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La Verdad del Sureste

DE CÓMO MATARON UN DÍA DE LA HISTORIA


 

El Congreso citó a comparecer a diversos servidores públicos; es oportuno abordar el tema del Informe Presidencial y de los gobernadores al Congreso. 
    Fue el Presidente Carranza quien por primera vez en la historia política del país acudió a dar cuenta en un 1º de septiembre “sobre el estado general que guarda la administración pública del país” ante el Congreso General, acatando la nueva Constitución, cuyos Artículos 65 y 69, así lo disponían.
    La Constitución de 1917, dispuso en el artículo 65: el Congreso se reunirá el día 1º de septiembre de cada año para celebrar sesiones ordinarias; en el 69: a la apertura de sesiones del Congreso, sean ordinarias o extraordinarias, asistirá el presidente de la República y presentará un informe por escrito;… sobre el estado general que guarde la administración pública del país, o,… exponer al Congreso (…) las razones o causas que hicieren necesaria su convocación…
    El artículo 69 fue modificado en noviembre de 1923, y en 1986: manteniéndose la obligación del Presidente de asistir y de presentar un informe.
    Desde Carranza, el Informe presidencial había sido el 1º de septiembre de cada año, con 3 excepciones: el General Álvaro Obregón Informó un 7 de febrero de 1921 durante la apertura de un periodo extraordinario de sesiones del Poder Legislativo; el Presidente Emilio Portes Gil rindió Informe durante la transmisión del poder al Presidente Pascual Ortiz Rubio, el 5 de febrero de 1930; y, no podía faltar la excepción del neoliberal Carlos Salinas de Gortari, quien, el 1º de noviembre de 1994, presentó su último informe de acuerdo a una nueva fecha de apertura de las sesiones ordinarias del Congreso, fecha que al año siguiente fue cambiada de nueva cuenta al 1º de septiembre.
    La obligación de los gobernantes del país de Informar fue estatuida conforme a una disposición iniciada por la Constitución de Cádiz (que los españoles denominan La Pepa) de 1812; sus artículos del 121 al 123 preveían que el rey asistiera por sí mismo a la apertura de las Cortes, que entrara a la sala de las Cortes sin guardia y sólo le acompañaran las personas que determinara el ceremonial para el recibimiento y despedida del rey.
    En el siglo XIX, los presidentes informaron sobre su gestión 3 o 4 veces al año sin fecha fija; ejemplos: el Presidente Sustituto General Valentín Canalizo (José Valentín Raimundo Canalizo Bocadillo), presentó 4 informes en 6 meses; el dictadura Santa Anna, borró el Informar; fue recuperada la obligación de informar por la Constitución de 1857 en el artículo 63: “A la apertura de sesiones del Congreso asistirá el presidente de la Unión, y pronunciará un discurso en que manifieste el estado que guarda el país. El presidente del Congreso contestará en términos generales”. El presidente Juárez informó al Congreso diecinueve veces, entre marzo de 1868 y mayo de 1872; y en 1867, propuso que el informe fuera por escrito y no verbal, pero la iniciativa no prosperó por las circunstancias del momento.
    Desde 1878, Porfirio Díaz Mori, estableció la costumbre de rendir dos informes anuales, presentados durante las aperturas de las sesiones ordinarias del Congreso. Díaz presentó en total sesenta y dos informes.
    Potenciados los nuevos medios masivos para difundir el Informe, el Presidente Lázaro Cárdenas del Río, en 1936 leyó por primera vez en radio un Informe Presidencial, y el Presidente Miguel Alemán Valdez, hizo de su Cuarto Informe, el 1º de septiembre de 1950, no sólo la primera ceremonia televisada de este tipo, sino la primera transmisión oficial de la historia de la televisión mexicana.
    En 2006, el vaquero loco Vicente Fox ya no pudo leer su último informe, sólo lo entregó por escrito, pues el Ejército y la Policía Federal Preventiva habían bloqueado el recinto parlamentario y las calles aledañas al Palacio Legislativo.
    En 2007, en una ceremonia de 7 minutos -ausentes la mayoría de los legisladores que de ese modo resaltaron su “ilegitimidad”, el borrachales FeCalHino, -que asumió el poder luego de pavoroso fraude electoral-, sólo entregó por escrito su primer Informe de gobierno a la mesa directiva de la Cámara de Diputados, y apenas si pudo emitir un breve mensaje mediante un micrófono inalámbrico para llamar “al diálogo público y directo” con los legisladores.
    El 15 de agosto de 2008, se publicó la reforma al artículo 69 constitucional: se suprimió la obligación del Presidente de asistir al Congreso y se aprobó que cada una de las Cámaras realizará el análisis del informe y podrá solicitar al Presidente de la República ampliar la información mediante pregunta por escrito y citar a comparecer los Secretarios de Estado, al Procurador General de la República.
    Fue así como, finalmente, priistas y panistas, asesinaron un día en la historia de México: el 1º de septiembre de cada año.

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