• La Verdad del Sureste |
  • Miércoles 04 de Marzo de 2026

Cambios sin cambio/ AGUSTÍN DÍAZ LASTRA

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AGUSTÍN DÍAZ LASTRA


La esperada salida del secretario de gobierno de Granier, resultó ser una farsa a la manera de la trágica ‘Crónica de una Muerte Anunciada’. En la práctica no ha habido un verdadero secretario de gobernación, como tampoco ha habido un gobernador a de veras.  Una de las responsabilidades de un secretario de gobierno de verdad, consiste en convocar a las diversas fuerzas políticas en el Estado, así como a las demás autoridades e instituciones públicas, para brindar atención a los asuntos de vital importancia para la vida pública de nuestra Entidad. Esa tarea no ha sido desempeñada en el actual sexenio (ni en el anterior, ni en el otro).  Todos los secretarios de los asuntos de gobernación se han dedicado a imponer la voluntad del gobernante en turno, a promoverse y promover a sus amigos, así como a presionar y chantajear a quienes no se alinean con él mismo y con el gobernador, o pueden obstaculizarles. Todo lo contrario a lo que se requiere de un auténtico secretario de gobierno. Desde que Granier le encargó esa secretaría a Mayans (su amigo de la infancia), todo mundo sabía que ambos se dedicarían a intentar imponer al segundo, como sucesor del primero. Así lo han intentado. Mayans se dedicó a presionar y a expulsar del gobierno a quienes él consideró sus adversarios, como lo hizo con el primer procurador, Gustavo Rosario. En esas condiciones, ningún político actuante en Tabasco, veía y atendía a Mayans como secretario de gobierno, sino como real gobernador en funciones, y a la vez, como aspirante a gobernador en el 2012.
    Nadie podía creer en sus llamados a buscar soluciones políticas a favor de Tabasco. Nadie se podía creer que las mentadas ‘casas de gobierno’ en los municipios, no eran comités de campaña a favor de Mayans.
    La salida del gobernador de facto se advirtió desde que un empleado suyo le ‘destapó’ en Cunduacán, criticando duramente al propio Granier. Ese acto reveló dos cosas: que Mayans desesperaba por no ‘levantar’ en las encuestas, y que esa es la opinión real que tienen del propio Granier. Después de ese hecho, todos los actos políticos de Mayans han sido una serie de tumbos sucesivos.  Pero lo que seguramente hizo precipitar la separación del cargo de secretario de gobierno, fueron las continuas y crecientes rechiflas públicas a Granier. El desprestigio generalizado del gobierno mayancista-granierista, roza linderos con la pestilencia. El aspirante a sucesor abandona el barco, ahora que arrecia la cosecha de fango (por no decir otra cosa peor), como resultado de cuatro años de latrocinios de todo tipo.
    A raíz de esa renuncia, se suscitó una catarata de recambios entre personas de puestos públicos, y también hacia el PRI. Todo continúa igual que siempre: cambiadera de gente, pero sin cambio de fondo. Uno de los cambiados del gobierno al PRI dijo en Telerreportaje, que él se va al PRI para impulsar el supuesto proyecto que ellos apoyan. Aunque Usted tampoco lo crea, el flamante funcionario del PRI  dijo que ese ‘proyecto’ se llama ¡Tabasco! Hasta donde se sabe, Tabasco es un Estado. Para ese ex empleado de Granier y ahora secretario en el PRI, Tabasco es nada menos que ¡un proyecto! ¡Vaya pobreza, vaya miseria de talento político! Carecen de capacidad hasta para expresar una declaración inteligible, ya no digamos inteligente. Decimos en Tabasco: ‘ayúdeme usted a pensar’. Entre tanto recambio, asume la presidencia del PRI un personaje con la siguiente trayectoria política, según un diario de nuestra localidad, obviamente basado en algún boletín oficial: ‘Miguel Alberto Romero Pérez ha sido director jurídico y secretario del ayuntamiento de Centro durante la administración de Andrés Granier Melo; es catedrático de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco y actualmente es Consejero Jurídico del Gobierno del estado’ ¡Zas! No más comentarios, porque salen sobrando. Me imagino que en ese partido deben haber realizado esfuerzos sobre humanos, para evitar que tal personalidad aceptara irse de rector a Harvard, o a la Sorbona. Me dijeron una adivinanza que no entendí: ¿quién es el chelo chiflado? A ver si alguien le atina. Hasta la próxima y que el calor le sea leve.