Jesús Alí de la Torre apareció en segundo lugar en la encuesta difundida por un medio de comunicación local rumbo al proceso de selección interno de su partido, el Revolucionario Institucional; ante esto sonríe y se regodea afirmando que aun no decide su participación. Anda en las nubes platicando con los dioses. No luce cansado a pesar de tener casi cinco años en campaña permanente, haciendo alianzas y utilizando recursos, primero de su dieta legislativa y ahora del erario público municipal. Basado en todo esto se mira como el futuro gobernador. Solo hay un pequeño problema: “Chucho” está dentro de una burbuja mediática inestable, inflada por los mas de 200 millones de pesos ejercidos en publicidad televisiva, radio y prensa escrita, en tan solo siete meses; una gasto que lo ha hecho caer en la egolatría muy común en los políticos grilleros del pasado, dedicados al discurso populista, la pose y la fotografía; a todo, menos trabajar para lo que fue elegido. En consecuencia la pregunta resulta básica ¿Terminará los tres años de gobierno ó, se convertirá en el primer presidente municipal de Centro que, sin ningún impedimento legal renuncia por voluntad propia a sus deberes constitucionales, antes de dos años, dándole la espalda al pueblo que le dio su confianza para ir en pos de un nuevo encargo?. Es evidente que esta cuestión ética y moral lo tiene sin cuidado, de otra forma ya se hubiese deslindado del proceso de sucesión y concentrado en aquello que le es de interés a la sociedad centreña, como la amenaza latente de una nueva inundación, el desalojo de las familias apostadas en los márgenes de los ríos Carrizal y el Samaria, sin olvidar el problema sin final, en el que se ha convertido el servicio del agua potable en todo el municipio. ¡Claro! que lo tienen sin preocupaciones. Un terrible error en este caso, porque las “masas” no están incondicionalmente con él, en razón de que su actual “Boom popular” no estriba en su carente carisma, mucho menos en su inexistente obra de gobierno, tampoco en el apoyo de los grupos políticos que en otros tiempos lo impulsaron y que ahora lo ven como una amorfa “mancha voraz, sin lealtades, ni compromisos. No, su nombre se pronuncia en los medios y en las comunidades, simplemente por ser el alcalde y nada más; y las afectuosas palmadas, bendiciones y sonrisas recibidas, surgen del activismo de las estructuras gobiernistas municipales y del deshonroso lucro político que él hace de la necesidad de la gente, dando como dadivas lo que por legítimo derecho se le debe dar al pueblo (pavimentación, becas, calles, etc). Olvida que así como a él, esa misma gente vitoreó a sus antecesores, a Georgina Trujillo la perseguían los delegados municipales; a un mercado público le pusieron el nombre de Jesús Taracena, a Floricel Medina lo elevaban y comparaban como el sucesor de Roberto Madrazo Pintado, a Evaristo Hernández Cruz lo acompañaron en su batalla contra el gobernador Andrés Granier e, incluso hasta a Antonio Compang Abreu lo recibían en sus casas, con todo y el riesgo que eso implicaba. No solo eso, ordena la publicidad de sus actividades con el clásico boletín acompañado de fotos en donde aparece arrullando niños, besando abuelitos, consolando enfermos y casi reviviendo muertos, siempre acompañado por decenas de personas enlistadas en la nómina del Ayuntamiento, intentando así apantallar a los ingenieros electorales de su partido y al mandatario estatal, haciéndoles creer que su estructura electoral será decisiva en el 2012. Con esto pretende pasar por alto una gran verdad, esas redes no son eternas ni seguras; hay que recordarle que así como él sostiene con el dinero del erario público a cientos de activistas disfrazados de promotores del programa “Todos Somos el Centro”, también “Pechel” Medina creó una e, incluso la institucionalizó, con la aprobación del Cabildo, con reglamento y todo, bajo el esquema de “Comités de Vecinos”, con presidente, secretario y vocal, los cuales deberían ser electos cada tres años. El propio Evaristo Hernández desafió a la dirigencia estatal del PRI creando un Comité Municipal alterno con seccionales, líderes naturales y funcionarios de su administración afines a su causa; hombres y mujeres de ambos casos que hoy son Alístas.
Su error va más allá, le apuesta a que ante la amenaza de Humberto Mayans y Evaristo Hernández, el sospechoso silencio de Georgina Trujillo y de Floricel Medina, las condiciones políticas le permitirán surgir como un candidato idóneo, pasando por alto a toda una generación, tal y como sucedió con Manuel Andrade Díaz; terrible la apuesta, porque las inconvenientes condiciones del PRI actual, no se basan exclusivamente por el número de los aspirantes, sino en las circunstancias que presentan cada uno de ellos; algunos compitiendo por ultima vez como Gina y Mayans, otros con abiertas alianzas con fuerzas opositoras como Evaristo. “Chucho” Alí mira para el cielo y se ve en la silla que dejará Andrés Granier -ó, en lo que quede de ella-. Se considera un político de avanzada, pero comete los mismos errores de la vieja guardia, ha construido una enorme obra de relumbrón, en franco desacato popular -el puente Bicentenario-, tan ofensivo como la que en su momento hizo famoso a Manuel Gurría Ordoñez. Por todo esto, el edil debería tomarle la palabra a la diputada local Lorena Beaurregard de los Santos y poner su renuncia, en el afán de no seguir exponiéndose a los pifias públicas ó, anunciar públicamente que no buscará la gubernatura y que como lo hicieron en su momento Andrés Granier y Evaristo Hernández, informar a la ciudadanía que se quedará los tres años al frente del gobierno, porque para eso fue electo y tomó protesta. No hacerlo, confirmaría lo que todos saben que es un priista oportunista, en campaña permanente y sin llenadera// elciudadanorubendario@hotmail.com