• La Verdad del Sureste |
  • Jueves 05 de Marzo de 2026

Corre la voz

Los conspiradores y sus frustradas intenciones Para una BOA traicionera, el antídoto es el pueblo unido

Publicado el:

Alejandro Hernández


México es un país de lealtades, de tradiciones…pero también de traiciones. Ayer el presidente López Obrador dio a conocer un documento elaborado por los integrantes de un llamado Bloque Opositor Amplio (BOA), que pretenden formar un frente único de candidatos para las elecciones intermedias del 2021, pero además organizarse para lograr juntos la “revocación del mandato” a AMLO en el 2022, año marcado para la consulta que propuso el mismo mandatario.
Indigna que los conservadores y reaccionarios no sepan perder “a la buena” y que ahora quieran recuperar el poder “a la mala”. El problema no es que busquen unirse, tan desperdigados están y desprestigiados, para combatir en las urnas a quien ven como un enemigo de sus inconfesables intereses; el problema es que para llegar a las elecciones buscan desestabilizar al país, ponerle zancadillas al gobierno y sacrificar al pueblo.
 LA CHOMBADA Y SUS INSTINTOS
La historia de México está remendada con traiciones y conjuras.  El propio López Obrador ha tenido que enfrentar, saliendo victorioso, las más elaboradas y costosas campañas en su contra. Desde aquellas que armaron Gustavo Rosario Torres, Pedro Jiménez León y Nicolás Haddad, así como Manuel Gurría y Roberto Madrazo, hasta las patrocinadas con dinero de la Presidencia en tiempos de Carlos Salinas, Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña.
Hay una historia que me viene a la memoria, porque la leí en un libro de Paco Taibo II, un autor que le gusta a AMLO porque expone una gran lección.
En octubre de 1912 en La Habana, Cuba, un corrupto embajador de Estados Unidos, operó para que el sector más reaccionario del Ejército en México y funcionarios traidores, iniciaran los preparativos de un levantamiento en contra del presidente Francisco I. Madero. Las calles estaban tomadas por algunos uniformados.
Corrió mucho dinero, se movieron muchos intereses, los traidores acudieron a gente sin principios. En febrero de 1913, la Ciudad de México era un hervidero reaccionario y porfirista; los viejos y ambiciosos generales juraban fidelidad al presidente Madero, pero ya habían echado a andar el Golpe de Estado.
Victoriano Huerta fue como un Augusto Pinochet, pues nombrado por Madero jefe del ejército al final sacó las uñas y encabezó una rebelión una conjura que desembocó en el asesinato del Presidente y del Vicepresidente, el tabasqueño José María Pino Suárez.
Aquello se llamó la “decena trágica” y en el libro de Taibo se narra como una “Temporada de zopilotes”. Pero los tiempos cambian.
El ejército le juró lealtad al presidente López Obrador, pero los carroñeros son otros.
 ES LA BOA, UN VIEJO RITMO
Aunque la canción dice que “la boa es un  nuevo ritmo”, la BOA que están formando contra AMLO y contra la mayoría de los mexicanos es un ritmo gastado y torpe.  En esa BOA estarían los dirigentes y principales personeros de los partidos Acción Nacional (PAN), Revolucionario Institucional (PRI), Movimiento Ciudadano; la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), el Consejo Coordinador Empresarial (CCE), el Grupo Monterrey, gobernadores de 14 estados de la República, algunos empresarios de medios de comunicación y fachadas de organizaciones de la sociedad civil. Nombre, nombres, dirá el respetable. Ahí estarían, por supuesto, los frustrados Vicente Fox y Felipe Calderón; también se menciona en un documento dado a conocer por el propio López Obrador a individuos como Carlos Loret de Mola, Pablo Hiriart, Jorge Castañeda (¡faltaba más!), Víctor Trujillo (Brozo), Leo Zuckerman y una larga lista de “intelectuales”, así como encuestadores que se han convertido en el arma preferida de los politiquillos. La mayoría, es obvio, ya salió a deslindarse y decir que e4llos no saben nada y que todo es un invento. Aquí por lo menos recordaría dos cosas: cuando el fracasado comunicador Pedro Ferriz confesó: “tengo una campaña que voy a usar hasta que me la quiten: -no tenemos presidente”. Una conspiración en la que dijo está con empresarios y políticos. La otra es aquello que desenmascaró a Jorge Castañeda Jr, cuando dijo: a López Obrador “hay que detenerlo por las buenas o por las malas, o por cualquier medio”.
Dijo el Presidente que esa BOA tiene un plan para derrocarlo mediante una serie de estrategias fraudulentas y de guerra sucia, entre ellos “sus vínculos en el extranjero, cómo se contempla el hacer campaña a través de la prensa internacional en contra nuestra”.Afortunadamente, como advirtió López Obrador, líder de un movimiento popular más amplio que los pequeños grupos de resentidos que pierden sus privilegios “La vida pública es cada vez más pública. Ya no existen tampoco los acuerdos en lo oscurito”. Así que es el pueblo, y los magnates, quien pone y quita.