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La Verdad del Sureste

EL CÁRTEL DE LOS JUECES DE CONTROL


Es una práctica cotidiana. Todos los días, en todo el territorio nacional, los delincuentes, sean de la delincuencia común, de la “organizada” o delincuentes de “cuello blanco”, hoy cometen el delito, mañana, si tienen “mala suerte”, son descubiertos y detenidos, pasado mañana presentados ante el Juez y de inmediato o en el lapso de 48 horas, ya están en las calles.

A esta dañina serie de acciones en el campo penal y judicial, le han llamado “la puerta giratoria” del Sistema Penal. No se procura justicia; sea el delincuente, El Mochomo, o El Mencho o la madre y el padre de El Marro, o políticos corruptos que nunca fueron detenidos aunque hubiese órdenes de aprehensión en su contra. Es más extraño y difícil ver liberado a los tres días al delincuente común (no llegaron al precio).

Es una catástrofe que viene desde hace décadas, que ocasiona que nadie confié en la autoridad penal y desestimula la cultura de la denuncia. Se recrudeció en los últimos doce años al imponerse un entramado legal para simular procuración de justicia, aplicando un Código Procesal único y conservando las competencias de fuero local y federal.

En el Sistema de Justicia Procesal Penal hay una figura propiciatoria de esta corruptela. Y se escuda en la “autonomía” del Poder Judicial; junto a ella, otra simulación se ha impuesto: todas las Procuradurías, antes dependientes del Poder Ejecutivo, fueron convertidas en “autónomas” sean Procuradurías o Fiscalías y no se les impuso enfrente un medio de control y rendición de cuentas de su trabajo.

Un novedoso cártel delictivo se enseñorea en el Sistema de Justicia Penal. Ese ineficiente e inútil procedimiento penal impuesto por la perversidad de los gobiernos neoliberales resultó ser una cloaca de corruptelas e impunidad: Jueces de Control y Defensores, se dedican a vender los llamados “Procedimientos Abreviados”.

Previo pago que les hace el delincuente imputado, el Defensor de Oficio y en acuerdo y con la autorización de los mafiosos Jueces de Control, le ofrecen “condenas mínimas” y no llevarlos a Juicio Oral. Una vez que el Juez de Control “amarra” el caso (o el negocio) en la Audiencia de Vinculación, el delincuente es “liberado” y nunca llega a Juicio. No todos los jueces. Ni todos los Defensores de Oficio, diría el clásico: pero si la mayoría de ellos.


El delincuente se va a la calle para seguir delinquiendo con la autorización extrajudicial del Juez de Control y convertido en “esclavo” o cliente de esa mafia. Resulta ser, que el artificio del Procedimiento Abreviado es ya el PPV de Jueces de Control y Defensores (de Oficio y particulares). El delincuente seguirá delinquiendo nada más que ahora lo hará con más cuidado para evitar ser descubierto y atrapado.

El delincuente así liberado cuenta con el hecho evidente de que, si por varios años delinquió y no fue descubierto hasta que le tocó en suerte caer, así puede seguir delinquiendo confiando en la inoperancia policial y de los investigadores del delito y que si aguza sus cuidados y actos para delinquir no caerá nuevamente.

Aquí no importa si el delito y el delincuente son del fuero común o del federal. La “puerta giratoria” opera por igual.

Protagonistas centrales de esta mafia de agigantada corrupción e impunidad son dos figuras incrustadas en el Proceso Penal: el insignificante Juez de Control y su aliado el Defensor de Oficio. Si en esa entente mafiosa logran insertar a un Agente del Ministerio Público, la tercia se completa de manera redonda.

Por esa razón, los Jueces del Control y sus socios (los Defensores), impulsan, procuran, exigen y reclaman se hagan Procedimientos Abreviados y no se llegue a Juicio Oral.

El negocio y la corruptela está en la “venta” de la apertura de un Procedimiento Abreviado, para evitar que el delincuente sea enjuiciado y darle la libertad con una condena mínima. Esto es: uno de los principales enemigos de los Juicios Orales son los Jueces de Control.

El Sistema Procesal Penal se ha convertido, por obra y gracia de este cártel de los Jueces de Control, en la gallina que pone huevos de oro; cada Procedimiento Abreviado que impulsa un Juez de Control y su socio el Defensor, se ha vuelto un “huevo de oro” puesto en la canasta de la gallinita.

Con estas prácticas de corrupción en el procedimiento penal, los Jueces de Control y aquellos que están en estas corruptelas, dañan seriamente la procuración y la administración de justicia.

Las perversidades del Procedimiento Abreviado impactan a favor de la impunidad y permite el fomento y la perpetración de delitos electorales, corrupción, hidrocarburos, narcomenudeo o tráfico de humanos.

Todo el esfuerzo que se está realizando en reformas legales para impedirlos, como la reforma al Artículo 9 Constitucional y volver graves (de Prisión Preventiva Oficiosa) ciertos delitos, se va a la basura y no será logro alguno.

Mientras no se corrija esta atroz anomalía y se sancione y castigue a quienes perpetran esta práctica delictiva, la 4ª Transformación del Presidente López Obrador se topará con muro. Aunque haga berrinches y pataletas.

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