El domingo 19 de febrero hubo una elección extraordinaria en Tamaulipas. Los tamaulipecos fueron convocados a las urnas para elegir a un senador de la República. La contienda fue ganada por amplio margen por el candidato de la alianza conformada por Morena y el PT, José Ramón Gómez Leal, quien obtuvo 413 mil 347 votos, el 71.32 por ciento de los sufragios en disputa.
La candidata de la coalición PRI-PAN y PRD, Margarita Sanmiguel Sánchez, logró 128 mil 84 votos, el 22.1 por ciento de los sufragios contabilizados por el árbitro electoral.
Muy lejos de esos dos contendientes quedó el abanderado del PVEM, Manuel Muñoz Cano, con apenas 22 mil 640 votos, el 3.9 por ciento de la votación total registrada en la jornada electoral.
Esta senaduría fue ganada en 2018 por el actual gobernador de Tamaulipas, Américo Villarreal Anaya, quien pidió licencia, primero para contender por ese cargo que ganó el año pasado, y después para asumir la gubernatura.
Su suplente, Faustino López Vargas, asumió el escaño en el Senado, pero en un accidente automovilístico, ocurrido el 8 de octubre pasado, perdió la vida. Por eso se tuvo que convocar nuevamente a una elección y esta se realizó el domingo pasado.
El resultado electoral no sorprende. Se esperaba que Morena, que gobierna Tamaulipas desde septiembre de 2022, retuviera el escaño que ya había ganado en 2018. Ganó con holgura. La oposición no fue un serio contendiente. Es un ensayo de lo que podría ocurrir en el Estado de México, que será la madre de todas las batallas electorales, el último bastión priista de importancia y que controla el grupo Atlacomulco.
Ese domingo se instalaron 4 mil 775 casillas para que 2.7 millones de tamaulipecos acudieran a emitir su voto. La elección extraordinaria se llevó a cabo sin mayores incidentes, reconocido por el propio INE.
Sin embargo, la coalición perdedora impugnará el resultado electoral. Asegura que hubo “intervención del crimen organizado” en el proceso electoral a favor del candidato ganador.
Es la misma acusación que argumentó en la elección de gobernador y que fue desechada por el TEPJF. También señalan que hubo una serie de “irregularidades» que acreditarán en su impugnación.
Lo cierto es que la oposición sigue una racha perdedora. No ha podido obtener una victoria importante sobre Morena y aliados. La estrategia seguida no les ha funcionado. El domingo mostró otro fracaso. La base social del partido del presidente es sólida y consistente elección tras elección.
El triunfo de Morena en Tamaulipas no mereció ningún llamado en portada de los llamados diarios nacionales. Fue minimizado a pesar de que la elección extraordinaria, organizada por el INE, se realizó en medio de la disputa de esa institución y que la reforma electoral, conocida como plan B, ha escalado el nivel de enfrentamiento entre las partes en conflicto.
Y MÁS ABAJO
La oposición sigue sin dar pie con bola y sólo espera que sean los conflictos internos en Morena –o quizá la silenciosa infiltración en el partido guinda por parte de los antilopezobradoristas- lo que les permita retomar el poder. Hay muchos ensarapados, como dice AMLO, que esperan dar el zarpazo. Aunque esos ensarapados ya están asomando la cara para combatir a los obradoristas desde adentro del mismo partido.
