El contexto escolar como factor protector
Psic. Perla Juárez Garay.
Coordinadora de Promoción de la Salud Mental en
Contextos escolares.
Psic. José Ángel Padilla Vázquez.Terapeuta
familiar y de Pareja.
El período de la escolaridad obligatoria tiene una gran importancia en el desarrollo y la socialización de los menores. Gran parte de sus necesidades cognitivas, emocionales y relacionales encuentran en la escuela un medio para satisfacerlas. Desde hace tiempo la sociedad conoce que las emociones y las relaciones sociales influyen en los procesos enseñanza-aprendizaje y encarga a la escuela que, además de los objetivos cognoscitivos e instrumentales, también los aspectos del desarrollo socioafectivo se conviertan en objetivos educativos explícitos. Entre el 12 por ciento y 30 por ciento de los niños en edad escolar presentan problemas socioemocionales que obedecen a distintas causas y que afectan a las capacidades de aprendizaje y a los comportamientos, tanto en el colegio como fuera de él (Miranda, A., Jarque, S. y Tárraga, R. et. Al. 2005).
Diversos estudios han destacado los factores escolares como protectores ante situaciones de riesgo familiar y social. La escuela puede tomar un papel activo cuando el menor ha sido víctima directa o indirecta de malos tratos y de la violencia en el hogar. Si los educadores son receptivos y sensibles, los alumnos acudirán a ellos en busca de protección, de consuelo y de ayuda. El clima escolar es, en gran medida, generado por el profesor. Un clima respetuoso, de alegría y de buen humor, así como el rendimiento académico positivo son factores protectores capaces de reducir los efectos de las experiencias negativas. La oportunidad para la observación prolongada permite detectar con prontitud ciertos anomalías conductuales o del desarrollo psicológico y alertar a los servicios sociales.
La escuela es un lugar privilegiado para el aprendizaje de las habilidades sociales y la formación de amistades, que en ocasiones se mantienen durante toda la vida. La intervención del educador puede ayudar a que aprendan a escucharse, a tener en cuenta los puntos de vista de otros y a negociar las soluciones, conscientes de que los conflictos son una parte de la realidad, pero que se pueden resolver sin recurrir a la violencia.
Cuando la escuela deja de ser un factor protector se presentan amenazas serias para el estudiante, la baja autoestima es el peligro más inminente a la falta de factores protectores, este genera estrés, depresión y ansiedad así como problemas de aislamiento, exclusión social y dificultades para el estudiante al querer integrarse socialmente en un grupo de compañeros (Prinstein, Boergers y Vernberg, 2001; Storch y Masia-Warner, 2004). Los estudiantes afectados son percibidos por sus compañeros como personas tristes, inseguras y tímidas que tienen pocos o ningún amigo (Díaz-Aguado, 2002; Trianes, 2000).
Como parte de una estrategia para fomentar la salud mental en contextos escolares y gracias a la alianza estratégica entre Secretaria de Salud y la Secretaria de Educación se han realizado talleres de sensibilización dirigido a docentes, alumnos (as) y directivos con la finalidad de prevenir adicciones, violencia en nivel medio superior.
Los estudiantes son el futuro inmediato del desarrollo de la comunidad, la importancia de una formación educativa integral y continua generarán un ambiente de respeto, igualdad y fraternidad entre las futuras generaciones de ciudadanos.