LA CONTROVERSIA
De regreso CONTROVERSIA 1. Retrospectiva.
Ayer regresé de mi querido municipio, Jonuta. ¡Tan abandonado que está!. Me da tristeza cada vez que voy, tal parece que para Jonuta no han pasado los años. El mismo atraso desde cuando yo era niño, y llegaba a la frutería del “Cirioso”, Don Mario (qpd). Mi madre me compraba una rebanada de sandia cuando llegábamos al pueblo desde la ranchería, para mí era una delicia degustarla.
Y recuerdo que Jonuta, sus calles, siguen manteniendo ese mismo olor fétido, a cañería. Eso es lo que no ha desaparecido del municipio.
Eso lo he vivido frecuentemente, cada 15 días por lo menos, cuando voy.
Tenía ya unos 20 días que no iba. Pero desde ese tiempo acá, hay algo peor.
Al poblado donde llego constante a ver a mi padre que aun vive, y a visitar la tumba de madre, para estar con ella un tiempo, a ese lugar casi hay incomunicación carretera.
A la altura del kilometro 12 o 15, hay un deslave de la carretera. Apenas y se puede pasar por un solo carril que aún permanece, que peligrosamente es el único paso. La tierra se está desmoronando
Por un momento pensé que el auto se quedaría calzado. Estuve por un momento a punto de perder el control del volante al casi calzarse el auto.
El deslave fue generado por el río Usumacinta. Pero esa carretera ha sido abandonada por la autoridad correspondiente.
¿Qué sucede con ellos?. ¿Por qué se niegan a apoyar a la gente, miles de gente, que diario tienen que circular por esta carretera?. Son gente que tiene que ir al trabajo, de compra, a estudiar, etc.
Son gente que producen. Son gente que pagan sus impuestos, pero no reciben retribución que se merecen por el pago de los impuestos.
¿Será que todo gira en torno a la cantidad de votos electorales que les genera esa gente?. ¿Tan poco son los votos que nos los voltean a ver y generarles beneficios justos?.
Esa gente ha demostrado que son agradecidos, les han dado su confianza de nuevo. ¿Pero recibirán la retribución justa?.
Esta gente, la que está al otro lado del deslave en varias comunidades y poblados, está a punto de quedar incomunicados. Si llueve nutridamente, con eso se desmoronará la poca tierra y arena que aun permite el paso por un solo carril. ¡A los lados hay deslave, y se ve un voladero de unos 10 metros de profundidad, a cada lado!.
Eso puede, en cualquier momento causar una desgracia.
¿Esperará deshumanizadamente la autoridad a que ocurra la desgracia para poder actuar?. ¿Por qué tanta deshumanización?.
Puedo decir que, ¡bendito Dios, estoy de regreso!. Ya que luego del susto que viví, donde casi salgo del carril desmoronoso y a punto de haber caído al voladero del deslave con mi familia, para mí es volver a estar de regreso. ¡Pude no haber regresado más!. Pero bendito Dios que me permitió regresar.
¿Tomará en cuenta la autoridad correspondiente, de forma humana y justa, esa situación y actuará de inmediato para reconstruir la carretera?.
Yo pienso que debe actuar. Al no actuar, eso estaría demostrando el desinterés de la autoridad, y el pueblo podría tender a castigar ese desinterés.
Ahí se la dejo, ahí está el testimonio para la autoridad que corresponda, ¡al pueblo hay que darle lo justo, de lo contrario el pueblo hará justicia!.
CONTROVERSIA 1. Retrospectiva.
La brisa de la mañana levantaba el agua que salpicaba en mi cara y la de todos los pasajeros de la ruta, un cayuco-piragua que se encargaba de transportar por río a la cabecera municipal de Jonuta, a los que por necesidad viajaban.
El olor a la gasolina quemada que despedía el motor fuera de borda inquietaba el olfato de los pasajeros. El ruido sostenidamente constante del motor era ensordecedor. ¡Teníamos que soportarlo, era el único medio de transporte!.
Salten por la tarima, instruía el rutero.
¡Ya llegamos!, comentaba a mi madre. Ella respondía que sí. Me tomaba de la mano y caminábamos hacia tierra. Llegábamos al mercado. En algunos casos a tomar un café caliente para recobrar el calor del cuerpo, tras recibir durante el vieja el aire fresco de la madrugada en el río.
En otras ocasiones, íbamos al puesto de frutas del “Curioso”.
¡Quiero una sandia!, le suplicaba a mi madre.
Ella con mucho esfuerzo me la compraba. Era un niño, no entendía que la situación de nosotros los campesinos era fatídica. Poco era el recurso que mi padre daba a madre para ir a hacer lo que se necesitaba al pueblo. Él tenía que quedarse en el trabajo, ganado el jornal bajo el sol abrasante.
¿Por qué apesta feo mamá?. Preguntaba yo con mucha curiosidad.
Es el apeste del pueblo hijo. Me respondía.
Hoy, décadas después, sigo preguntando, ¿por qué Jonuta apesta feo?. Y la única respuesta que encuentro es, que todo ha sido y es, ¡por la putrefacción de las autoridades!. Esa es la única explicación congruente que puedo encontrar.
Son las autoridades que no han querido hacer beneficio de drenajes eficientes al pueblo en sus calles. Esa es la controversia.
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