“El Ciudadano” Ante el Boicot priista, una izquierda agrupada
Por: Rubén Darío Arias Torres
La rebelión de los elementos de la policía estatal, obliga a plantear: ¿Qué está pasando en el estado? ¿En dónde está parada la alternancia? ¿Cómo va el gobierno del cambio verdadero?. Las respuestas pueden ser variadas, según la filiación partidista de quien responda. Sin embargo, para el ciudadano común no es tan simple decidir y calificar llanamente: “Positivo” o Negativo”.
Esencialmente porque la percepción actual de los tabasqueños, puede estar basada en la realidad virtual creada por quienes históricamente habían administrado el poder por décadas. Hombres y mujeres priistas quienes desde las oficinas del gobierno y el Congreso local, sexenio tras sexenio, legislatura tras legislatura, maquillaron cifras e inventaron escenarios para hacernos creer que Tabasco era “El mejor lugar para vivir”, mientras nos alejábamos de los avances y el desarrollo del país.
Esas circunstancias -se ha dicho hasta el cansancio-, evidencian que un año no es suficiente para consumar el cambio anhelado por las familias tabasqueñas y, son las razones por las cuales han surgido voces que afirman: “Hay que darle tiempo a Núñez”. Posiciones, serias y con sentido que deben sustentarse con otros datos y hechos públicos, a efecto de que la opinión pública pueda contextualizarlas de mejor manera.
Por ejemplo: Uno.- Después del deshonroso sexenio de Andrés Rafael Granier Melo, a Tabasco le urge todo. Dos.- La problemática estatal no se originó el primero de enero del 2013, sino desde hace casi 20 años atrás. Tres.- No todos los culpables del debacle financiero, económico, político, social e institucional que hoy vivimos, es tan presos o huyendo, varios de ellos están libres y activos políticamente; de hecho, amenazantes y criticones.
Manuel Andrade Díaz, calificado por la mayoría de los líderes de opinión en el estado, como el “Títere” de Roberto Madrazo Pintado, a inicio de año reapareció para aseverar: “… la molestia o la decepción que (la sociedad) tiene con el desempeño del PRD en el gobierno, lo tenemos que capitalizar muy bien para que el 2015 podamos ganar y en esa tarea aquí vamos a estar, yo por lo menos personalmente aquí vamos (voy) a estar”. El mismo hijo del Carlos A, Madrazo Becerra (Roberto), junto al otro ex mandatario, Manuel Gurría Ordoñez, se reunió la semana pasada, a efecto de tomarse la foto con la dirigencia actual del PRI y denostar en contra del gobierno en turno. En ese intento por desestabilizar y crear un discurso social oscuro, contraproducente y fatalistas, en detrimento de la administración actual, utilizando el conflicto en la Secretaría de Seguridad Pública, estos actores políticos están escupiendo hacia arriba, porque los mandos medios mafiosos que los policías paristas exigen sean cesados de sus funciones (Ya desistieron sobre la renuncia del General Audomaro Martínez), como condicionante para regresar a la mesa de negociaciones, se hicieron, crecieron y empoderaron en los gobiernos de ambos; de ahí que la tesis de la “conspiración priista”, en contra de este gobierno, tenga tanto peso. Es más, precisamente sus recientes apariciones y declaraciones, desvirtúan ese conflicto laboral, convirtiéndolo en un asunto netamente político. Ahora, al desenfocar un poco el conflicto policiaco, para mirar los alrededores del escenario público estatal, resulta obvia la necesidad de que las izquierdas se mantengan unidas en torno al proyecto enarbolado por ellas durante el 2012 -encarnado en la figura de Arturo Núñez Jiménez-, a riesgo de pagarlo muy caro en el 2015, si no lo hacen.
Por eso, las palabras del mandatario estatal Arturo Núñez Jiménez, vertidas el pasado domingo 16 de febrero, en el marco de un evento organizado por la corriente perredista, Izquierda Democrática Nacional, resultan ser una convocatoria vigente y apropiada. “.. (podemos –dijo-) tener diferentes expresiones al interior del partido, y las tenemos; pero siempre hemos encontrado las formas de ir juntos, porque compartimos ideales y propósitos, y estoy seguro que para el 2015; pero, también para el 2018, vamos a preservar la unidad en la izquierda mexicana, y en eso debemos trabajar todos”.
Resulta oportuno recordarlo, no solamente para resolver el caso de los policías; sino también las eventuales complicaciones con los maestros, las uniones de taxis, de combis, los choferes del Transbús, los líderes sindicales del SUTSET y todos aquellos grupos que buscando notoriedad para su causa política-electoral, utilicen la desgracia y la problemática social tabasqueña, heredada por anteriores gobiernos, para boicotear a la administración estatal. Está claro que deberán haber resultados a corto plazo, más será de apoco y avanzando./// [email protected]