DESDE ABAJO
La fuerza de la palabra para el cambio
La semana pasada nuestro periódico La Verdad del Sureste tuvo la generosidad de abrir sus páginas a esta nueva colaboración que pretende ser la voz reflexiva del pueblo.
Recordemos que este modesto diario, ahora dirigido por nuestro buen amigo Carlos Pérez Mendoza (Pericles), surgió como portavoz de la sociedad civil a iniciativa de Andrés Manuel López Obrador, quien el primero de julio ganó abrumadoramente las elecciones.
Decidí tomar el sobrenombre de El Zarco por varias razones: quiero hacer honor a los millones de mexicanos anónimos que ofrendaron su estabilidad, su tranquilidad, su libertad y algunos hasta su vida, para que el sueño de un gobierno elegido por el pueblo fuera realidad. También porque El Zarco fue un personaje popular surgido de la pluma de Ignacio Manuel Altamirano, este indígena guerrerense que luchó junto a Benito Juárez y los liberales mexicanos.
Es también para honrar a Francisco Zarco, otro enorme liberal de la época de La Reforma, que se convirtió en símbolo del periodismo de combate en las ideas, como lo fue Ignacio Ramírez (El Nigromante). Con Zarco rendimos homenaje a todos los periodistas que se han colocado del lado del pueblo, como nuestro querido Ricardo Flores Magón. Por supuesto es un reconocimiento al propio López Obrador, quien siempre creyó en la fuerza de la palabra y que se inspira en los gigantes de la “Segunda Transformación” de México, que fue la Reforma. La primera es la Independencia, la tercera la Revolución y la cuarta es la que ahora encabeza el tabasqueño.
Le digo que este busca ser un espacio reflexivo porque viene un tiempo de grandes retos para México y para Tabasco.
Andrés Manuel ya realizó la hazaña de unir a más de 30 millones de votantes. Si calculamos que cada familia mexicana tiene en promedio digamos unos 4 integrantes, quienes votaron por nuestro paisano representan a 120 millones de mexicanos. Esta es un histórico y enorme logro de un líder; de quien caminó todos los pueblos de México para llevar el mensaje de esperanza y transformación. Pero ahora viene lo más complejo: el trabajo colectivo.
La llamada “mafia del poder” buscará por todos los medios, buenos y malos, proteger sus privilegios y si es posible ampliarlos. Tratarán de que “a río revuelto ganancia de pescadores”.
Esa “mafia del poder” fue derrotada en las urnas, pero no está erradicada ni está manca; esos millones de votos tienen que ser convertidos en trabajo productivo y en vigilancia permanente para que la casta divina, la casta perversa, no se vuelva a meter por la puerta de atrás…como sucedió en la Independencia, la Reforma y la Revolución. Hay que cuidar bien las puertas y todas las rendijas.