BREVE REFLEXIÓN DE FIN DE AÑO
De la abundancia del corazón habla la boca, dice Mateo 12, 34;…lo que sale de la boca proviene del corazón, y eso es lo que contamina al hombre. Porque del corazón provienen malos pensamientos, aprendemos en Mateo 15, 18-19 y en Marcos 7, 21; y Lucas es lapidario en 6, 45: El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo que es bueno; y el hombre malo, del mal tesoro saca lo que es malo; porque de la abundancia del corazón habla su boca.
Estos pasajes del Nuevo Testamento autorizado, nos permiten concluir que nada bueno puede salir del corazón de seres impíos, perversos o malos: ¡pónganle, mexicanos, los nombres¡ ¡ identifíquenlos ¡, orque todo lo que de ellos venga les dañará.
De otras culturas –indias- nos llegan estas experiencias: El Buitre: nunca hace ningún esfuerzo más que hurtar la carroña o el desperdicio, siempre sorprendiendo al otro animal que ya sació su instintivo hambre. Si pones a un buitre en un cajón que mida 2x2m y que esté completamente abierto por la parte superior, está ave a pesar de su habilidad para volar, será un prisionero absoluto. La razón es que el buitre siempre comienza el vuelo desde el suelo con una carrera de tres a cuatro metros. Sin espacio para correr, como es su hábito, ni siquiera intentará volar sino que quedará prisionero de por vida en una pequeña cárcel sin techo...
Una leyenda india narra que hace muchos siglos –al inicio de que se definieran y configuraran las características de los seres que pueblan el planeta- , hubo una gran batalla entre mamíferos y aves; el murciélago era tan cobarde que cuando estaba con los mamíferos plegaba sus alas y se hacía pasar por roedor, y cuando estaba con las aves, desplegaba sus alas y se hacía pasar por pájaro. No tomaba partido, actuando cobardemente. Hasta que un día fue desenmascarado y descubierto por ambos bandos y el murciélago se vio aligado a esconderse y salir sólo de noche. Aves y mamíferos decidieron que, desde ese día, el murciélago no era digno de ser ave, ni mamífero.
El Murciélago: el murciélago ordinario que vuela por todos lados durante la noche es una criatura sumamente hábil en el aire, pero no puede elevarse desde un lugar a nivel del suelo. Si se le coloca en el suelo en un lugar plano todo lo que puede hacer es arrastrarse indefenso y sin dudas dolorosamente hasta alcanzar algún sitio ligeramente elevado del cual se pueda lanzar hacia el aire, entonces, inmediatamente despega a volar...
La Abeja: la abeja al ser depositada en un recipiente abierto, permanecerá allí hasta que muera, a menos que sea sacada del mismo. Nunca ve la posibilidad de escapar que existe por arriba de ella, sin embargo persiste tratando de encontrar alguna forma de escape por los laterales cercanos al fondo. Seguirá buscando una salida donde no existe ninguna, hasta que completamente se destruye a sí misma...
Las personas: en muchas formas somos como el buitre, el murciélago y la abeja. Lidiamos con nuestros problemas y frustraciones, sin nunca darnos cuenta que todo lo que tenemos que hacer es mirar hacia arriba. Esa es la respuesta, la ruta de escape y la solución a cualquier problema. Solo mirar hacia arriba, porque ahí es donde está la puerta de escape y la solución al problema. Arriba hay una puerta abierta. Y entender que el hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo que es bueno; y el hombre malo, del mal tesoro saca lo que es malo; porque de la abundancia del corazón habla su boca.
La tristeza mira hacia atrás..., la preocupación mira alrededor..., la depresión mira hacia abajo. Pero la fe, siempre mira hacia arriba... porque allá está la solución a los problemas, porque buscando y saliendo por esa puerta, se espera encontrar paz y felicidad. La esperanza siempre espera lo bueno. Y más frecuentemente que lo que te imaginas, los frutos de la esperanza son dulces y dan placentero regocijo.