• La Verdad del Sureste |
  • Miércoles 25 de Febrero de 2026

Desde abajo

Publicado el:

Alejandro Hernández


La abrumadora preferencia electoral del precandidato único de Morena a la gubernatura, Javier May Rodríguez, se mantiene inalterable a cinco meses de la jornada electoral del próximo dos de junio.
Desde que se empezó a medir a los en ese entonces posibles candidatos a gobernador, hace más de año y medio, siempre se ha ubicado a la cabeza de los sondeos. Todos los estudios de opinión pública lo dan como el amplio favorito para ganar la gubernatura.
La diferencia entre Javier May y su más cercano contendiente, Juan Manuel Fócil Pérez, precandidato del PRD, es abismal. Es prácticamente imposible revertir una desventaja de 50 puntos.
Y como los sondeos vaticinan el triunfo del exdirector de Fonatur, a la oposición no le queda otra más que desacreditarlos en un intento desesperado por frenar el avance inexorable de Javier May.
Por ello no resulta extraño que su futuro rival en las urnas, Fócil Pérez, ponga en tela de duda la veracidad de las encuestas que dan a Javier y a Morena una preferencia mayoritaria en la intención del voto.
Según el perredista, esas encuestas son a modo, pagadas por Morena con ese fin. Sin aportar ningún dato que sustente su dicho, asegura que el partido en el gobierno tiene el 45 por ciento contra 25 del sol azteca.
“No vemos que Morena pueda valer mucho más salvo por el manejo de los programas sociales”, dijo en una reciente entrevista radiofónica, para luego acusar, sin pruebas, como es su costumbre, de que el Movimiento de Regeneración Nacional está comprando el voto “en 70 o 80 mil pesos al año”.
Los datos de encuestadoras serias, como Policroma, desmienten rotundamente el senador perredista. La más reciente dada a conocer por esa empresa, publicada en El Heraldo de México a principios del presente mes, le otorga a Javier May el 60.2 por ciento de las preferencias electorales contra 10.5 por ciento de Fócil Pérez.
Muy atrás le siguen la precandidata del PAN a la gubernatura, Lorena Beaurregard de los Santos, con el 5.3 por ciento de la intención del voto. En último lugar aparece la abanderada de Movimiento Ciudadano, Minés de la Fuente Dagdug con el 4.2 por ciento. El PRI no pinta en las encuestas porque no ha elegido a su candidato.
CASA POR CASA
Si alguien ha hecho un trabajo político a ras de suelo, ese ha sido Javier May. Por ello no es casual que tenga un amplio respaldo popular, no solo entre militantes y simpatizantes, sino también de los ciudadanos en general.
Es un hombre honesto, que en los cargos que le ha tocado desempeñar, siempre ha entregado buenas cuentas, ya sea como dirigente político, alcalde, legislador, secretario de Estado y servidor público.
Es un líder nato, un luchador social y precursor del movimiento democrático. Nada la ha sido regalado, todo lo ha obtenido por méritos propios. Tiene amplia experiencia administrativa forjada a partir de que se inició en el servicio público hace 24 años cuando asumió la diputación local.
Fócil no es el único que ha tratado en vano desacreditar los resultados de las encuestas favorables a Javier May. También lo hizo hace unos días, el panista Juan José Rodríguez Prats, cuyo prestigio arrastra por los suelos por la animadversión que le tiene al futuro gobernador de Tabasco.
En su habitual participación semanal en un programa noticioso vespertino, también se lanzó en contra del extitular de Bienestar. En otras emisiones le había restado méritos y dudado de su capacidad intelectual, así como cuestionado su origen humilde, en una clara actitud clasista y racista de un tipo que ni tabasqueño es.
Y como el apodado “Grillo loco” no cree que Javier May tenga el 60 por ciento de las preferencias ciudadanas, previo al inicio de la campaña electoral, supone que el exdiputado local hace trampas con las encuestas con lo cual “envenena” a los tabasqueños.
Como si Javier fuera un priista trinquetero, experto en fraudes electorales, como lo es Roberto Madrazo, le ha pedido que “juegue limpio”, que no recurra a esas “viejas prácticas” que tanto han aplicado el PRI como el PAN en elecciones pasadas. El león cree que todos son de su condición.
Vaya desfachatez de este personaje derechoso que habla como merolico y que tontamente piensa que su palabra es ley cuando no vale ni un soberano cacahuate. Hace tiempo perdió seriedad, dejó de ser un referente en política, porque le ganó el odio, la frustración y el resentimiento a su juicio y razonamiento.
Rodríguez Prats es un excelente tribuno y orador cuando diserta sin prejuicios ni fobias, pero se convierte en un charlatán cuando el resquemor le nubla la razón, algo que le sucede muy frecuentemente en sus comentarios semanales en la radio.