• La Verdad del Sureste |
  • Miércoles 04 de Marzo de 2026

DERRUYENDO MITOS

Publicado el:

Emmanuel Ruiz Subiaur



“Éramos una visión, con el pecho de atleta, las manos de petimetre y la frente de niño. Éramos una máscara, con los calzones de Inglaterra, el chaleco parisiense, el chaquetón de Norteamérica y la montera de España. (..,) El vino, de plátano; y si sale agrio, ¡es nuestro vino! Se entiende que las formas de gobierno de un país han de acomodarse a sus elementos naturales; que las ideas absolutas, para no caer por un yerro de forma, han de ponerse en formas relativas; que la libertad, para ser viable, tiene que ser sincera y plena; que si la república no abre los brazos a todos y adelanta con todos, muere la república. (,,,) Surgen los estadistas naturales del estudio directo de la Naturaleza. Leen para aplicar, pero no para copiar. Los economistas estudian la dificultad en sus orígenes.” José Martí.
El Presidente tuvo La luminosa idea de enfocar su mirada hacia un nuevo modo de medir el bienestar y el desarrollo, no sólo usando la fórmula extranjera de la Teoría economía burguesa de medirlo por medio del PIB (Producto Interno Bruto), Ya era hora de descolonizar el pensamiento y la teoría económica y deshacérselas en el rostro a los “economistas” neoliberales (sean keynesianos, friedmanistas o adamistas).
Hace años, consideré que el “economista” estadounidense de origen judío, Milton Friedman, fundador de la teoría monetarista, según la cual las fuerzas del libre mercado son más eficientes que la intervención pública a la hora de fomentar un crecimiento económico estable sin tensiones inflacionistas, estaba equivocada. El Libre Mercado no da para más, y eso terminó por probarse con la pandemia.
Friedman, asesor para los gobiernos de Ronald Reagan en Estados Unidos y Margaret Thatcher en el Reino Unido, impuso su teoría monetaria que inspiró las medidas que tomó la Reserva Federal de Estados Unidos como respuesta a la crisis financiera de 2008. Friedman y sus Chicago Boys influyeron profundamente durante la dictadura militar liderada por Augusto Pinochet en Chile. Fueron los artífices de reformas económicas y sociales que llevaron a la creación de una política económica de mercado con orientación neoclásica y monetarista, además de la descentralización del control de la economía. Milton Friedman acuñó el término el “Milagro de Chile” que hoy se hunde, a causa de ellos, en la peor crisis,
Tampoco se soporta hoy lo teorizado por el británico John Maynard Keynes, cuya principal conclusión de su análisis es una apuesta por la intervención pública directa en materia de gasto público, que permite cubrir la brecha o déficit de la demanda agregada, ya que, aunque está considerado como uno de los fundadores de la macroeconomía moderna, consideraba que el sistema capitalista no tiende al pleno empleo ni al equilibrio de los factores productivos, sino hacia un equilibrio que solo de forma accidental coincidirá con el pleno empleo.
Lo real es que esas teorías económicas, además de extranjeras y eurocéntricas, son símbolos amurallados del colonialismo intelectual en la teoría económica y no se sostienen en la realidad de muchos países, pero, también es cierto, que nuestros pensadores e intelectuales sólo las repiten y se vuelven “sucursaleros” de ellas. En las Facultades de Economía esas teoría económicas son las uq les enseñan a los “profesionales” de la matera.
Al Presidente se le ocurrió enfocar su mirada hacia un nuevo modo de medir el bienestar y el desarrollo no sólo usando la fórmula extranjera de la economía burguesa (de medirlo por medio del PIB).
Seguramente AMLO se habrá hecho la misma pregunta que yo: ¿Para qué le sirvió a la Grecia antigua, el PIB? Y no vio por ningún lado el PIB en el Calendario Azteca.
¿Midieron sus avances filosóficos y culturales los antiguos Griegos y la milenaria cultura china o el majestoso imperio Azteca usando el PIB?
¿Hay acaso un PIB de lo .cultural o de la calidad del medio ambiente?
¿Para qué sirve el crecimiento, cuantificado, medido o no, si al mismo tiempo y con mayor profundidad se ahondó la pobreza en el país?
¿Para qué nos sirve el crecimiento acelerado y poderoso, o lento y paulatino, si sólo da beneficios a una reducidísima cantidad de personas físicas y morales y ese crecimiento no impactó o impacta a la mayoría de la población?
¿Para qué nos sirve el crecimiento, si en lugar de reducir la brecha de la desigualdad social, acrecentó el abismo entre franja de pobladores de nivel de ingresos medios y la de ingresos bajos, y volvió abismal la desigualdad entre una gigantesca y mayoritaria base social y la minoría reducida llamada «clase alta»?
Hace años yo me pregunto: ¿Para qué le sirvió a la Grecia antigua, el PIB? ¿Midieron sus avances filosóficos y culturales, su sensación de bienestar y satisfacción con su cultura y sociedad los antiguos Griegos y la milenaria cultura china, usando el PIB? ¿Hay acaso un PIB de lo .cultural o de la calidad del medio ambiente?
¿A poco la imponente cultura maya o el imperio azteca requirieron “medir” su PIB para diseñar su calendario astrológico y enseñorear sus culturas? Que yo sepa, los mayas no requirieron el PIB para producir un esquema numérico perfecto.
La esperanza siempre espera lo bueno, lo mejor y es una fuerza muy poderosa.