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La Verdad del Sureste

Y a Tabasco se le cose aparte POR: LÉNIN BOCANEGRA PRIEGO*

ABUSO E IMPUNIDAD, “PAN” NUESTRO DE CADA DIA


El Ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Arturo Saldivar, en relación al caso de la francesa Florence Casses, acusada de secuestro y delincuencia organizada, entre otros ilícitos, exhibe abiertamente las negligencias, deficiencias, abuso de autoridad e impunidad con que trabaja la PGR en la persecución de los delitos y en la integración de las averiguaciones previas. Sin prejuzgar si la Casses es responsable o no, en ocasiones anteriores, muy repetidas por cierto, el alto tribunal del país ha puesto en evidencia que la PGR viola flagrantemente los derechos humanos y las garantías constitucionales de la ciudadanía. Exhibir públicamente a los probables responsables como si realmente lo fueran; retener a los detenidos sin ponerlos inmediatamente a disposición de las autoridades ministeriales; violar domicilios sin orden de cateos librada por un juez, ocasionando daños y robos patrimoniales y detenciones ilegales de ancianos, mujeres y niños que cohabitan en los hogares de los sospechosos es PAN de todos los días, aunque el Presidente Felipe Calderón presuma contar con la mejor policía del mundo. No se vale pedir disculpas cuando se cometen sistemáticamente esos desmanes, si no se evita que sigan cometiéndose.


 Permitirlos es complicidad. Los mexicanos ya no distinguen ninguna diferencia entre los delincuentes y las fuerzas policiacas, porque ambos actúan fuera de la ley y causan daños irreparables y por eso les teme a ambos. En medio de esta barbarie y en total estado de indefensión queda la parte ofendida o agraviada. Pero Tabasco no es la excepción, porque los cuerpos policiacos siguen actuando al margen de la ley, violando también los derechos fundamentales del individuo, sobre todo los de condiciones humildes y sin capacidad de defensa. Cateos, saqueos y detenciones sin orden judicial se cometen a diario y a los afectados se les amenaza e intimida si los denuncian. Lo más grave es que las autoridades superiores son conocedoras de estos hechos y lejos de castigar a los responsables, los protegen.

Al respecto tenemos ejemplos documentados que hablan por si solos. Desgraciadamente, la falta de recursos y la humildad de las víctimas son impedimentos para que sea les haga justicia, La Casses, seguramente ha de tener poderosas palancas en Francia para que la SCJN haya entrado en estudio de las anomalías de que fue objeto por parte de la PGR, porque si se tratara de un ciudadano común y corriente, sus reclamos, aún en la vía de amparo, no serían tomados en cuenta, aún cuando son los mismos que esgrimió la defensa de la francesa en cuestión.

La suplencia de la queja en materia penal, al parecer, el alto tribunal no la toma en cuenta cuando se trata de gente humilde. Francamente no creo que ni Peña Nieto ni Josefina Vázquez, si alguno de los dos llegara a ganar la presidencia, podrán resolver la problemática de la deficiencia de justicia. El primero porque pertenece al sistema que implantó la corrupción, la deficiencia y la impunidad en la impartición de justicia; la segunda, porque pertenece a la corriente conservadora que lejos de combatir ese cáncer social, lo ha consentido, secundado y alentado. El problema es de fondo y mientras no se actúe radicalmente, la corrupción seguirá vigente en los cuerpos policiacos del país. *Presidente de la Asociación de Abogados Progresistas de Tabasco. [email protected]  

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