“El Ciudadano” El ISSET y sus propios intereses mezquinos
Detrás de las acusaciones vertidas sobre Hilda Santos Padrón, Directora General del ISSET, del desdén de las últimas legislaturas estatales, en especial la sesenta, encabeza inicialmente por José Carlos Ocaña Becerra y después por Marcela González, sin pasar por alto el conflicto sindical interno; más afondo, el problema es el gravísimo deterioro infringido a esa institución.
Muchas han sido las voces en ese largo proceso de desprestigio sobre el Instituto de Seguridad Social del Estado de Tabasco. Desde el gobierno de Manuel Andrade Díaz, incluso mucho antes, la crisis financiera de la dependencia ya era preocupante, como era de esperarse fue tomada como bandera por varios políticos, entre ellos legisladores locales quien jamás concretaron nada en favor de ella.
Hoy, el tema ha sido tan manoseado que se ha perdido de vista el verdadero meollo de la problemática, UNA ATENCIONDE CALIDAD A LOS DERECHOHABIENTES. Lo injusto en todo esto, no solo sería no encontrar a los culpables directos e indirectos de la debacle, sino permitir que interés políticos internos y externos, aprovechen estas circunstancias con el fin de hacerse de beneficios personales o de grupos, invocando derechos laborales o civiles.
Esmeralda Sánchez Merino, la enfermera autoencadenada el pasado miércoles a la puerta de entrada del edificio de 27 de febrero de esta ciudad Capital, puede o no tener razón; lo cuestionable no es su estrategia de lucha, tampoco los señalamientos públicos hechos de su parte, sino el protagonismo de sus actos y la gente ajena a la institución que la rodean y respaldan, actores políticos que han hecho de la crisis institucional su bandera política.
Esta manifestación para algunos solo es un acto cuyo verdadero fin es lacerar aun más al ISSET; provocar al gobierno actual y entrampar la próxima, en la búsqueda por colocarse en los ánimos de Arturo Núñez Jiménez.
Se insiste, la lucha de la clase trabajadora siempre serán válidas, mucho más cuando en el país y el estado los vientos de cambios soplan con mucha fuerza; sin embargo, de acuerdo a otra ala del gremio del SUITISSET, lejana por cierto a las partes en conflicto, Carlos Enrique Morales Martínez, uno de los promotores del movimiento de Esmeralda, camillero dentro de la institución y el principal prestamista en el ISSET, se infiltró en el grupo inconforme con el propósito de apoderarse de la caja de ahorro del Sindicato, una vez que su grupo arribe al poder; en su estrategia, orquestada tiempo atrás, le prometió al malogrado candidato priista al gobierno del estado, Jesús Alí de la Torre, la mayoría de los votos posibles de ese gremio.
Entorno a estos dos se ubican Marlene Ruiz Piñera, una Psiquiatra inconforme, hermana del ex asesor del SUTISSET, José Eduardo Ruiz Piñera, quien de acuerdo a versiones sindicales, dejó las filas de esa organización tras encabezar una serie de presiones hacia la misma; Carlos Madrigal Leyva, quien fungió como Secretario de Organización en el Comité encabezado por el Dr. Marcos Morales, médico cirujano angiólogo, famoso por su tendencia a amputar las extremidades de los pacientes diabéticos.
Se suman al grupo el Dr. Ernesto Rivera Ramón, quizá el más cuestionado dentro del movimiento; primero, porque la administración del Instituto -según los informantes-, lo señalaba de checar su tarjeta de ingreso en el turno nocturno e irse a dormir después a su casa, para regresar a la mañana siguiente a checar su salida; tal conducta y nueve faltas injustificadas, provocó que se le cambiara de horario y posteriormente ser despido de la institución, por lo que su presencia en el movimiento no tiene lugar.
Al frente de todo ellos, se ha colocado otra enfermera, Maribel Cruz López, fémina que durante años han mantenido una protesta con pancartas permanentes en contra de Secretaría de Salud a las entradas y salidas de la Capital del estado y quien de acuerdo a sus detractores, busca afanosamente el apoyo del gobernador electo para ser la próxima dirigente del Sindicato de Salud.
Se insiste y reitera, las causa sindicales serán justas siempre, lo condenable es darle la estocada a una institución tan endeble como el ISSET, mucho más cuando quienes están al frente están siendo señalados por sus propios compañeros de perseguir interés políticos de grupo; de hecho, se sabe que varios de los manifestantes en las instalaciones, pretextando una lucha por medicinas y atención médica, solo buscan la dirigencia sindical, a pesar de que ya no pertenecen al gremio, sino que se salieron para conformar una nueva organización.
No cabe duda que Tabasco ha comenzado una nueva etapa de transición administrativa y política, en donde se debe revisarlo todo, el gran error sería que las Instituciones caigan en manos de supuestos líderes sin compromiso social o sean secuestrados por extremistas y chantajistas. Por lo pronto es imposible dejar de darle seguimiento y escribir sobre el tema, se aceptan replicas e información, el ISSET, la clase trabajadora y los miles de derechohabientes lo merecen.
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