Corre la voz
LOS DINOS QUIEREN VOLVER
Buen día, amables lectores. Gracias por correr la voz. Necesitamos fortalecer y profundizar el cambio. Ahora que los viejos priistas se pintan de verde o se maquillan de rojo para volver a apropiarse de la hacienda pública, tenemos que recordarle a nuestros vecinos, informarle a nuestros hijos, que quienes nos vienen a vender espejitos son los mismos que saquearon el estado. Ahí anda, por ejemplo Hilda Santos Padrón, cómplice del robo en la Secretaría de Salud y en el ISSET durante el granierato.
Les decía ayer que hace unos 25 o un poquito más, en Tabasco hasta para estornudar había que pedirle permiso a los caciques priistas. Los caciques en el gobierno, los caciques petroleros, los amos y señores en los municipios y en la burocracia.
En aquellos tiempos el PRI se quedaba con el 80 o 90 por ciento de los votos. Y con todo el dinero público.
Entonces los indígenas, los campesinos y el pueblo trabajador no existía, porque sólo servía para llenar urnas. Todo lo que se opusiera al PRI y a su mal gobierno era linchado por los periódicos y “periodistas” en la nómina.
Por eso surgió primero una modesta publicación llamada “Corre la Voz”, y luego este otro modesto periódico La Verdad del Sureste.
Para ser instrumento de la lucha el pueblo, para ser vocero de la sociedad civil.
Fíjense cómo estaban las cosas que a duras penas en la primera elección en la que participó Andrés Manuel López Obrador con el Frente Democrático Nacional apenas le reconocieron unos 50 mil votos en todo el estado, algo así como el 20 por ciento de la votación total.
Era 1988 y en realidad fue un triunfo porque para imponer a Salvador Neme rasuraron el padrón y sólo el 35 por ciento fue a votar según aquellos tramposos.
Tenemos que evitar que regresen esos viejos tiempos y los dinosaurios disfrazados de ovejas. Por eso hay que votar y no vender el voto.