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La Verdad del Sureste

¡AL FIN!, PEÑA REFLEXIONA


El pasado martes 28 de junio, en la página 12 de la edición impresa de el periódico de mayor credibilidad del Estado, La Verdad del Sureste, publiqué una opinión con el título de “Revisar para una verdadera reforma”, donde preguntaba ¿Qué conflicto de intereses puede estar por encima del Gobierno Federal para inquirirse si su Reforma (educativa) está o no evidentemente lejos de fortalecer una política de Estado en materia de educación en México?

    Y en esa opinión preguntaba también ¿Qué trabajo o esfuerzo le puede costar a Peña y al gobierno federal el que revise la Reforma Educativa? Pues, luego de tal opinión, pero no solo por ella, sino por las circunstancias deleznables en las que se siguió desenvolviendo el asunto de tal Reforma –incluidos los asesinatos de 11 personas en Nochixtlan, la reprimenda de Obama y del Primer Ministro de Canadá a nivel mundial en la Cumbre de los Tres Amigos al Presidente Peña, y el recrudecimiento y fortalecimiento de los movimientos magisteriales y no, contra tal Reforma, al fin, Peaña y el Gobierno Federal reflexiona y camina hacia la reorientación de tal proyecto.
    Escribía yo que no puede haber reforma válida si no hay una consulta a los involucrados en el asunto –padres de alumnos, maestros, sindicatos, gobiernos, alumnos y estudiantes, y sociedad civil- acerca de qué se quiere como Sistema Educativo, hacia dónde se debe encaminar y qué logros se pueden y se aspira a obtener.
    En esa opinión apunté que: “tal Reforma toca áreas y temas de gran calado. Se requiere en serio, pero con base en una consulta nacional.” Al fin, Peña a reflexionado; merece aplaudirle su decisión: abandona su posición de dictador blando para ponerse al nivel de la población, incluyente y receptivo. Al menos logrará una mayor base de aceptación sobre tal tema. Que por allí debió comenzar, cierto; pero, corregir es cualidad de humanos.
    En primer paso hacia la inclusión y la consulta lo dieron Peña y su gobierno al iniciar una consulta respecto al modelo de evaluación académica y pedagógica de los maestros y docentes; la consulta a los maestros respecto al Sistema Nacional de Evaluación obviamente tiene también que prolongarse al evaluarse y calificarse al aparato burocrático del Sistema educativo ya que no sólo los maestros son parte en el asunto. Ante la apertura de Peña y su gobierno, insisto: es urgente, necesario, tener un censo real, único y uniforme de docentes -el gobierno federal carece de un censo único- (que no son sometidos a evaluaciones periódicas para revisar la calidad de sus clases y su asistencia, ni se le brinda capacitación); triplicar la infraestructura en inmuebles y mobiliario y en utensilios didácticos.
    El segundo paso, que tiene mayor envergadura, es la consulta o puesta a revisión de aquello a lo que le han denominado “modelo educativo”, que no hay que confundirle con sólo la curricula o tira de materias que se han de impartir sino que además implica, qué tipo de aula o escuela se quiere instaurar, cuál será la tarea e intervención de los padres de familia en la instrucción pública, hasta dónde intervendrá la familia de la sociedad mexicana en la orientación educativa, cuáles serán los tramos de responsabilidad de gobierno, maestros, padres de alumnos, burócratas del gobierno en el sector educativo, la población y la sociedad, etcétera. De la misma manera como la seguridad pública es responsabilidad de todos, también lo es la educación pública.
    Aquello que escribí que parece urgente: “que el Gobierno Federal reconsidere si con sus acciones logró –aunque sea un poquito más- «asegurar la educación integral, de calidad, de todos los niños y jóvenes del país»; revalore si, además, fomentó «la equidad e inclusión en la educación” logrando la disminución “de las desigualdades en el acceso a los servicios educativos» y, evalúe si con sus decisiones, logró “aumentar la participación de la sociedad” y consiguió “involucrar a los padres de familia en el mejoramiento del sistema educativo»”, puede ser que al fin le haya llamado la atención al Presidente Peña.
    Y es que ya va para más de 40 años que el modelo educativo puesto en marcha por la UNESCO ha dado inmensos frutos en todos los países del mundo que con seriedad lo han aplicado, menos en México. Y esto ha sido así, porque el gobierno federal se plegó al modelo educativo del imperio –EU camina en educación por otro derrotero que no es aquel al que le pusieron meta los cuatro genios de Los Pilares del Saber –Jacques Delor y Edgar Morín incluidos-.
    Felicidades Peña, pero sugiérale a Nuño, que para bien del país, relea a Edgar Morín y se guíe en aquellas metas que rigen el sistema educativo de los países adelantados: hay que Aprender a Aprender; Aprender a Hacer; Aprender a Ser; y Aprender a Convivir (mas todo lo que estos pilares implica). Si no se guía por ellos, su intento de reorientar la Reforma educativa volverá a empantanarnos.

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