Y es ahí donde aparece el fantasma del sospechosismo. Sobre todo cuando hay precedentes en los cuales los órganos electorales han torcido un resultado comicial para beneficiar al que lleva la bendición del poder. No se olvida cuando “Los Chuchos” se apropiaron de la dirigencia de su partido mediante triquiñuelas que luego avaló el árbitro electoral. Eso marcó para toda su vida al instituto que se creía el sol azteca, dando así inicio a su decadencia y catástrofe.
Desde luego, mucho ha cambiado de ese terrible episodio a la fecha, pero ahí está ese precedente que no se borra ni con todo el agua de los mares. Falta ahora saber cómo se determinarán los perfiles de los que figuren en la encuesta. ¿Lo harán los órganos internos de Morena y luego lo ratificará el INE? Ese no es un asunto menor habida cuenta que seguro habrá muchísimos interesados en que su nombre esté impreso en la encuesta.
Y no faltarán los advenedizos, los que no movieron ni una hoja de afiliación para el movimiento en sus orígenes, que se sientan con derecho a dirigir al partido. Habrá dentro de ese grupo de advenedizos quienes nos combatieron, quienes nos negaban posibilidades como movimiento que algún día pudiera llegar a gobernar. Quienes nos traicionaron en momentos claves. Ya algunos se andan placeando por el país, muy orondos, en busca del ansiado apoyo de las bases.
Eso es a lo que los militantes y simpatizantes más le temen. Hay una gran repulsa hacia ellos porque algunos son los trepadores de siempre. Los oportunistas que ven en esta ocasión la inmejorable oportunidad para hacerse del cargo más alto del partido para de ahí dar el salto a los puestos que aspiran.
Y esos inescrupulosos van con todo. En una de esas ganan y sepultarán los anhelos de esperanza que tanto despertó Morena. Si eso llegara a pasar, si la putrefacción de otros partidos contagia a Morena, el Presidente también tiene un punto de vista que adelantó hace mucho tiempo: él pedirá que nunca jamás su nombre se use para ningún propósito electoral. Esa visión es compartida por millones de personas que secundaron al gran movimiento que actualmente gobierna.
Ojalá los que desde ya se frotan la mano por ver destruido al movimiento se queden solo con las ganas. Espero que la gente ponga en su lugar a los ambiciosos vulgares. Que entre ellos y nosotros haya algo personal, como diría Serrat.
La base y simpatizantes impedirán un viraje de los orígenes y fines de morena. Estoy cierta de ello. (*Militante de Morena)
