Corre la voz
EL PRI VIVE DEL FRAUDE, NO SE OLVIDA
Revisando los archivos me encuentro con lo que usted ya sabe pero es necesario recordar: que al PRI se le ha tenido que sacar a fuerzas el reconocimiento de los triunfos del pueblo. Decía aquel viejo dinosaurio Fidel Velázquez: “llegamos a balazos al poder y a balazos nos tendrán que sacar”. Claro que ese espécimen de sindicalista charro pensaba que la revolución se había hecho para los caciques. Pero la gente organizada demostró que por la vía pacífica era posible obligarlos a respetar al pueblo.
A López Obrador le hicieron fraude en 1988 y en 1994, pero en 1991 los priistas tuvieron que aceptar que no podían sostener sus imposiciones en los municipios de Cárdenas, Nacajuca y Macuspana, donde fueron formados los primeros concejos municipales por presión del movimiento democrático. En el de Cárdenas quedó al frente del concejo el doctor Wilson, con lo que fue en los hechos el primer presidente municipal surgido del apoyo popular.
Las elecciones de 1991, no debemos olvidarlo, fueron el inicio de la alternancia en los ayuntamientos tabasqueños. Aunque el PRI con Salvador Neme, Roberto Madrazo y Humberto Mayans a la cabeza habían hecho fraude, una gran movilización exigió el reconocimiento de los triunfos populares en Cárdenas, Nacajuca y Macuspana, así como la anulación de las elecciones en Centla, Jalpa y Comalcalco.
Para que reconocieran a medias el fraude fue necesario que el 23 de noviembre de 1991 saliera de Tabasco aquel famoso y victorioso Éxodo por la Democracia, encabezado por López Obrador. Se convirtió en un movimiento nacional que llegó al Distrito Federal el 11 de enero de 1992. Salvador Neme tomado el poder mediante el fraude y no pudo sostener otro fraude en los municipios. En febrero de ese año se vio obligado a renunciar…pero en su lugar pusieron a otro peor, Manuel Gurría, quien llegó acompañado del Grillo Loco o El Chichonal, Juan José Rodríguez Prats. Se había dado el primer paso. Demostrar que la movilización popular sí podía combatir el fraude. Por eso hay que correr la voz. Si el PRI quiere retomar los tiempos del fraude y que nadie decían nada, está equivocado. Ahora hay una población que ya aprendió a defender sus derechos.