Afuera del Vaso Sociedad al Límite
Con preocupación se observa la situación actual política, económica y social de nuestro país. Con reformas tan intensas como la de educación y la energética, en donde la primera de ellas tiene prácticamente a la Ciudad de México como rehén de quienes son afectados directamente, los maestros; y la segunda que de primera mano ocasionó el llamado de Andrés Manuel López Obrador para manifestarse en el Zócalo de la Ciudad de México, misma que se espera de gran relevancia no solo en cuanto a una nutrida convocatoria, también por la reflexión nacional que puede ocasionar, en este sentido el escenario es cada vez más incierto.
Al Gobierno Federal poco le está importando las consecuencias sociales que pueden emanar de las reformas que intenta, así como de su actuar nada claro en beneficio de la nación, eso es más preocupante todavía, el pensar en un movimiento social o levantamiento de este, no resulta tan disparatado si analizamos la situación económica de los mexicanos y el llamado de los maestros a lo que denominan “Plan de Insurgencia”.
Desde la campaña del 2012 surgió de manera natural y espontánea el llamado grupo “yo soy 132”, por el hartazgo a las imposiciones y el rechazo inminente a Enrique Peña Nieto, fue un movimiento importante, sus movilizaciones eran de gran magnitud por lo tanto fue histórico pero por ser tan natural y espontáneo se apagó o lo apagaron, pero en esta ocasión no vamos analizar las causas de su desaparición en las calles sino de la capacidad, como el motivo que tuvieron para organizarse y hacerse presente en las calles y medios de comunicación, logrando bloqueos de las principales televisoras y paralizando a la ciudad por varios días y de forma intensa.
Recientemente tenemos al sindicato de maestros, que a decir de muchos habitantes de la Ciudad de México y de funcionarios del GDF ha sido uno de los movimientos contemporáneos más fuertes y que más han afectado la gobernabilidad, sólo basta mencionar que han paralizado circulaciones tan importantes como Insurgentes, Reforma, Circuito Interior y el Aeropuerto Internacional por todo un día, así como, el Congreso de la Unión, Embajadas, entre otras sedes de relevancia y lo han hecho derivado del encono que produce la reforma educativa, la cual es considerada por los maestros una amenaza para sus plazas laborales y más una reforma de índole laboral que educativa.
En menos de dos años el país ha tenido estos dos movimientos importantes que han lacerado la gobernabilidad y ambos han surgido en respuesta a imposiciones que afectan directamente a la democracia y nos hacen confirmar que el PRI de nuevo, sólo tiene un rostro, son las mismas acciones de un régimen de imposiciones y de coacción, pero ¿Hasta dónde va a resistir la sociedad? ¿Será la reforma energética el detonante de una convulsión social ? Ya van dos avisos claros que dieron “yo soy 132” y los maestros, la sociedad esta al límite y es evidente que de darse la reforma energética que el PRI quiere, no bajarán los precios, no se va a impulsar el desarrollo del país, la creación de empleos se verá paralizada y tendremos más problemas sociales, de seguridad y económicos y más gente bloqueando calles y paralizando la ciudad sede de los poderes federales.
El grupo de poder de los que están detrás de esa silla presidencial y su actual ocupante deberían poner atención a estas expresiones, por cada imposición que se hace surge un movimiento cada vez más fuerte, que en algún momento, cuando se agote la resistencia de la sociedad a tanta desigualdad y carencias, podría surgir un estallido social y no es de exagerar, sobre todo sí existe razón, desigualdad, carencias y un gobierno federal tan ciego como sordo que puede provocar convocatorias históricas en su contra y en busca de igualdad y oportunidades que no impulsa.
Es evidente que en la presidencia no conocen o ya olvidaron aquella frase célebre de Don Benito Juárez: “Con el pueblo todo, sin el pueblo nada”.
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