Le comentaba en mi anterior parrafada que la oposición tiene en México una racha perdedora. Desde el 2028 no da pie con bola. Lo acabamos de ver en Tamaulipas en la elección extraordinaria: ganó el candidato de Morena por ¡más del 70 por ciento de los votos!
Los dinosaurios del PRI, aliados a la derecha del PAN y a los descoloridos del PRD, buscan evitar el descalabro este año en Coahuila y el Estado de México, cuna este último del Grupo Atlacomulco que en Tabasco tomó la forma del Gurríato (Manuel Gurrría y Roberto Madrazo).
Ya sabemos que la base social del presidente López Obrador es sólida y consistente elección tras elección. Por eso un camino que tomó el viejo PRI para regresar al poder o evitar ser desplazado definitivamente, es aprovechar y atizar los conflictos internos en Morena y la silenciosa infiltración en el partido guinda por parte de los antiobradoristas.
En una “mañanera” reciente el presidente Andrés Manuel López Obrador, sin haber visto los titulares de los diarios, le atinó. No fue noticia de primera plana.
“Miren lo que sucedió ayer (domingo) en Tamaulipas, y lo voy a decir aquí, porque estoy seguro que no fue noticia en los medios de información, o a lo mejor me equivoco”. No se equivocó.
López Obrador celebró que la jornada haya transcurrido en calma. No hubo confrontación, no hubo violencia. Lamentó que haya participado solo el 21 por ciento de ciudadanos, pero justificó que fue un bajo porcentaje porque se trató de una elección extraordinaria.
Luego vino la nueva movilización en defensa del INE. Una concentración que se replicó en Villahermosa.
En la Ciudad de México fue masiva, aquí pequeña. Ya se conocían de sobra los argumentos de los convocantes y lo que piensa al respecto el presidente.
El asunto está en manos de la Corte. Será el Poder Judicial el que defina si la elección presidencial del 24 se realizará con los cambios que se hicieron a las leyes electorales o si invalidará estos y se irá a las urnas con el marco electoral vigente.
Como suele ocurrir en épocas electorales a toda clase de llamados a expresarse en la plaza pública suelen colarse oportunistas y convenencieros, disfrazados de sociedad civil y opinadores, para ver qué de provecho pueden pescar en el río revuelto.
La verdadera respuesta estará en las urnas. Y veremos también si una facción de Morena cumple aquello de “no traicionar”, ¿pero a quién?
