Saltar al contenido principal
La Verdad del Sureste

El debate


Aunque se escribe “bate” se pronuncia “bat”. Y sí, amable lector, hablamos del objeto largo, cilíndrico, más ancho en un extremo, que es usado en distintos deportes para golpear la pelota que es arrojada al bateador. Sabemos -por el béisbol- que un buen batazo con casa llena es el golpe ideal para quien tiene el turno al bate pues permite un racimo de carreras con un solo lanzamiento. Desde que existe la competencia electoral más o menos seria, a partir de 1988, los actores políticos han tenido la necesidad de acercarse a otras formas de hacer política, que van desde cuidar su apariencia a cambiar el discurso de la lucha de clases por la “lucha de frases”. El caso extremo de la construcción de una imagen es la de Enrique Peña Nieto, cuya candidatura se forjó a partir de una telenovela. Vicente Fox siempre fue fiel a sí mismo: parecía una caricatura y lo sigue siendo. Mejor candidato que presidente, el discurso llano del guanajuatense le permitió identificarse con una población que ya estaba harta de los gobiernos priistas. En su campaña no hubo grandes propuestas sobre su futuro gobierno pues la idea que permeaba entre la gente era sacar al PRI de Palacio Nacional.  De la campaña de Calderón en el 2006 ahora confirmamos con toda certeza que la frase “un peligro para México”, que inflamó las pasiones entre los electores, fue creada como se crea un slogan para publicitar un producto. Nunca hubo una carga de evidencias para sostener la frase pero mucha gente la sigue creyendo y la repite a la primera provocación. Con la contienda presidencial de 1994 se inauguraron los debates entre candidatos, pero bajo un formato tan rígido que los gestos de los participantes parecían quedar congelados en las pantallas aun después de apagado el televisor. En dicho ejercicio el ganador fue el panista Diego Fernández de Cevallos, quien a partir de ese momento acaparó los reflectores y desplazó a Ernesto Zedillo, aunque luego desapareció.  Sin que el formato de los debates haya cambiado diametralmente, lo que hemos aprendido de las experiencias anteriores es que ni son determinantes para variar las tendencias al momento de su celebración, ni las audiencias centran su atención en las propuestas de los participantes. Más bien lo que llama la atención de las mayorías son los batazos que se pueden dar unos contra otros. Durante el desarrollo del debate el orden de las intervenciones juega un papel importante pues quien abre las rondas puede marcar un rumbo, aunque quien cierra los turnos tiene todas las ventajas pues podrá lanzar bolas rápidas y tirabuzones que ya no podrán ser devueltas por los adversarios.  Un bateador experimentado tratará de conectar con casa llena para sumar carreras a su causa, y un buen pitcher evitará que lo conecten o que, en todo caso, los batazos produzcan el menor daño posible. Por eso a veces se prefiere dar “base por bolas” antes que aceptar carreras. Si bien los partidos de béisbol con muchos batazos y anotaciones suelen ser emocionantes para los aficionados, los expertos prefieren los duelos de picheo en los que la habilidad estratégica de los lanzadores define el resultado.  En la actual contienda electoral el verdadero debate no es el que sigue las reglas rígidas de tiempos y contenidos frente a la audiencia televisiva, que se parecerá más a un duelo de bateo. El verdadero debate se está dando en otra arena, en donde un contendiente enfrenta a los círculos financieros, económicos y de poder que han tenido que recurrir a sus relevistas para salvar el partido.          No parece muy casual que el escenario haya cambiado después de la fiesta de cumpleaños de Carlos Salinas, celebración a la que asistieron miembros de los tres poderes, incluso los titulares del Ejecutivo y del Judicial, Diego Fernández, el impresentable Carlos Romero Deschamps, así como los cercanos a José Antonio Meade, Vanessa Rubio y Mikel Arriola, entre muchos otros. Luego de esa reunión emergió en las boletas electorales el nombre de Jaime Rodríguez “El Bronco” (quien se confiesa amigo de Salinas), Carlos Slim personalmente asumió la Defensa de los intereses económicos, y hasta el “independiente” Armando Ríos Piter se sumó a la campaña de Meade. Sólo les falta incluir a Ricardo Anaya.       
¿Te fue útil? Comparte: Facebook X WhatsApp Telegram

Entérate de más