CIA, FBI y DEA: NARCOS UNIVERSALES
Asistí en Bilbao, capital de Vizcaya, situada a orillas del rio Nervión, a las jornadas sobre “Drogas, Desarrollo y Estado de Derecho” (Ihardunaldiak “Drogak, Garapenaeta Zuzenbidepeko Estatua”), previa invitación que me remitió el instituto Hegoa.
El evento, de nivel internacional, sumamente importante, fue organizado por la Comisión de las Comunidades Europeas, la Organización Mundial de la Salud (OMS) vía su PSA (Programme on Substance Abuse), la Universidad del País Vasco, el Instituto Hegoa, la Universidad Deusto de los jesuitas, el OGD (Observatoire Geopolitique des Drogues) con sede en París y el Eusko Jauriaritza (Gobierno Vasco). Se reunieron 18 ponentes cuyo conocimiento y experiencia sobre el tema, convirtieron esas jornadas, en un verdadero escándalo mundial, donde la profundidad de sus análisis fue un cimbronazo para los gobiernos de los países que padecen el flagelo del narcotráfico.
Las conclusiones del curso, que tuvo una duración de 8 días, saltan de los textos de los ponentes. La primera de ellas, afirma que, tanto el gobierno de EU, como las políticas económicas neoliberales que impone, por medio del Banco Mundial y el FMI a todo el mundo, son los principales socios del narcotráfico. Así lo demostró Samuel Blixen, un investigador, escritor y periodista uruguayo, especializado en delincuencia económica. Las políticas económicas impuestas al mundo por Estados Unidos, afirman que el crecimiento se lograra por medio de la expansión de las importaciones, en un marco de apertura y liberalización mayor del mercado. El incremento de las exportaciones trae aparejado el aumento de las divisas y de los dólares que entran a un país, y la sana inversión de estos crea el desarrollo, así como los mejores niveles de vida de los connacionales.
Así las cosas, la producción y comercialización de drogas es un proceso económico que se inscribe en los lineamientos generales de la lógica del mercado preconizada por el neoliberalismo. El narcotráfico se ha beneficiado de la estrategia económica impuesta por EU que, libera los mercados, exalta la competencia y reduce los controles. La producción, tráfico y comercialización de drogas es, en primerísimo lugar, un negocio; y como tal se rige por la lógica del mercado. Si no fuese negocio, y no introdujera las divisas y dólares (tan urgente y necesarios para los países empobrecidos y endeudados –por las políticas neoliberales gubernamentales-), nadie realizaría tarea de narcotráfico.
Los capitales de la droga, juegan un papel determinante en los procesos de privatización. Las privatizaciones, son obligatorias para obtener nuevos créditos del FMI y del BM, y son una formula siempre obligada por el neoliberalismo: venta de las empresas estatales, para obtener capital con el cual pagar las deudas internas y externas de los países empobrecidos.
Por lo anterior, vemos claro el punto de unión entre el neoliberalismo y l negocio del narcotráfico. La producción de drogas, su exportación, transporte y distribución al por mayor en los mercados consumidores, permite a los narcos, una vertiginosa acumulación de capital, con el cual, logran una relación directa con los otros grupos económicos fuertes.
Constituidos en grupo de poder, que simultáneamente se legaliza y legitima imitando el comportamiento y los valores de las clase dirigente y la elite económica, los narcos se convierten proveedores de capitales y por ello, en protagonistas principales dentro de un esquema que apuesta todo al crecimiento por la vía de la iniciativa privada y la competencia despiadada entre los agentes.
Escogen luego, como ámbito preferido de legitimación, la especulación financiera, y la política neoliberal, que relaja los controles y expande los mercados, les facilita el lavado de dinero en gran escala, estructurando una complicidad sutil, pero efectiva.
Entonces, entre más se apliquen las formulas neoliberales como estrategia económica, más se incrementara el negocio del narcotráfico.
LOS DUEÑOS DE LAS REDES
La más grave acusación que resaltó en las jornadas de Bilbao, vino de Michael Levine, agente encargado por la DEA, para operaciones especiales en el Sur; responsable de la oficina para la cocaína y la heroína en el Cuartel General, en Washington; Inspector de Operaciones de dicho organismo, y premio Octavio González por su relevante lucha contra la droga. Levine encarcelo al narco boliviano Roberto Suarez. Levine fue el grano. Los dirigentes de la DEA, la CIA y el FBI, son los dueños de las redes de distribución de drogas en el territorio de EU, para quitarles la droga al narco transportista o productor y reciclarla, evitando con ello además, que otros ganen el control del mercado y del consumo.
El agente de la DEA, dio pruebas, fechas y circunstancias. El lavado del dinero ilícito que reciben los detectives, agentes y jerarcas de estas Agencias, es concertado libremente con los grandes bancos, los cuales también salen beneficiados con el negocio del narcotráfico y nunca han sido investigados, al igual que los agentes y dirigentes de dichas corporaciones, aunque se han presentado centenas de denuncias incluso en el Senado de EU.
Los laboratorios que producen los insumos químicos para la elaboración de la cocaína, la morfina, la heroína, el opio y todo tipo de droga, los elaboran y venden con autorización gubernamental y nunca son molestados. Los agentes y detectives, venden esos insumos a los productores y transportadores de las drogas, quienes tienen que recurrir a ellos para poder vender el producto terminado y hacerlo llegar a los consumidores. Levine fue contundente: el narcotráfico, es un negocio que controla, casi en su totalidad, el gobierno de EU.