Los de abajo
Cantón Zetina, el ariete del adancismo y el cobijo de los medios complacientes
Las recientes descalificaciones del senador Óscar Cantón Zetina en un programa radiofónico contra el gobierno estatal no son un hecho aislado, sino parte de una estrategia orquestada para golpear al gobierno de Javier May.
Esta operación, dirigida desde las sombras por el grupo político de Adán Augusto López Hernández, busca debilitar el proyecto actual con miras a arrebatarle el poder al grupo gobernante en el año 2030.
A esta embestida se han sumado alegremente la oposición tradicional del PRI y opositores a modo como el dirigente estatal del PRD, Rafael Acosta León, junto a diversos actores políticos desplazados que hoy comparten la misma agenda de resentimiento.
Para ejecutar este ataque, el senador acudió a un programa radiofónico que hoy presume una línea sumamente crítica contra la administración de Javier May. Sin embargo, la memoria colectiva no olvida que este mismo espacio fue complaciente, blandito y condescendiente cuando gobernaban Adán Augusto López Hernández y el interino Carlos Manuel Merino Campos.
A ellos se les abrían de par en par los micrófonos una vez al mes para que hablaran de un Tabasco inexistente y de fantasía, mientras atenuaban o simplemente ignoraban sistemáticamente toda crítica de la oposición.
La memoria en política es el peor enemigo de los conversos; estas declaraciones de Cantón Zetina no reflejan un auténtico examen de conciencia ni una legítima preocupación social. Son, en realidad, el enésimo acto de un camaleón político que ha perfeccionado el arte del oportunismo, el chantaje y el asalto al poder por el poder mismo. Para entender la ligereza con la que hoy juzga, es obligatorio mirar hacia atrás y sacudir el polvo de la historia.
El senador no es un actor ajeno al viejo régimen; al contrario, fue uno de sus más fervientes aplaudidores. Es imposible olvidar su etapa en el PRI de los años noventa, cuando votó a favor del doloroso aumento del IVA que asfixió a las familias mexicanas. Cantón Zetina quedó inmortalizado en aquella infame fotografía junto a Humberto Roque Villanueva, celebrando con la vulgar “roqueseñal” el atraco legislativo contra el pueblo. Ese ha sido siempre su verdadero sello: legislar en contra de la gente mientras sirva para escalar en las cúpulas del poder.
Hoy, cobijado bajo las siglas de Morena, su narrativa de supuesta pureza choca de frente con la realidad. Su ambición perpetua de ser gobernador —frustrada una y otra vez no por bloqueos externos, sino por la profunda desconfianza que genera su perfil— se apoya en un brazo ejecutor muy claro.
Históricamente ha utilizado la estructura del periódico Tabasco Hoy, propiedad de su hermano Miguel Cantón, como un ariete de extorsión informativa. La receta ha sido burda pero constante: golpear mediáticamente a las administraciones en turno para forzar negociaciones, doblegar voluntades y arrancar beneficios tanto políticos como económicos para su clan.
No hay vocación de servicio en sus micrófonos, sino el uso faccioso del periodismo convertido en negocio familiar de presión.
Hace poco, la presidenta de la República recordaba una máxima fundamental del movimiento de transformación: el poder sin principios se vuelve arrogancia y termina por alejar a los políticos de la humildad y del pueblo. El senador Cantón encarna con precisión quirúrgica ese peligro. Su insistencia en culpar al resto del mundo de sus propios fracasos políticos y su viraje crítico justo cuando cambian los vientos del poder estatal demuestran una soberbia desmedida.
La militancia de Morena y los ciudadanos de Tabasco conocen bien el historial de este personaje. Quien traicionó al pueblo votando el IVA y celebró con la “roqueseñal”, quien utiliza los medios familiares para el chantaje, se presta al juego de grupos desplazados y carece de la confianza de sus propios compañeros de partido, no puede presentarse hoy como el salvador de la entidad.
Su trayectoria demuestra que lo único que lo anima es el poder por el poder, una ambición ciega que la historia y la memoria colectiva ya se han encargado de juzgar.