LA AMENAZA DE ASESINATO
Es tanta la perversidad de los empleados de Televisa que, con tal de hacer negocio o conseguir ganancias (para ellos o para sus patrones), diseñan operativos de lavado de dinero o extorsiones. Pero López Dóriga ha llegado al extremo: con tal de recuperar parte de su influencia y poder al interior del grupo de magnates televisivos y de los medios masivos de difusión amenaza veladamente a López Obrador de muerte. Y ´cierra el círculo de extorsión: a sus patrones y empresarios a los que les ha servido, les amenaza de soltar la sopa.
Ante el temor de que los mafiosos de Televisa y sus socios –TV Azteca y Radio Fórmula y una docena de empresarios y patrones delincuentes pero millonarios- lo despidan del programa de desinformación que transmite cada noche –a causa de que está acusado penalmente al igual que su esposa, de extorsión, demandados por la heredera del Grupo Modelo (cerveceros que envenenan en alta a los mexicanos) que es dueña, además, del grupo financiero Tresalia Capital y esposa del Ex Embajador de Estados Unidos en México, Tony Garza-, Lopitos Dóriga urdió una intriga de triple banda: amenaza a López Obrador de asesinato, señala como probables complotistas del asesinato a empresarios y patrones de la oligarquía con los que él ha parlamentado y amenaza a los dirigentes del pri, del pan y del gobierno federal de revelar el contubernio para tal proyectado crimen.
En una columna de las que acostumbra publicar (En Privado) el pasado viernes 15, reveló que ha oído y le han dicho los empresarios facinerosos y gandallas del país, que van a “parar” a López Obrador, para más adelante de su texto referir que el país ya no aguanta otro asesinato de un candidato presidencial –que ya bastó con el de mi amigo Luis Donaldo Colosio Murrieta en Lomas Taurinas-. Con anterioridad ya había señalado que los dueños del Grupo Modelo habían sido partícipes del complot para asesinar a Luis Donaldo –dicho ese señalamiento en el ambiente del conflicto que trae con María Asunción Aramburuzabala-, pero sin decir que también en ese complot participaron Claudio X. González, Carlos Hank y otros socios de los gobiernos priistas y panistas y socios de Emilio Azcárraga y del mismo Lopitos Dóriga –y fueron activos partícipes los miembros del Grupo Atlacomulco y el Cártel de Sinaloa-.
La trama de Lopitos Dóriga es clara: si me despiden, suelto la sopa; digo lo que sé, que por años callé, y de paso, pongo en jaque a López Obrador.
Al amenazar a López Obrador; pone a circular la idea de su asesinato. Es decir, Lopitos Dóriga está pensando en el complot y tiene socios económicamente poderosos; si acaso le pasa algo a AMLO, él ya se lavó las manos. Y ya tienen experiencia: así insinuaron el asesinato de Luis Donaldo Colosio y lo ejecutaron.
Y escala su intriga hasta Peña y sus mafiosos. Si lo supo y lo sabe y siendo “periodista” lo cayó, entonces es cómplice. Y más cómplice si su patrón inmediato Leopoldo Gómez, Vicepresidente de Televisa es hermano de Arely Gómez, la Procuradora General de la República.
En su columna que tituló “AMLO es el blanco”, López Dóriga escribió: “En las últimas semanas he escuchado en círculos empresariales que López Obrador viene con todo y que ha sido este gobierno el que le ha pavimentado el regreso. Incluso, he sabido que esa cúpula ha comentado que hay que pararlo, lo que me parece gravísimo, (…), y sería el peor y último error de este sistema, eliminar a un candidato presidencial, como ya ocurrió la tarde del miércoles 23 de marzo de 1994 en Lomas Taurinas, Tijuana. (…).Cuando he escuchado las versiones de esos empresarios sobre López Obrador, es que no se atreven a decir en público lo que en privado dicen de este gobierno y del Presidente de la República. Tienen un doble discurso y una doble moral. Apuntan a éste, pero con ganas de tirarle a aquél. (…). Ese es el fondo real. Lo demás no deja de ser encuentros secretos, conspiraciones de salva donde disparan al cielo mientras se acercan a un blanco más terrenal en conspiraciones burdas y ya obvias”.
Cuando las comadres y los cómplices se pelean, salen a la luz pública los más asquerosos datos que en sus componendas ocultan.
Súmele a ésta columneja de Lopitos Dóriga el dato de que Joaquín Guzmán Loera, alias “El Chapo”, el día que se “fugó” del Penal del Altiplano, se detuvo por algunas horas en Atlacomulco, para luego de ahí, ser trasladado vía aérea a su destino de “libertad”, y se dará cuenta a qué niveles anda la podredumbre en el gobernó federal y con quienes se toman las decisiones cupulares del país.
AMLO debe analizar detenidamente este entorno; pero evitar paralizarse.