a chaleco por el anterior secretario de Movilidad, Narciso Oropeza Andrade, fue rechazada rotundamente por la ciudadanía. El gobierno consultó a los ciudadanos y éstos le dijeron adiós a ese cobro excesivo, que afectaba significativamente su economía.
Oropeza, quien todo el tiempo hizo alarde de prepotencia, jamás consultó al pueblo la decisión de instalar taxímetros en el servicio de taxis. Lo hizo por sus pistolas. Simplemente lo anunció con el pretexto de que había realizado un estudio y que éste arrojaba que era viable su aplicación.
Armó todo un cuento de que se aplicaría de manera justa, sin abusos ni cobros excesivos. La realidad demostró todo lo contrario. La gente jamás estuvo de acuerdo y expresó su rechazo al taxímetro. Sin embargo, de nada sirvió esa inconformidad por la renuencia del funcionario de dar marcha atrás.
No quiso atender el clamor ciudadano por una sencilla razón: detrás de la aplicación del taxímetro había un negocio y cuando hay dinero de por medio lo que menos importa es el sentir de la gente, servidores públicos que utilizan el cargo no para servir sino para servirse.
Cuando el hoy gobernador ganó la elección con un abrumador respaldo popular, 80 por ciento de los que votaron el dos de junio, se planteó la necesidad de que la aplicación del taxímetro se reconsiderara.
En los diálogos que sostuvo durante la campaña con los representantes del transporte público fue una de las quejas y demandas, porque se obligaba a los taxistas instalar en sus teléfonos móviles la aplicación lo que les generaba un gasto extra de internet para poder tener activo el taxímetro durante el horario que les tocaba trabajar.
PRIMERA PARADA
Cuando Rafael Elías Sánchez Cabrales fue nombrado secretario de Movilidad se le volvió a insistir en el tema y una vez que asumió el cargo decidió que la aplicación del taxímetro entrara en pausa para poder consultar a la ciudadanía sobre este asunto.
El gobierno del pueblo consultó a la gente a la que le preguntó si estaba de “acuerdo con el pago de servicio de transporte público individual de pasajeros mediante el taxímetro”. La respuesta fue un rotundo no. Así se manifestó el 90.4 por ciento y solo el 9.6 por ciento dijo que sí lo estaba.
Esa fue la puntilla a una ocurrencia del anterior titular de Movilidad, que lo hizo pensando más en hacer negocio que en atender una justa demanda del gremio de taxistas de revisar y actualizar las tarifas que actualmente se cobra al usuario.
Movilidad se convirtió en un santuario de la corrupción, dicho por los mismos transportistas, quienes se quejaron que para todo les pedían moches y el que no pagaba, simplemente era remitido al corralón bajo cualquier pretexto.
Eso obligaba a los choferes de combis a tener que caerse con el pago, no podían darse el lujo de tener parada la unidad, era entregar la cuota o quedarse sin trabajar, lo que significaba no llevar dinero a su familia.
Hay mucho por hacer en esa secretaría, sobre todo sanearla, limpiarla de funcionarios corruptos, una herencia perniciosa que le dejó a Sánchez Cabrales su antecesor Chicho Oropeza, quien además pecó de soberbia y abusos.
SEGUNDA PARADA
Al PAN tabasqueño le echaron el jueves pasado la última paletada de tierra. El Consejo Estatal Electoral hizo oficial la pérdida de su registro que no pudo conservar en las pasadas elecciones por no conseguir el porcentaje mínimo de votos, tres por ciento, establecido en la ley.
Dejó de tener representación ante el órgano electoral y no tendrá en lo sucesivo derecho a prerrogativas. Este resolutivo se dio ocho días después de que su actual dirigente provisional asumiera el cargo, Kathia Bolio Pinelo.
Ese partido no levanta cabeza y se hunde más por no tener ni pies ni cabeza. En términos electorales no representa nada para el CEN del PAN, de ahí que lo hayan dejado al garete, sin rumbo, envuelto en grillas y pleitos internos, alejado de los ciudadanos y con una imagen por los suelos.