Corre La Voz
La batalla se inició entre los chontales
Le decía ayer que hay que correr la voz sobre lo difícil y sacrificado que fue llegar a un triunfo de las fuerzas progresistas en Tabasco durante el 2012. Eso que ahora algunos critican con facilidad y hasta piden que regrese el PRI, es un insulto a quienes incluso dejaron sus vidas para que el voto se contara y respetara. Porque fueron precisamente los priistas –los jefes, no los de abajo- quienes siempre conspiraron contra el derechos de los pueblos. Y lo seguirán haciendo, no hay señales de cambio en ese cártel.
Le cuento aquí algo que escribió Andrés Manuel López Obrador y que nos debe servir para contarles a nuestros primos, hermanos, vecinos, hijos, el largo camino que se tuvo que recorrer para llegar hasta acá…y lo que aún falta.
Dice Andrés Manuel: “El domingo 7 de agosto (de 1988) inicié la campaña política por la gubernatura en la zona indígena chontal de Nacajuca. Empecé allí por tres razones: una, los chontales son los pobladores más antiguos de Tabasco; dos, son los más pobres del estado y, tres, con ellos trabajé durante un sexenio cuando fui director del Instituto Nacional Indigenista de Tabasco. Los chontales son viejos compañeros. Hay estimación recíproca. Desde el principio se convirtieron en la vanguardia de nuestro movimiento”.
¿Se dan cuenta? Los más pobres, los más marginados, los pobladores más antiguos, convertidos en la vanguardia de la lucha por la democracia y la justicia.
Pero retomo a Andrés Manuel: “El primer día de gira fue de gran aliento. En entusiasmo salió de cauce, se desbordó. Primero estuvimos en el pueblo de Tecolutla, primer sección, y a partir de allí el recorrido lo tuvimos que hacer a pie, seguidos por los habitantes de las comunidades que fuimos visitando (Tecoluta primera y segunda sección, San José Pajonal, San Isidro primera y segunda sección, San Simón, Guaytalpa, El Santuario, Tapotzingo y Mazateupa). En ningún pueblo faltó la recepción con música de tamborileros, cohetes y camarazos, y en casi todos, los indígenas se apoderaron de los campanarios de las iglesias para darnos la bienvenida. En mis intervenciones de ese día hablé de la democracia…”
Y hay que seguir hablando de democracia, esa que tiene que reflejarse en una vida digna para todos, que garantice el pan y la paz, para todos. El esfuerzo de los indígenas, de los campesinos, de los colonos, de ciudadanos de las más diversas clases sociales, no se hizo para que nos quedemos en las oficinas con aire acondicionado pensando que ya llegamos al poder. Hay que evitar que regresen los saqueadores del PRI usando nuestra mejor herramienta: el voto. Tenemos que salir a votar, ya después nos peleamos los colores.