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La Verdad del Sureste

EL ACUERDO SECRETO SYKES-PICOT


En el Doctorado, el profesor Pierangelo Catalano -nació en Turín el 12 de noviembre de 1936- me insistía en que yo debía saber lo que había sido el Acuerdo Secreto Sykes-Picot y concluía su exhorto diciéndome: “y cuando usted lo sepa, el Acuerdo dejará de ser secreto… al menos para usted”. pensó –hasta hace unos años que le saqué de la duda- que mi apellido Subiaur era de origen árabe. Ya trabajaba el profesor Catalano en su futura obra Laicita tra diritto e religione da Roma a Costantinopoli a Mosca, que al final vio la luz pública en coautoría con Siniscalco Paolo en el sello editorial L’ERMA di Bretschneider -el No. 1 de la Serie: Da Roma alla Terza Roma-.
    Dio la casualidad que un día después de que el profesor Catalano cumpliese 79 años, éste viernes 13 de noviembre, los Acuerdos Secretos Sykes-Picot, estallaron en bombas en París y 8 jóvenes árabes –ninguno sirio o libanes- cimbraron al mundo inmolándose en defensa de su esencia árabe.
    Catalano trabajaba sobre la esencia árabe y su acendrado laicismo –a usted y a todos en occidente nos han insistido persistentemente para hacernos creer que detrás de estos temas en arabia está la religión-.
    El Acuerdo Secreto Sykes-Picot consistió en un complot entre Francia e Inglaterra para repartirse el territorio del antiguo Imperio Otomano, y dividírselo. Se querían quedar con el Oriente Próximo y lo acordaron el 16 de mayo de 1916. Francia se quedó con Siria.
    Los acuerdos partieron el Oriente Próximo en 5 zonas: una de control británico, una de control francés; una de protectorado británico; una de protectorado francés y una de administración internacional (que incluía las ciudades de Jerusalén y Nazaret). A los árabes les ofrecieron una sola nación, la Gran Arabia. Franceses e ingleses necesitaban a los líderes árabes locales para derrotar a los Otomanos y le ofrecieron lo que los árabes han anhelado de por vida.
    Francia recibiría la Siria de hoy y su zona costera que se convertiría en el Líbano actual. Ejercería un ámbito de influencia hasta Mosul. Los británicos Basora y Bagdad y un ámbito de influencia hasta Persia (el futuro Irán).
    Gran Bretaña no solamente obtuvo un mandato en Palestina, sino también tomó Mosul, al que agregó Basora y Bagdad para crear el reino de Irak. Recortó a Siria (ya ocupada por Francia) un territorio, que añadió a Iraq, y la Alta Galilea para poder transportar mediante oleoducto el petróleo de Mosul a Haifa.
    La mitad del territorio de Siria es desierto; ese desierto tiene la mayor cantidad de reservas probadas de petróleo del mundo; pero para sacarlo, se tiene que dar una gran vuelta a la península para llegar al Canal de Suez, donde, todo paso es cobrado. Así que apoderado Francia de Siria, lo sacaba directamente –en línea recta a Egipto-.
    El resultado fue que los explotaron y los saquearon y nunca crearon la gran nación árabe. Al contrario, la dividieron; la hicieron cachitos. Crearon el Líbano, Irán, Irak, Jordania, Arabia Saudita, Israel, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Yemen, Transjordania, etcétera. Divididos para poder ser super explotados.
    Los negociadores del pacto, sir Mark Sykes (Gran Bretaña), y François Georges-Picot (Francia).
    No crea usted la brutalidad de que el Imperio Otomano era un imperio turco, aunque su capital haya estado en Constantinopla –la Roma dos-, que hoy es la capital de Turquía con el nombre de Estambul. Turquía surgió hasta 1934 gracias a la lucha independentista y liberadora de Ataturk.
    Y de la misma forma como seguramente usted no sabía lo que significó tal Acuerdo Secreto, no ha de saber que los gobiernos Sirios son árabes, y acendradamente laicos. Los árabes pueden ser musulmanes, cristianos y los hay judíos, pero sus gobiernos son laicos; el componente religioso no pesa en sus decisiones políticas.
    Son décadas de explotación y perpetuación de la miseria lo que estalló el 13 de noviembre en París. Son décadas de engaño y de intrigas para poner a pelear a los hermanos y mantenerlos debilitados; son décadas de fomentar el odio y la muerte, de venderles armas a todos los bandos que artificialmente las potencias crean en el mundo árabe.
    ¿Qué esperaba Hollande tras los atroces bombardeos que ya había perpetrado en Siria  e Irak donde se calcula tales bombardeos franceses habían masacrado a más de 230 mil personas civiles y ocasionado que más de 700 mil personas huyan despavoridos buscando refugio contra los bombarderos franceses, estadounidenses y rusos?
Tanto las detonaciones de París como el manejo periodístico y televisivo sobre el asunto son una reprise del 11 de septiembre y las vetustas Torres Gemelas de New York. Es el resultado de la loca “guerra contra el terrorismo” que inició el Conglomerado militar gringo después de haber entrenado, financiado y armado a los que siempre han sido sus socios y a los que hoy apodan “terroristas”.
    Los financian, los entrenan, los arman, les venden las armas y las municiones y luego los declaran sus enemigos para que el negocio siga.Dos días después de la Noche de París, aviones franceses lanzaron el domingo 20 bombas en Raqqa (norte de Siria). El Pentágono anunció que la coalición antiyihadista, liderada por EU -y en la que participa Francia-, destruyó 116 camiones cisterna del EI (ISIS), o DÁESH -por su acrónimo- en uno de sus ataques y bombardeos.
    No les basta la inmensa masacre que ya han hecho en esos pueblos; van por más; viene una escalada de muerte de gran envergadura donde, Francia, Inglaterra, Rusia, y Estados Unidos –y se sumará Turquía-, asesinaran a otros millones con el pretexto de las Torres Gemelas o el viernes 13 de noviembre en París.

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