La semana anterior el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TRIFE) emitió uno de los más agresivos contra el Tribunal Electoral de Tabasco: revocó cumplir su intento por desechar la denuncia del PRD contra la autopromoción en Internet de Humberto Mayans, con recursos del gobierno del Estado. Le obliga a cumplir con su deber y con la ley. Le ha ordenado admitir la denuncia del PRD, estudiarla y juzgar al acusado. La sentencia del TRIFE confirma lo que sabemos en Tabasco: todas las autoridades electorales han sido nombradas por el PRI, y se encuentran plenamente a su servicio. Pero no solo plenamente, sino también abierta y cínicamente alineadas a las órdenes que reciben desde el gobierno del Estado. Recordemos que en diciembre del año 2000, el TRIFE anuló aquella elección de gobernador que reconoció el triunfo de Manuel Andrade. La razón fue la misma: intromisión ostentosa de funcionarios del Poder Ejecutivo en el proceso electoral que perdió su imprescindible imparcialidad. Este es el mismo motivo por el que los burócratas del gobierno no quieren a Javier May, ni siquiera como Presidente del Comité Estatal del PRD. Tampoco lo quieren sus infiltrados en ese partido, como los diputados que votan junto con el PRIAN y que se reúnen con Mayans. Confiados en que cuentan con el aparato electoral del Estado a su ilegal disposición, no les importa tener políticos quienes solo saben responder que su proyecto es Tabasco. ¡Vaya garrafal disparate! Tabasco no es un proyecto. Es uno de los Estado integrantes del Pacto Federal de la República Mexicana. Pareciera que nunca estudiaron lógica, ni derecho positivo, ni siquiera civismo que se imparte en educación media básica, o secundaria como decimos. Sus aseveraciones pretenden ser sugerentes, pero resultan completamente desatinadas y ridículas. Ellos mismos se delatan como ignorantes en materia política. Se sienten impunes y en libertad de espetar cualquier barbaridad. Los políticos tradicionales en Tabasco y en México, son magnánimos en ambiciones, pero microscópicos en capacidades y en honestidad. Se dedican a escalar puestos, aunque sin aportar siquiera algo mínimo. No agregan valor alguno a la sociedad. Por el contrario, se enriquecen personalmente, a costa del empobrecimiento de la mayoría. Así como no puede valorar a las personas, quien carece de valor; tampoco puede aportar algo, quien nada posee para aportar (conocimientos, honestidad, propuestas, cultura). De las personas que actualmente se auto promueven para tratar de afianzar su candidatura, en cualquiera de los partidos políticos con registro, no se ha podido identificar una propuesta política real, a la altura de los problemas actuales del Estado. Por el contrario, sus declaraciones dejan claro que sobran aspirantes. Pero la candidatura que pueda rescatar un horizonte real de progreso para las familias de Tabasco, esa se encuentra todavía vacante. Algunos se jactan de que las respuestas en las encuestas les favorecen, pero ¿realmente votan convencidos por quienes encabezan las encuestas? Más que ‘definitivamente sí me convence votar por…’, las respuestas reamente dicen ‘si no hay un candidato que en verdad convenza, pues entonces voto por…’. A lo largo del espectro de aspirantes, nadie ha propuesto una idea, un verdadero proyecto, que realmente permita vislumbrar a los tabasqueños un futuro diferente, un futuro mejor. Los aspirantes que ni siquiera pueden presumir de encuestas, generalmente se dedican a acciones desesperadas como violar la ley. Como el caso que ha reprobado el TRIFE. El reciente fallo del TRIFE confirma que en Tabasco se ha estado organizando un fraude electoral a aplicar en el año 2012, y se continúa armando y aplicando todos los días. Que Usted resista bien los actuales calores, hasta que nos beneficien las lluvias de verano. Sonría, ya viene el 2012. Hasta la próxima.